Castilla y León

Itacyl realiza ensayos con 22 variedades de trigo de hasta 70 años para mejorar en producción competitiva y sostenible

El viceconsejero de Desarrollo Rual, Jorge Llorente, con el director general de Anove, Antonio Villarroel
Valladolid

El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) realiza ensayos con 22 variedades diferentes de trigo de hasta 70 años para constatar la importancia de la mejora genética y aportar "datos claves" para conseguir una "producción competitiva, sostenible y de calidad" y comprobar la adaptación de este cereal al cambio climático.

Este proyecto, basado en la investigación, en la innovación y en la experimentación de la mejora genética de las semillas, compara los rendimientos de las variedades más rústicas, "algunas muy lejanas en el tiempo" como 'pane 247', registrada en 1955, o 'aragón 03', registrada en 1958, con otras más modernas, como 'filón', de 2017, para constatar la importancia de la mejora genética, una "herramienta fundamental", junto con la biodiversidad, para incrementar los rendimientos en el futuro.

Según ha explicado el viceconsejero de Desarrollo Rural y director general del Itacyl, Jorge Llorente, durante la visita de este ensayo en un terreno de 1.200 metros cuadrados repartidos en unidades experimentales de la finca de Zamadueñas, la comparación de variedades de distintas épocas -desde los años 50 y 60 hasta actuales- permitirá comprobar qué pueden aportar las variedades más antiguas, su "rusticidad", para visibilizar la importancia de la mejora genética sin olvidar la necesidad de conservar el material genético de las variedades más longevas.

Los resultados que se esperan de este proyecto del Itacyl, en colaboración con la sociedad Gestión de Licencias Vegetales (Geslive), estarían relacionados con una superioridad de rendimientos de las últimas variedades registradas respecto a las más antiguas y con una mayor resistencia a las enfermedades, si bien los investigadores reconocen que habrá que esperar para ver la importancia de la "rusticidad", especialmente en resistencia a sequía.

A esto se une la importancia de determinar la relevancia de la comparativa del análisis de la calidad harino panadera de las diferentes variedades en atención a las características de rusticidad que demandan los nuevos mercados.

De forma rápida y demostrativa

Llorente ha reivindicado la importancia de este tipo de ensayos para transferir los resultados a los agricultores "de forma rápida y demostrativa" para que puedan estar preparados ante los retos de futuro que afronta el sector, como el cambio climático, la nueva política agraria, los pactos verdes o la estrategia 'del campo a la mesa', a través de la mejora genética, "fundamental" para asegurar la sostenibilidad y la rentabilidad futura.

En el mismo sentido se ha pronunciado el representante de Geslive, Antonio Villarroel, que ha destacado la "extraordinaria importancia" de colaborar con el Itacyl para que se conozca mejor el esfuerzo de investigación e innovación que realiza el sector obtentor de semillas y plantas y transferir ese conocimiento a los productores, el objetivo compartido por las dos partes firmantes de este convenio de colaboración.

"Nos ponemos en la vanguardia genética que necesita nuestro campo", ha aseverado el viceconsejero de Desarrollo Rural mientras que Villarroel ha insistido en la importancia de conocer la evolución de la genética de las variedades para afrontar unos "retos globales" que apuntan a una duplicación de la población y a un aumento del 70 por ciento en las necesidades de alimentación donde Europa es un exportador neto de cereales.

"Somos la primera generación que ha descubierto que el planeta tiene límites. La sostebilidad es crucial", ha aseverado el representante de Geslive para reivindicar la importancia de adaptarse rápidamente a las mejores variedades de semillas para poder seguir cultivando y "dar una respuesta de forma sostenible a los problemas y dificultades de la sociedad".

Este acuerdo de colaboración ha sido respaldado también por la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (Urcacyl) y por UPA, que han coincidido en la necesidad de poner en valor la importancia de la semilla certificada por su capacidad para ahorrar costes y conseguir mayores rendimientos junto a la mejora sanitaria de las producciones por parte de los agricultores a los que han reivindicado también como conservadores del territorio y de la biodiversidad.

"Hay que poner en valor lo que dice la ciencia no las creencias", han defendido.

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