Castilla y León

La economía de Castilla y León creció un 2,5 por ciento en 2017 pese al año catastrófico en el campo

La economía de Castilla y León creció un 2,5 por ciento en 2017 pese a la fuerte caída de los sectores agrario y energético. La consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, considera que este dato es "positivo" pese a haberse reducido ocho décimas respecto a 2016.

El PIB regional subió seis décimas menos que la medida nacional pero en sintonía con el crecimiento de la Unión Europea y los países de la zona euro.

La consejera de Economía, que ha presentado este lunes, los datos de la Contabilidad Regional, ha reconocido que el avance del PIB autonómico fue "sustancialmente inferior" al registrado en 2016, pero considerá "positivo" que la economía de la Comunidad continuó en signo positivo pese al fuerte retroceso de los sectores agrarios y energético.

En este sentido, Del Olmo ha precisado que la fuerte sequía que ha atenazado al campo regional ha impedido la creación de 10.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en el pasado ejercio, que se cerró con 7.759 empleos.

Respecto a 2018, la consejera lo ha calificado de un año "para la esperanza y el optimismo", a tenor del crecimiento del último trimestre de 2017, que se ha saldado con el mayor crecimiento de todo el año anterior, un 2,8 por ciento en tasa interanual y a las encuestas que indican la confianza en la economía del empresariado de la Comunidad, que según KPMG, confía mayoritariamente en crecer en facturación y empleo.

La consejera también ha destacado que las lluvias registradas en los últimos día permitirá mejorar las producciones agrarias.

Desde la perspectiva de la oferta, en 2017 se registró un peor comportamiento del VAB del sector primario y de la industria, mientras que el de la construcción y el de los servicios anotaron mejores resultados que en 2016.

En concreto, el sector primario retrocedió un 9,9 por ciento en 2017, frente al crecimiento registrado en el año anterior, observándose un importante descenso de la producción agraria compensado, en parte, por un mayor crecimiento de la ganadera.

Por su parte, la industria anotó una variación anual del 0,5 por ciento durante el pasado ejercicio, inferior a la del año anterior (4,7 por ciento), donde las ramas manufactureras se desaceleraron hasta alcanzar el 1,8 por ciento, mientras las energéticas anotaron un mayor descenso (-9,6 por ciento) que en 2016 (-1,9 por ciento). Las ramas que más contribuyeron a este menor crecimiento de la industria manufacturera en 2017 fueron las alimentarias y la de material de transporte.

Pilar del Olmo ha explicado además, que la construcción creció el 3,3 por ciento el pasado año, superior a la variación contabilizada en 2016 (1,7 por ciento). La edificación residencial y la obra civil aumentaron su actividad frente a los descensos observados en el año anterior, y la edificación no residencial se aceleró respecto del ejercicio precedente.

Por otra parte, el conjunto del sector servicios se incrementó el 3,5 por ciento en el último año (2,8 por ciento en 2016), resultado del mejor comportamiento de los servicios de mercado, que pasaron del 3,5 al 4,4 por ciento en 2017, y una desaceleración de los servicios no de mercado (del uno por ciento al 0,6 por ciento en 2017).

Demanda

La consejera de Economía y Hacienda también trasladó a los medios su análisis desde el punto de vista de la demanda, y manifestó que el menor crecimiento del PIB en 2017 viene explicado por una contribución negativa de la demanda externa (-0,7 puntos porcentuales, frente a 0,1 puntos positivos en el año anterior). La demanda interna, sin embargo, anotó una aportación de 3,2 puntos porcentuales en este año (igual que en 2016).

El gasto en consumo final aumentó el 2,7 por ciento en 2017 (2,4 por ciento en 2016). El gasto en consumo final de los hogares se elevó el 2,5 por ciento (el mismo que en el año anterior), y el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas pasó del 2,2 por ciento en 2016 al 3,3 por ciento en 2017.

En cuanto a la formación bruta de capital (inversión), se incrementó el 4,9 por ciento durante el ejercicio pasado, menos que en 2016 (5,5 por ciento). La formación bruta de capital fijo creció el 4,9 por ciento en 2017, cinco décimas menos que el año anterior. La inversión en bienes de equipo se elevó el 3,9 por ciento (6,2 por ciento en 2016), mientras que la inversión en construcción registró un aumento superior al del año precedente (5,6 y 4,8 por ciento, respectivamente). Por su parte, la variación de existencias mantuvo un efecto neutro sobre el crecimiento del PIB, al igual que en 2016.

En cuanto al sector exterior, en 2017 se produjo una contribución negativa al crecimiento del PIB, estimada en 0,7 puntos porcentuales, frente a la positiva observada en 2016, de 0,1 puntos. Las exportaciones totales se desaceleraron en mayor medida que las importaciones totales, mostrando variaciones del 1,2 y dos por ciento, respectivamente, en el ejercicio.

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