Cataluña

Una refexión derivada de la elección de Trump

Europa desconoce los Estados Unidos o bien su desconocimiento es malicioso. Ni los medios de comunicación, ni los sociólogos, ni los políticos, apostaban por Trump y ha ganado. Trump es un hombre ajeno al mundo de los políticos profesionales.

Al parecer en aquel país ocurre lo mismo que en Europa, un cansancio por el político profesional y por la política convencional, incapaces de dar solución a los problemas de las sociedades occidentales, la emigración, un descenso en el nivel de vida y unas expectativas inciertas a corto plazo para los jóvenes. El mundo avanza siempre y jamás se detiene, los problemas y soluciones de ayer son diferentes a los que aparecerán mañana y a los de hoy mismo y para solucionarlos es necesario imaginación y arrojo para implantar los remedios cuyo resultado se desconoce.

Para acotar nuestro análisis, detengámonos en los años posteriores a 1945. Una Europa agotada a causa de la segunda guerra mundial en manos de los Estados Unidos quien financia su recuperación y posterior desarrollo mediante el Plan Marschal, del que España queda fuera. Estados Unidos se cobra su ayuda mediante poder político, implantando sus normas en el mundo y en Europa y el económico, comerciando con ventaja sus productos. Obliga a Europa a deshacerse de sus colonias y coloniza nuevos países mediante acuerdos económicos asfixiantes para ellos, ejemplo de ellos se encuentran en Centro y Sudamérica. Tiene solamente un enemigo declarado, Rusia, del que se deshace muchos años después con Reagan y hoy nos continúa mandando.

Europa, con el dinero de Estados Unidos, se reconstruye y mediante el soporte ideológico de la social democracia y el liberalismo, consigue pertrecharse durante décadas de ideales y argumentos que le permiten llegar hasta ayer sin grandes traumas.

Hoy, integrados estos paises en Europa, con una moneda única y directrices homogéneas para todos los gobiernos, aparece la inmigración masiva, la competencia de China e India, los mercados financieros orientales y el envejecimiento de la población inactiva que precisa de prolongadas y costosas prestaciones sociales. Estos fenómenos junto con la disparidad histórica, ideológica y económica de los países miembros, está produciendo en las clases dominantes un desconcierto monumental. No ha aparecido tadavía recambio al modelo liberal o socialdemócrata, solamente aparece el mal llamado populismo que critica a la clase dominante por sus privilegios y falta de ideas, pero no ilustra una nueva ideología capaz de sustituir la vigente.

Dentro de poco gobernarán personas sin ideología, auspiciadas por el populismo , intentando aplicar soluciones radicales a los conflictos complejos. En este momento, la ciudadanía comprobará si esta política elemental es viable o se halla carente de sentido, pero en ambos casos deberá estar basada en unos nuevos principios básicos que hoy no existen.

Además, hoy, los intelectuales europeos se están planteando la necesidad o no de una revolución auténtica, no de una mera evolución.

Temas como el cambio climático, las pesadas cargas derivadas de una macro administración pública, el incremento brutal de la población mundial, las inmensas diferencias sociales entre países y personas, deben abordarse de inmediato.

Comprobamos que se vislumbran fuentes de energía alternativas, nuevas técnicas para casi todo, desde la vivienda a los lugares de trabajo, pasando por la agricultura o la natalidad, sistemas y métodos que cambiarán el mundo, pero hemos de dejarles paso y apoyar su desarrollo, en caso contrario éste mundo será inviable y surgirá el peligroso ?sálvese quien pueda?.

Juan Carlos Giménez-Salinas  es abogado.

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