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Acció lleva hasta Silicon Valley la tecnología 'made in Cataluña'

  • 5.000 personas y empresas relacionadas del sector acudirán a un evento de referencia gracias al apoyo
Anselm Bossacoma

Anselm Bossacoma, director de la oficina exterior catalana en California, explica cómo Barcelona está en pleno ascenso como 'hub' de atracción de compañías del sector de todo el mundo. Lea el reportaje completo de forma gratuita en la Revista elEconomista Catalunya.

El nombre de Acció, el organismo público que se define como la agencia para la competitividad de la empresa, es una definición perfecta del ambiente que se vivía en su sede de los Jardinets de Gracia durante la reciente Setmana de la Internacionalització.

Durante esos días, y ya van por la vigésimo tercera edición, se producen innumerables encuentros entre empresas catalanas con ganas de vender fuera y los responsables de la treintena larga de delegaciones de Acció repartidas por todo el mundo.

En el sector de las startups tecnológicas hay un nombre que sobresale: Silicon Valley. Y allí Acció está presente hace años. En efecto, la Oficina Exterior de Catalunya en California se puso en funcionamiento en el año 1989 y actualmente está situada en el Innovation Center de la ciudad de San José, conocida como la capital de Silicon Valley. Anselm Bossacoma, su director, nos hace un hueco en una apretadísima agenda de entrevistas para mantener una agradable charla.

A caballo entre San Francisco y Barcelona, su experiencia aporta una visión muy interesante acerca de lo que nuestras empresas pueden hacer fuera y de cómo otras compañías se interesan por Catalunya como destino final de millonarias inversiones.

Es, pues, un testigo privilegiado de este creciente interés de los gigantes tecnológicos por instalarse en Barcelona a la vez que un imprescindible consejero para cualquier proyecto que desee aterrizar en la meca de la tecnología como fase clave de su expansión internacional.

Así, desde esa ubicación privilegiada, Bossacoma es el responsable del soporte que presta Acció para ayudar a la internacionalización de las empresas catalanas, a la vez que ejerce de polo de atracción y hub para la inversión de empresas en Catalunya.

Se trata pues de captar nuevas inversiones o bien de ampliar las ya existentes. Como ejemplo, una gran multinacional, HP, cuya planta de impresoras en Sant Cugat ha ampliado su campo de actuación hasta el punto de convertirse en su centro mundial para la disruptiva tecnología de la impresión en 3D.

Sin embargo, la oficina de Silicon Valley es la puerta de entrada hacia el ecosistema tecnológico más grande del mundo y Acció acompaña a las startups que buscan allí la validación de sus modelos, los fondos e interés de inversores y, en definitiva, una experiencia única.

Esta ayuda de Acció se articula mediante lo que ellos llaman el soft landing. Se trata de facilitar el aterrizaje poniendo a disposición de las empresas un espacio físico de trabajo, operativo desde el primer día, compartido con otras empresas catalanas y asesoramiento personalizado para ayudar a crear una red de contactos que permita un desarrollo adecuado del proyecto. Un proyecto que al cabo de un tiempo decidirá si se queda o se va.

Pero resalta Bossacoma que el hecho de irse o quedarse no significa fracasar o triunfar. Silicon Valley es un universo donde las empresas aprenden y descubren si es el lugar para ellas o deben ir a otros mercados.

Y con motivo de la Semana de la Internacionalización se ha visualizado la labor de Acció con el universo tecnológico local. Se ha realizado la selección de las 15 startups tecnológicas catalanas que acudirán al Disrupt San Francisco del mes de septiembre, organizado por Techcrunch. A raíz del acuerdo entre Acció y los organizadores, las seleccionadas acudirán a un evento de referencia donde participan más de 5.000 emprendedores, inversores, las principales corporaciones tecnológicas, y donde se realizan charlas con speakers de relevancia mundial -más de 60 ponentes y más de 4 millones de visualizaciones de sus vídeos-.

Hay un espacio de exhibición de startups de todo el mundo -más de 400 startups de más de 10 países-, se hace una hackaton -1.200 hackers en 24 horas- y tiene lugar el Startup Battlefield, un concurso de startups donde han ganado empresas como Dropbox, Mint o Yammer.

Y se organiza esta misión con el objetivo de que las startups catalanas -en este caso la misión se dirige a proyectos del ámbito de la realidad virtual, la robótica, el Internet de las Cosas, tecnología mobile, ICT e Internet- tengan visibilidad y notoriedad, y tengan un primer contacto con inversores americanos, hagan prospección del mercado de Silicon Valley y hagan networking con potenciales partners y clientes, sin olvidar un Demo Day ante inversores y corporaciones para darlas a conocer.

En este punto también aporta Bossacoma una interesante consideración sobre el ecosistema que forman Barcelona y Catalunya. Son polos de atracción para startups tecnológicas o grandes multinacionales del sector. Barcelona juega en la primera división, y de forma muy convincente.

Cumple los requisitos que suelen buscar este tipo de proyectos cuando deciden establecerse en un ecosistema adecuado para su actividad. Requisitos que pasan por disponer de una potente base de gente bien formada, de una cultura asentada, de infraestructuras a un buen nivel y sobretodo, resalta, de una calidad de vida. Esto lo tiene Silicon Valley, pero también lo tiene Barcelona.

Desde este puente aéreo transoceánico, desde Silicon Valley o desde Barcelona, Bossacoma tiene una posición privilegiada para observar el fenómeno de la digitalización como conjunto y como proceso de cambio global. Un proceso que ha traído un cambio de proporciones e incluso un cambio en los paradigmas.

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