Construcción Inmobiliario

Hágase a la idea, las plazas de aparcamiento van a desaparecer del centro de las ciudades

Hubo dos cosas que me sorprendieron cuando estuve en Londres por primera vez hace ya más de quince años. Por un lado, la pavorosa temperatura, que me fui a finales de mayo con mi paraguas y mi chubasquero esperando plomizos días de lluvia como los de una película de Ken Loach y me encontré con una ola de calor que derretía los bombines de los ejecutivos de la City. Lo otro que me fascinó no fueron las molonas matrículas de los taxis, sino que los ejecutivos de la City no tenían bombín y tampoco tenían coche. Al menos, no lo usaban para ir a la oficina.

Recuerdo mirar entre la admiración y la envidia como dos tipos trajeados desde el chaleco a los zapatos Oxford salían de la sede de The Economist con sendas mochilas de las cuales extrajeron sendas bicicletas plegables, se colocaron sendos brazaletes reflectores en sus pantalones de raya diplomática y se fueron St. James's Street abajo en sendas y acompasadas pedaladas. ¿Cómo podías ser esto? ¿Cómo es que señores de dinero y estatus usaban un medio de transporte tan de pueblo como la bici? Pues porque Londres ya estaba dando pasos hacia la verdadera comprensión del coche privado en el centro de la ciudad: que sobra.

Pensar que algo parecido sucediese en España era inconcebible. La gente iba en coche y el coche era un símbolo y las bicis apenas alcanzaban la condición de fenómeno residual. Cosas que se veían por el rabillo del ojo con un poco de miedo y otro tanto de desprecio. Década y media después, la bici es un medio cada vez más utilizado en las grandes ciudades de nuestro país. Los carriles bici se multiplican y los ayuntamientos tienen servicios de bicicletas públicas que funcionan mucho mejor de lo que la mayoría imaginábamos.

Sin embargo, los coches siguen siendo un problema. A saber: pérdidas de tiempo, aumento de los niveles de estrés, ineficacia laboral, cabreos, el sol que deslumbra a los conductores en el nudo de Manoteras y una boina negra de contaminación sobre la capital del reino son una parte de la lista infausta de desventajas que el automóvil privado sigue escribiendo sobre la ciudad. Encima, si luego obligamos a los conductores a que dejen el coche en casa en función del número de su matrícula o aumentamos el precio de los parquímetros, resulta que los conductores de marras se enfurruñan porque quién me va a decir a mí lo que tengo que hacer con mi querido coche, luz de mi vida, fuego de mis hidrocarburos. Parece que se nos olvida que, en el preciso instante en el que salimos de nuestro vehículo y ponemos pie a tierra, dejamos de ser conductores y nos convertimos en peatones. Porque todos somos peatones. Y respiramos mierda.

O sea que, efectivamente, el coche privado sobra en el centro de las ciudades. Quizá lo suyo sea no confiarlo todo en soluciones punitivas, que tienen menos de soluciones que de remedios provisionales y apostar por remedios estructurales. Literalmente estructurales. En París, por ejemplo, desde hace un par de años se lleva a cabo un proceso de reducción de carriles rodados en las grandes plazas de la ciudad. Pero es que en Londres, pioneros en darse cuenta de que iba el asunto, están haciendo algo incluso más radical, porque nace desde la propia conformación arquitectónica de los edificios.

El "Shard" es el rascacielos más alto de Europa occidental. Proyectado por Renzo Piano e inaugurado en 2013, levanta sus imponentes 310 metros de altura en la margen derecha del Támesis, entre el London Bridge y la Torre de Londres. Una colosal esquirla de vidrio de estética como poco controvertida y contenido decididamente lujoso: Un edificio concebido para albergar a unas doce mil personas en noventa y cinco plantas con hoteles, restaurantes, oficinas y casi 6.000 metros cuadrados de viviendas. En total 110.000 metros cuadrados que se venden o alquilan a precio de diamante de sangre. Pues resulta que semejante titán arquitectónico cuenta con exactamente 48 plazas de aparcamiento.

The Shard, Londres. // Fuente: Wikipedia

Da igual que seas un ejecutivo de Gallup o que tu casa sea la más exclusiva de Londres; si quieres aparcar en el edificio, te va a tocar desembolsar un millón de euros, que es lo que cuesta, más o menos, cada plaza de parking. Claro que si te has gastado entre 20 y 50 millones en un apartamento, quizás otro milloncejo más te resulte calderilla.

