Economía

¿Volveremos a vivir en casas de madera? La edificación de ladrillo y hormigón puede quedar obsoleta

Treet, un rascacielos residencial de madera en Bergen, Noruega. Foto: treetsameie.no

Cuando se habla de arquitectura de madera, la mayoría imagina pintorescas cabañas en campiñas junto a lagos de Nueva Inglaterra, pintorescos refugios alpinos rodeados de nieve y calefactados con chimeneas crepitantes y alfombras de oso, o pintorescas casas de pueblo con las vigas del techo doblabas y a punto de caerse por la carcoma que a ver si la arreglamos de una vez antes de que se venga abajo que tiene ya cien años la casa de los abuelos.

En definitiva, que la arquitectura de madera nos suena a algo más bien antiguo y más bien rústico. Salvo que no lo es, claro. En 2015 se inauguró en la ciudad noruega de Bergen un edificio de cincuenta metros y catorce plantas construido enteramente con estructura de madera. ¿Un desafío? ¿Una extravagancia? ¿Una heroicidad arquitectónica? Pues sinceramente, esos calificativos casan más con cualquier obra de Calatrava (sustituyendo heroicidad por horterada) que con esta sobria torre residencial. Y eso que nuestro, ejem, insigne arquitecto-ingeniero emplea acero y hormigón de los de toda la vida.

Entonces, ¿por qué nos parece raro un edificio contemporáneo construido en madera? En primer lugar porque, efectivamente, no hay muchos. El acero y el hormigón fueron los materiales con los que se construyeron los siglos XIX y XX, sus indudables ventajas económicas en fabricación y puesta en obra relegaron a un segundo plano a la piedra, dominador absoluto de la arquitectura europea durante quince siglos. De hecho, por su resistencia y durabilidad en el tiempo, la piedra también había sustituido en su momento a la madera. Porque, no lo olvidemos, la madera es el primer material de la civilización.

La madera aparece en la "cabaña primitiva" que Vitruvio describe en sus tratados de arquitectura del siglo I a.C y, de alguna manera, sirve de referencia a los primeros templos griegos: la piedra imita las formas y la colocación de los troncos y ramas que se empleaban de manera rápida y natural en chozas y cobertizos por todo el mundo conocido. De hecho, las estrías que aparecen en los fustes de las columnas jónicas no son más que residuos estéticos de las grietas naturales de la corteza de un árbol.

El tiempo, en cambio, acabó haciendo obsoleto el uso de la madera como sistema estructural, permaneciendo de forma casi exclusiva en edificios de escaso porte, como las viviendas unifamiliares norteamericanas construidas mediante balloon-frame y, sobre todo, como acabado estético en fachadas e interiores. Imprimaciones para intemperie y aditivos en el propio material permitieron colocar la madera en algunos de los edificios más interesantes de la arquitectura moderna como los laboratorios Salk de Louis I. Kahn en La Jolla, California o las bibliotecas de Alvar Aalto levantó por toda Finlandia.

Sin embargo, a finales del siglo XX, la madera volvió a emplearse como elemento estructural, sobre todo en grandes vigas curvadas para pabellones deportivos o piscinas. ¿Por qué se volvió a emplear un material casi olvidado? Pues porque, pese a lo que tradicionalmente se pueda creer, la madera es extraordinariamente eficaz para soportar cargas. Obviamente, no se trata de troncos cortados y puestos ahí de mala manera, hablamos de madera laminada y encolada siguiendo la fibra del material de tal manera que resista la flexión del peso. Es más, al contrario que con el hormigón y el acero (y no digamos la piedra), la madera muy difícil que entre en colapso por flexión porque, precisamente, se deforma ante la carga manteniendo sus propiedades resistentes. Si una viga de acero falla, tarda muy poco en perder la capacidad portante. Si es de hormigón, se desploma de manera casi instantánea.

Entonces, ¿por qué este edificio de Noruega sigue pareciendo algo más o menos exótico? La razón es que la madera sigue siendo un material caro en su producción y en los tratamientos necesarios para su mantenimiento. Por eso, el Treet, que es como se llama la torre, y que significa "árbol" en noruego, es un edificio de apartamentos de lujo. Pero el lujo no está en la exhibición del material; no hay nada especialmente pomposo en ninguna de las viviendas, más allá de su tamaño y situación en la ciudad. El Treet es caro porque, de momento, la madera sigue siendo más cara que los otros materiales convencionales.

Aunque el hormigón y el acero también necesitan mantenimiento, el de la madera laminada es más frecuente y, por tanto, más costoso. No obstante, tiene una ventaja significativa para la sociedad contemporánea: es mucho más responsable con el medio ambiente. Por una lado, la madera para construcción no se extrae (o no se debería extraer) de bosques consolidados, sino de variedades de crecimiento rápido plantadas exclusivamente a tal fin. Y por otro lado, gracias al sistema modular, al hecho de que todo es ensamblado y con junta seca, es decir, sin cementos ni morteros, las obras son mucho más rápidas y eficaces, con lo que se reducen de manera dramática las emisiones de gases en el proceso edificatorio.

