Cataluña

La seguridad marca la precampaña electoral municipal en Barcelona

  • Colau paraliza los trámites para suplir 280 prejubilaciones en la policía local
  • Los candidatos a las municipales atacan el talón de aquiles de la alcaldesa
  • La líder de los comunes culpa a la Generalitat y al Estado de la inseguridad
Manuel Valls presenta medidas contra la inseguridad
Barcelona

La degradación que vive actualmente Barcelona en cuestión de seguridad ciudadana ha convertido este problema en uno de los principales temas de debate en la intensa precampaña electoral que vive la capital catalana.

Según las cifras del Ministerio de Interior, la Ciudad Condal encabeza todos los rankings de delitos, por encima del resto de las grandes urbes españolas, y las infracciones penales reportadas por los distintos cuerpos policiales se dispararon por encima del 20 por ciento durante el primer semestre de 2018.

Como consecuencia, el número de ciudadanos que consideran que la inseguridad es el principal problema de Barcelona se ha duplicado desde que Ada Colau llegara a la alcaldía en 2015, según el último barómetro municipal.

Sin reposición de bajas

La problemática de la inseguridad podría agravarse para la alcaldesa muy pronto, ya que el Gobierno central prevé aprobar el real decreto sobre las jubilaciones anticipadas en los cuerpos de policía local. Según el sindicato de funcionarios CSIF, la nueva normativa provocará la prejubilación de hasta 280 agentes de la Guardia Urbana de Barcelona, lo que representa el 9 por ciento del cuerpo policial, integrado actualmente por casi 3.000 efectivos.

En declaraciones a elEconomista, un portavoz de CSIF advierte que "se tendría que hacer ya la oferta pública y la reserva presupuestaria, para poder convocar oposiciones para mayo o junio y que antes de verano pueda realizarse el curso de formación para los agentes de escala básica".

El sindicato también denuncia que la tramitación de plazas para agentes de mayor rango está paralizada. "El último plan de reposición de agentes por las jubilaciones ordinarias sujetas al régimen general preveía 378 plazas, pero Colau solo ha cubierto 300 durante su mandato, y arrastramos 78 que falta reponer". CSIF espera que el nuevo decreto de prejubilaciones sea aprobado por el Consejo de Ministros antes de fin de mes, para su entrada en vigor el 1 de enero.

Propuesta de orden

Hasta el momento, el candidato que más ha insistido en el problema de la inseguridad que sufre Barcelona ha sido el ex primer ministro francés Manuel Valls, que se presentará a las elecciones municipales con una lista transversal propia apoyada por Cs.

Consciente de que la seguridad ciudadana es el Talón de Aquiles de Colau, Valls se postuló desde un principio como un candidato de orden. La semana pasada, el político hispanofrancés hizo su primer acto público de precampaña a pie de calle y eligió la inseguridad como tema monográfico.

En pleno Raval, uno de los barrios de Barcelona más azotados por este problema, Valls criticó los "privilegios" de que gozan los okupas en la ciudad, de la tolerancia del consistorio con el top manta, mientras los comerciantes deben cumplir "incontables normas", o de la proliferación de los llamados narcopisos, domicilios que sirven para la distribución y el consumo de drogas.

El candidato recordó que los barrios que más sufren estos delitos son, generalmente, los más humildes de Barcelona y lamentó que la aquiescencia de Colau ha generado un efecto llamada, agravado por la falta de inversión en recursos humanos. Por ello, Valls lanzó como propuesta la incorporación de entre 1.000 y 1.500 agentes de la Guardia Urbana durante los próximos cuatro años. El acto en el Raval tuvo que ser suspendido antes de terminar por el boicot de varios grupos antisistema.

Una tema obligado

Además de Valls, otros candidatos se han significado contra la inseguridad que sufre Barcelona y contra la actuación del Ayuntamiento. La candidata del PdeCat, Neus Munté, lamentó en una publicación de la formación que la "inacción" de Colau está provocando que la ciudad retroceda a los años 80, con el retorno de la violencia asociada a los traficantes de droga y la reaparición de jeringuillas usadas por toxicómanos en el suelo de muchas calles del distrito de Ciutat Vella.

En la presentación de su proyecto municipal, el otro candidato de la órbita neoconvergente, Ferran Mascarell, también señaló la seguridad como uno de los ejes que debería atender el próximo alcalde de Barcelona, pero sin la insistencia que cabría esperar de uno de los teóricos herederos del espacio de CiU en la ciudad.

Por su lado, el candidato de ERC, Ernest Maragall, también citó la inseguridad como uno de los principales problemas de la ciudad en la presentación de su propuesta electoral para Barcelona, aunque sin el énfasis que podría preverse del que, según las encuestas, es el principal aspirante a arrebatarle a Colau la alcaldía.

A pesar de que el PP todavía no ha confirmado quién será su candidato a las municipales en la capital catalana, el líder de los populares en la ciudad, Alberto Fernández Díaz, ha reclamado en varias ocasiones que debería ampliarse la plantilla de la Guardia Urbana para hacer frente al fenómeno, algo que también exige el candidato del Partido Socialista, Jaume Collboni.

¿Cúal es la respuesta de Colau? En una entrevista en Catalunya Ràdio, la alcaldesa culpó a la Generalitat por la falta de Mossos patrullando en Barcelona, al Estado por no controlar las mercancías que entran por puertos y aeropuertos y terminan en el top manta y al Tribunal Supremo por no elevar las condenas por hurtos reincidentes.

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