Cataluña

RobinGood busca 150.000 euros para crecer fuera de Cataluña

  • La compañía fue fundada en 2018 y emplea a discapacitados
Personas con diferentes discapacidades que trabajan elaborando productos para RobinGood. EE

RobinGood, la primera startup de comercialización de productos de impacto social, ha anunciado una ronda de financiación de entre 120.000 y 150.000 euros a través de Bolsa Social para expandir su actividad fuera de Cataluña.

RobinGood fue fundada en septiembre de 2018 por Luis Font, que ahora realiza tareas de la parte comercial del negocio con, según explica el propio Font, el "sueño de ayudar a personas en riesgo de exclusión social".

El directivo y fundador de la startup decidió crearla tras colaborar con dos empresas sociales. "En la reunión anual con los asesores siempre nos explicaban el mismo problema: que tenían buenos proyectos, pero no llegaban al consumidor", explica Font.

"Siempre insistíamos en que intentaran buscar distribuidores que quisieran comercializar sus productos, pero era difícil porque los distribuidores prefieren grandes marcas. De esta necesidad surgió la idea", añade.

12 millones de personas en riesgo

Según el informe AROPE 2018, en España hay exactamente 12.338.187 personas en riesgo de exclusión social -con discapacidad, diversidad funcional, dependencia, colectivos minoritarios, personas sin hogar, etc.-.

En cifras, equivalen al 26 por ciento de la población del país y presentan un alto índice de desempleo. RobinGood nace con la misión de crear oportunidades laborales y aumentar la contratación de personas en riesgo de exclusión social a través de comercializar y promover el consumo consciente y responsable de productos cien por cien sociales.

Para llevar a cabo esta tarea, RobinGood ha agrupado a las empresas sociales de alimentación, que como reconoce su fundador, "la mayoría están concentradas en Cataluña, aunque hay en toda España", y les sirven de nexo conector con el consumidor, como un camino que las compañías sociales no tenían previamente.

"El fin es que cada vez vendan más porque cuanto más vendan estas empresas, más personas en riesgo de exclusión social pueden contratar", apunta Font. "Estas empresas quieren crear puestos de trabajo, no vender, y nosotros somos su fuente de ventas", detalla.

Para conseguir rentabilidad y crecer, RobinGood se basa en un sistema de comisiones. "Compramos los productos y les cargamos un margen del 20-25 por ciento y a partir de ahí obtenemos ingresos", explica su fundador. Para venderlos, la startup cuenta con tres canales de venta.

"El principal son los expositores en los puntos de venta: en supermercados, zonas gourmet, DutyFree, hoteles, etc. De hecho, de ahí partía la idea de negocio", reconoce Font, que se encontró los otros dos canales a partir de la gestión diaria. "Han aparecido nuevos canales como el de la hostelería y el de los lotes de navidad".

De hecho, sobre los lotes de navidad, el directivo de la startup apunta que fue un canal que encontraron casi "sin querer" porque les solicitaron 500 lotes de navidad el año pasado con productos cien por cien sociales. "A partir de ahí, vimos la oportunidad y este año ya estamos explotándola a nivel español", admite.

De 15 a 50 expositores

Con todo, su reciente creación hace difícil que puedan generar beneficios este mismo año. Tanto es así, que el mismo directivo anticipa: "En 2019 no tendremos beneficios, pero tenemos marcados distintos objetivos para seguir creciendo". El primero es pasar de 15 expositores en tiendas a 50, para ver cómo rota el producto y ver qué productos se venden más.

El segundo será vender entre 4.000 y 5.000 lotes de navidad y el tercero, en el apartado de distribución, esperan llegar a una cifra de entre 200 y 300 clientes.

Puedes saber más en la revista Catalunya

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.