Usando una analogía, los coches eléctricos también son bastante más caros que los de motor de combustión y, aun así, en poco más de una década formarán el grueso del parque automovilístico occidental. Es posible que con la madera estructural suceda algo parecido, empezando por este Treet de catorce plantas, continuando por el HAUT de Amsterdam, de veintidós e inauguración prevista a finales de año, y terminando por el proyecto conceptual de la Oakwood Tower de Londres, con ochenta plantas y trescientos metros de altura en el caso de que se construyese. Quizá a mediados de siglo la edificación de ladrillo y hormigón se considere obsoleta y volvamos a vivir en casas de madera. Eso sí, madera hipertecnológica y respetuosa con el entorno ambiental y socioeconómico.

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comentariosforum14

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En Europa no nos gustan las casitas de palitos como las de los tres cerditos, que vino el lobo y las derribó de un soplido, seria como dar pasos hacia atrás, eso es para los tontos de los estadounidenses, que cada vez que sopla se quedan sin casa.

Puntuación -26
#1
Antoine Picapiedra
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Deberíamos vivir en cuevas: mayor durabilidad de las estructuras y eliminación de impuestos y tasas municipales y autonómicas. Una buena escopeta y a cazar y recolectar. Eliminación de hipotecas y contratos entre particulares. Patrón oro y terminábamos por hundir a los bancos centrales y sus tentáculos.

Puntuación 12
#2
AA
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Los materiales modernos, como la madera laminada, son muy buenos, y con unas prestaciones increibles.

Hay un sistema, que se llama estructuramadre, que además es un invento español, que es la leche para hacer viviendas unifamiliares.

Puntuación 25
#3
Tierra
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Y de dónde van a sacar los árboles? Otr@ que ha entrado por enchufe a el economista...

Puntuación -9
#4
Para 1
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No se que entiendes tu por Europa, pero en fin......

En cualquier caso: USA, Suecia, Dinamarca, Holanda, todos unos catetos.

Tendremos que enviarles currantes españoles, preferiblemente con experiencia en constriuccion de apartamentos en la costa mediterranea. A ver si se enteran de como se hacen las cosas, estos extranjeros no se enteran....

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#5
Al tiempo
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En los próximos años las chabolas se multiplicarán en España.

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#6
Carlos
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Nadie habla del fuego, que yo sepa con una cerilla podría quemar ese bonito edificio nórdico del que habla este artículo. Prefiero materiales que no ardan, dan por lo menos más tiempo para salir pitando.

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#7
Esta claro
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Los poblados chabolistas están creciendo como setas en España.

Puntuación -5
#8
ParA 4
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Los arboles son un cultivo como otro cualquiera. Ni las lechugas se extinguiran porque la gente se vuelva vegetariana ni los arboles porque se cinstruya con madera.

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#9
rothbart
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En Noruega, cada 25 años de media, se incendia una ciudad, y arde entera. Por ejemplo, Alesund tuvo que ser reconstruida en su totalidad. La madera es un atraso.

Puntuación 1
#10
Tic , tac
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El dinero fiduciario está tocado y su muerte está cerca.Los bancos centrales no podrán hacer nada.Al final esta batalla la ganara los habitantes y la naturaleza de este planeta.

Políticos y bancos centrales estáis perdiendo esta guerra.

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#11
Usuario validado en elEconomista.es
luisos
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Al #7 Carlos. La capacidad de aguante al calor de una viga de madera respecto de una de hierro es muy superior. Los incendios se producen por la combustión de los enseres de la vivienda, estos generan temperaturas tan elevadas que debilitan en menos de una hora la rigidez del metal. Las vigas metálicas se retuercen y se derrumba el edificio. En caso de la madera, pueden pasar horas y la estructura sigue intacta, la madera se quema, pero sólo una pequeña capa exterior, la interior sigue intacta manteniendo su rigidez independientemente de la temperatura. Otra cosa es hacer las paredes de madera. Lo ideal, estructura de madera y paredes de materiales ignífugos.

Puntuación 6
#12
victor
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¿ Pero no somos ,eramos ,o queremos salvar al planeta y a los bosques ?

Puntuación -4
#13
Usuario validado en Facebook
Josep Ribes
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Los bosques se salvan dándoles una utilidad, pero hay que trabajar, por eso los ecologistas tienen una actitud contemplativa, como los viejos ermitaños, se mira pero no se toca, ni se vive. Encerrados en si mismos y queriendo que todo el mundo sea como ellos, una actitud religiosa antigua.(comunista) y la religión es otra cosa.¡¡¡ Afortunadamente ¡¡¡. Estoy harto de actitudes negativas, si no haces nada no te equivocas.

Puntuación 5
#14