Sin embargo, más allá de las exuberancias monetarias del tema, la apuesta es conceptualmente drástica. El coche vuelve a ser un artículo de lujo, de verdadero lujo. Pero no como artefacto de ostentación sino como objeto situado al otro lado de un límite económico inalcanzable.

El "Shard" no es el único edificio londinense que está tomando este posicionamiento a priori tan arriesgado. Los hay todavía más extremos. La recién terminada Canaletto Tower de UNStudio tiene 109 apartamentos y solo 78 plazas de parking, y la Carrara Tower, proyectada por Foster + Partners y prevista para diciembre de 2017, albergará ni más ni menos que 930 viviendas para solo 200 plazas de aparcamiento. Es decir, tener un piso en uno de los edificios más chulos de la ciudad, con precios a partir del millón de euros, no te garantiza que puedas aparcar tu coche allí. Aquí, el automóvil privado ya ni siquiera es un artículo de lujo, es que directamente es inexistente.

Canalett Tower, Londres. // Fuente: Canaletto London

La idea es incentivar (más bien obligar) el uso de transportes menos contaminantes. Por un lado el transporte público y, por otro, esa bicicleta que los ejecutivos británicos llevan ya dos décadas usando. Para ello, estos dos últimos ejemplos ofrecen una voluptuosa solución alternativa: la Canaletto cuenta con 209 plazas para bicis y la Carrara ofrecerá ni más ni menos que 1.486 parkings para bicicletas; es decir, uno por cada dormitorio. Además, los edificios dispondrán de ascensores exclusivos para la bici y un taller de mantenimiento y reparación específico para residentes. La idea es que la bicicleta no sea un medio de transporte cutre sino que se asocie a un modo de vida más o menos lujoso, desde su propia implantación en el espacio residencial.

Está por ver si estos proyectos funcionarán tal y como están planteados o los edificios se convertirán en atalayas distópicas donde los ricachos permanecerán enclaustrados en sus castillos de oro sin bajar jamás a la calle. Pero aun si tal cosa ocurre, lo bueno es que los peatones, pobres mortales que tengamos que pasear por esa calle, respiraremos un aire bastante más saludable.

Projects / 250 City Road, Londres. // Fuente: Foster + Partners

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum19

aire limpio
A Favor
En Contra

Curiosa noticia. Me ha gustado el artículo. La verdad es que el coche es una verdadera plaga, y mas en nuestro país donde alguien implantó la extraña creencia de que el diesel era mejor.

Puntuación 1
#1
Jaime
A Favor
En Contra

Racimo de falacias y lugares comunes progres que no paran de extenderse desde los despachos de la ideología única a los medios de comunicación de su orden hacia todo el personal de su secta.

Sin duda que acabará por prohibirse el automóvil, pero no por ningún otro motivo que no sea el de restringir una libertad más del individuo, la del libre movimiento. Cosa que debe doler mucho a la dictadura progre y no cesan en intentar acabar con ella.

Puntuación 37
#2
Coche y libertad
A Favor
En Contra

Bueno, pues la gente no vivirá en el centro. Si la izquierda, los ecologistas y demás dictadores que odian a la humanidad se empeñan en hacer pobre a las personas prohibiéndoles uno de los signos de libertad por excelencia, el coche, la gente irá a vivir al extrarradio. Resultado: Más contaminación y mayor uso del coche. Todo en la lógica ecologista que sigue empeñada en vivir en el neolítico.

Puntuación 36
#3
Ciudadano de apie
A Favor
En Contra

Y una población envejecida como la europea, los enfermos, los que tienen problemas en articuaciones etc etc, también tienen que ir todos en bici, madre estos pogres. solo piensan en ellos, son muy simples en las soluciones.

Puntuación 46
#4
Usuario validado en elEconomista.es
Venturi
A Favor
En Contra

Lo que me falta por ver en esta descripción del "paraiso" es quien pagara la ingente cantidad de impuestos que genera la automoción.

Puntuación 36
#5
Fan
A Favor
En Contra

¿Y la industria del automóvil no dice nada? Y cuando sean eléctricos y ya no contaminen, ¿qué escusa pondrán para seguir tocando las narices a los que tengan coche?

Puntuación 26
#6
Vacilón
A Favor
En Contra

Cuando el coche era el símbolo de la prosperidad y el 600 era el éxtasis de la clase obrera... ahora sabemos que el grafeno es el material para los tupper,s y que el dinero no da la felicidad (bueno si, solo a los que lo tienen y por enfermedad)

Puntuación 10
#7
Usuario validado en elEconomista.es
escéptico39
A Favor
En Contra

artículo aparentemente bien enfocado pero con un sesgo buenista y simplista

1.El coche segrega y limita el interés de potenciales residentes, es un factor que coadyuva en la gentrificación (sector servicios) del centro de las ciudades. Esto es que los principales pobladores serán turistas, comerciantes y oficinistas, tiempo al tiempo.

