Cataluña

Indoorclima crece contra el covid y la inflación energética

  • Busca financiación ante la demanda de su climatización inteligente con ahorro de consumo y costes
María Romero, fundadora y directora general de Indoorclima. EE

Tener un buen sistema de climatización y ventilación nunca había sido tan importante como ahora, cuando la pandemia ha obligado a los espacios de uso colectivo a repensar lo que hasta entonces era un aspecto al que pocos prestaban atención más allá de encender la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano. Así, el Covid y la inflación energética posterior han dado protagonismo a la labor de Indoorclima, si bien la compañía también sufrió los efectos negativos de la crisis sanitaria debido al cierre durante meses de sus clientes.

Indoorclima, fundada y dirigida desde 2012 por María Romero, utiliza la tecnología para la monitorización de las instalaciones de climatización, con lo que obtiene datos en tiempo real que son procesados mediante inteligencia artificial y machine learning con un triple resultado: mejora del confort de las personas (respecto a temperatura, humedad y calidad del aire), eficiencia energética (que se traduce en ahorro económico y de emisiones de CO2) y reducción de los costes de mantenimiento (desarrollando algoritmos que predicen averías y fallos en la instalación, y que localizan y avisan de incidencias).

Se trata de puntos que han ganado interés por parte de las empresas, ya sea para poder seguir funcionando en convivencia con el Covid-19, ya sea para combatir el crecimiento de los costes energéticos. Algo que no imaginaba Romero en 2012, cuando trabajaba en un fabricante de climatización para grandes edificios y decidió crear Indoorclima después de un viaje estival familiar por Estados Unidos en el que se encontraban a disgusto en los comedores de los hoteles en los que se alojaban porque pasaban frío debido al aire acondicionado, a un nivel superior al que también sufrían en hoteles, oficinas y comercios en España.

En aquella época ya se despertaba la concienciación por la sostenibilidad y la eficiencia energética, recuerda Romero, pero las empresas todavía tenían los aparatos de climatización encendidos permanentemente y no sabían ni lo que consumían, pese a suponer entre el 30 y el 50% del consumo energético total.

Con los avances tecnológicos, era posible dejar de pasar frío en verano y calor en invierno por un uso inadecuado de la climatización, a la vez que reducir el despilfarro energético, y así Indoorclima acometió el reto de crear una nueva necesidad en las empresas.

De esta manera, fue captando hasta una treintena de clientes con múltiples establecimientos, como la red de tiendas deportivas Decathlon o la cadena hotelera Meliá, que le permitieron ir mejorando el software.

Actualmente trabaja también con varias enseñas de moda, hospitales, compañías industriales como Grifols y la escuela de negocios Iese, entre otros, y la preocupación por la transmisión del Covid-19 ha impulsado el interés por sus soluciones, que en 2018 incluyeron parámetros de ventilación, que fueron los que salvaron las cuentas en el año de explosión de la pandemia, dado que la práctica totalidad de los clientes previos de climatización debieron cerrar, mientras que se sumaron nuevos entre los establecimientos esenciales que debían seguir funcionando, como las residencias de ancianos.

También fue la empresa responsable de controlar la calidad del aire en el Mobile World Congress 2021, el primer gran evento internacional que recuperó la presencialidad, parcialmente, tras los confinamientos.

Inyección de capital

Con sede en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y una plantilla formada por 32 profesionales, Indoorclima opera hoy por hoy en España, Italia, Alemania, Portugal, Chile, México y República Dominicana. Y para acometer el crecimiento vinculado a la nueva demanda, la autofinanciación de Indoorclima realizada hasta ahora no es suficiente, por lo que la compañía ha abierto una ronda de financiación para captar cinco millones de euros, que prevé completar antes de finales de este año.

La firma quiere crecer también en nuevos segmentos, potenciando su presencia en edificios de oficinas y centros comerciales. De momento, ya trabaja en proyectos de edificios gestionados con inteligencia artificial para el control de emisiones y la reducción de la huella de carbono, con clientes como Meridia Capital y Merlin Properties Socimi.

En cambio, el sector público es la asignatura pendiente porque los concursos de las administraciones siguen demandando un modelo predigital, con contratos de mantenimiento por horas. "Nos gustaría entrar en aeropuertos y edificios públicos, pero licitan de una manera muy cerrada en la que no encajamos. Han de cambiar el chip", expone Romero.

Indoorclima financia la digitalización y dispositivos de control necesarios para la gestión técnica y energética de la instalación de climatización y el cliente únicamente paga un máximo por el servicio del 40% del ahorro alcanzado. En este sentido, y gracias a su plataforma tecnológica, Indoorclima garantiza por contrato un ahorro del 15% en consumo eléctrico a sus clientes, con lo que recuperan su inversión entre seis meses y un año, indica la directiva.

Sostenibilidad

Si en 2019 la gestión de Indoorclima generó un ahorro en la emisión de gases de efecto invernadero de más de 38 toneladas de CO2, la compañía prevé llegar a un ahorro medio de 156.000 toneladas de CO2 en 2025, que sería el equivalente a plantar 26.000 árboles, calcula. Para conseguirlo, la compañía espera gestionar 1.000 nuevas instalaciones al año, hasta un total de 6.000 en 2025.

Si se cumple esta progresión, la firma especializada en software inteligente para la climatización y ventilación de espacios cerrados alcanzará su objetivo de lograr unos ingresos de 17 millones de euros y un ebitda de 15 millones en cuatro años.

Se trata de un gran salto respecto a la facturación de 1,9 millones de 2019, que cayó a 1,5 en 2020, mientras que para este 2021 la firma espera unos ingresos de 2,5 millones siempre que no regresen las restricciones por la nueva ola del coronavirus. Y es que su modelo de negocio no se basa en vender el software, sino en convertir los datos en acciones, mediante una cuota mensual de mantenimiento.

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