La pregunta es a quién beneficia esta media? y más concretamente acaso esta medida beneficia a los residentes del centro?

2..El coche es un elemento que aporta movilidad, y muchas personas no la tienen, niños, ancianos ó enfermos.

3. El coche dejará de ser contaminante, por tanto dicho argumento es limitado temporalmente. Qué haremos entonces volver a repensar el modelo de ciudad?

sigue....

Puntuación 13
#8
Usuario validado en elEconomista.es
escéptico39
A Favor
En Contra

artículo aparentemente bien enfocado pero con un sesgo buenista y simplista

1.El coche segrega y limita el interés de potenciales residentes, es un factor que coadyuva en la gentrificación (sector servicios) del centro de las ciudades. Esto es que los principales pobladores serán turistas, comerciantes y oficinistas, tiempo al tiempo.

La pregunta es a quién beneficia esta media? y más concretamente acaso esta medida beneficia a los residentes del centro?

2..El coche es un elemento que aporta movilidad, y muchas personas no la tienen, niños, ancianos ó enfermos.

3. El coche dejará de ser contaminante, por tanto dicho argumento es limitado temporalmente. Qué haremos entonces volver a repensar el modelo de ciudad?

Puntuación 3
#9
Usuario validado en elEconomista.es
dama
A Favor
En Contra

Por fin podremos andar tranquilamente por las aceras de la ciudad sin tener que sortear las motos?

Puntuación -7
#10
dama
A Favor
En Contra

Ya era hora, por fin podremos andar por las aceras de la ciudad tranquilamente sin tener que sortear las motos.

Puntuación -5
#11
TUFO
A Favor
En Contra

Y EL IMPUESTO DE CIRCULACION, TAMBIEN LO QUITARAN?

Puntuación 6
#12
Jairo
A Favor
En Contra

Que vergüenza de articulo, pero que esperar de un arquitecto venido a periodista que dice que en el futuro volveremos a las casas de madera......un puto ignorante que se le da altavoz en este panfleto que se dedica a todo menos a la economía.

Puntuación -2
#13
FL
A Favor
En Contra

El artículo sinceramente me parace malísimo. Como arquitecto y residente en Londres desde hace muchos años me parece malo. La gente tiene mitificada Londres...

Puntuación -4
#14
Javi123
A Favor
En Contra

Sin coche dejas de ser un hombre. La libertad no es ir en autobus o metro.

Puntuación -11
#15
Pepe
A Favor
En Contra

Lo que está claro es que en ciudades de millones de habitantes, no todos podremos tener coche, solo los de siempre. Y lo de irse a vivir a las afueras no hace mas que aumentar el número de coches, aunque sea alrededor de la ciudad ya que en muchos sitios sin coche no puedes vivir. Y hay que aumentar el teletrabajo. Lo dr "ir" a trabajar debería estar ya superado

Puntuación 1
#16
A Favor
En Contra

menos autos, mejor. La ciudad cada vez los necesita menos.

Automòvil igual a lujo. Personas con movilidad reducida o hijes, habrà que buscar otras formas de transportarles. Soy mamà y sè de què hablo.

Los impuestos pònganselòs a quienes tienen riquezas.

Puntuación 7
#17
Judas Iscariote
A Favor
En Contra

"se empeñan en hacer pobre a las personas prohibiéndoles uno de los signos de libertad por excelencia, el coche"

"Sin duda que acabará por prohibirse el automóvil, pero no por ningún otro motivo que no sea el de restringir una libertad más del individuo"

"Sin coche dejas de ser un hombre. La libertad no es ir en autobus o metro."

etc...

____________________________

¿Por casualidad aparece en la Constitución Española, el derecho a aparcar?

Gracias.

Puntuación 12
#18
Fernando
A Favor
En Contra

"Encima, si luego obligamos a los conductores a que dejen el coche en casa en función del número de su matrícula o aumentamos el precio de los parquímetros, resulta que los conductores de marras se enfurruñan porque quién me va a decir a mí lo que tengo que hacer con mi querido coche, luz de mi vida, fuego de mis hidrocarburos."

----------------------------------------

Muy suave el autor, a tenor del cariz que toman la mayoría de comentarios...

Saludos.

Puntuación 4
#19