Castilla y León

Castilla y León declara zona vulnerable a la contaminación por nitratos el 20% de la superficie agrícola

Francisco Igea, vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y Le?n
Valladolid

El Consejo de Gobierno de Castilla y León ha aprobado el decreto por el que declara 24 zonas vulnerables integradas por 387 municipios, lo que supone un aumento de más de 10.000 kilómetros cuadrados la superficie a proteger, el 20% de la superficie agraria útil.

El Consejo de Gobierno ha aprobado hoy el Proyecto de Decreto por el que se designan las zonas vulnerables a la contaminación de las aguas por nitratos procedentes de fuentes de origen agrícola y ganadero y se aprueba el Código de Buenas Prácticas Agrarias.

El decreto declara 24 zonas vulnerables integradas por 387 municipios, lo que supone un aumento de más de 10.000 kilómetros cuadrados la superficie a proteger, el 20% de la superficie agraria útil. El Código de Buenas Prácticas Agrarias tiene carácter obligatorio en esas zonas y voluntario en el resto.

La contaminación por nitratos de las aguas es un problema de salud pública, ya que limita el abastecimiento de agua a las poblaciones afectadas y obliga a disponer de costosos sistemas de depuración.

Pérdidas de biodiversidad

Además, desde el punto de vista medioambiental, se produce una eutrofización de las aguas -contaminación por exceso de nutrientes-, provocando con ello pérdidas de biodiversidad en los ecosistemas.

El origen de este nitrógeno que contamina las aguas deriva, al menos en parte, de los excesos de aportes nitrogenados a los cultivos con fines de fertilización realizados con abonos químicos y abonos orgánicos.

El texto del Decreto aprobado hoy declara 24 zonas vulnerables integradas por 387 municipios, frente a las 10 zonas y 67 municipios que contenía el decreto anterior 40/2009.

Es una propuesta que aumenta en más de 10.000 kilómetros cuadrados la superficie de la Comunidad declarada como zona vulnerable, pasando de 2.340 kilómetros cuadrados a 14.414. Esto supone tener una figura de protección sobre el 15 % de la superficie de la Comunidad, que representa el 20 % de la superficie agraria útil de Castilla y León.

Las 24 zonas vulnerables incluidas en el anexo I del Decreto, que afectan 387 municipios, se distribuyen por provincias de la siguiente manera: Ávila, la Moraña; Burgos, zonas de Aranda de Duero, Aluvial Miranda de Ebro, Aluvial del Oca, Aluvial del Tirón, Castrojériz-Villadiego, Ibeas de Juarros y algún municipio de la zona de Páramo de Esgueva; León, la zona Páramos de León; Palencia, zona Campos-Astudillo, Páramo de Esgueva y Páramo de Torozos; en la provincia de Salamanca, las zonas vulnerables son Armuña-Peñaranda, Armuña-Salamanca y Campo Charro; en Segovia, están incluidas las zonas Churrería, Arenales y Cantimpalos-Segovia; en Soria, las zonas Ágrada-Ólvega, Almazán y Fuentes Cantos; Valladolid presenta la zona de Arenales, Churrería, Medina, Páramo de Esgueva, Páramo de Torozos y Tordesillas; y finalmente Zamora, cuenta como zonas vulnerables Villafáfila y Zamora.

Las zonas vulnerables incluyen no solamente a aquellos municipios donde se detecta la contaminación, sino que incluye otros municipios próximos, ya que la contaminación puede estar introduciéndose en un sitio y detectándose en otro.

El decreto es exigencia europea, de conformidad con la 'Directiva 91/676/CEE del Consejo, de 12 de diciembre de 1991', relativa a la protección de las aguas contra la contaminación producida por nitratos utilizados en la agricultura.

Con el Decreto se aprobará también el Código de Buenas Prácticas Agrarias (CBPA), cuyo objetivo es poner a disposición del sector agrario la información necesaria para que la actividad que se desarrolle no perjudique la capacidad edáfica de los suelos - es decir su naturaleza y composición, como su pH, humedad, contenido de nutrientes, composición química, etc.- , y mantenga la calidad de los mismos, mejore la productividad de los cultivos, adopte medidas preventivas frente a la contaminación nitrogenada de las aguas; en definitiva, para que realice una actividad agrícola racional.

La implicación para los agricultores afectados es básicamente que deberán desarrollar planes de fertilización que tengan en cuenta todos los aportes de nitrógeno que tiene el cultivo, como por ejemplo, los nitratos en las aguas de riego, restos de las cosechas anteriores o de anteriores aportes, etc., todo ello con la finalidad de evitar aportar excesos de nitrógeno en los cultivos, que son los que provocan esta contaminación.

Disconformidad de Asaja

Asaja ha mostrado su disconformidad con la normativa. La organización agraria señala que los mismos estudios oficiales reconocen que, aún en el caso de proceder de fuentes de origen agrícola y ganadero, se trata de una contaminación "difusa", que no obedece a un patrón único identificable. Por ejemplo, se incluyen zonas en las que abunda la ganadería y otras en las que no, zonas en las que existe una agricultura más intensiva y otras en las que no.

"Por lo tanto, la propia administración reconoce que no hay relación directa entre la contaminación por nitratos y la ganadería o la agricultura más intensiva".

ASAJA tampoco está de acuerdo con muchas de las medidas correctoras, que "resultan cuando menos de eficacia dudosa y que supondrán un freno a la productividad de las explotaciones", y apunta también a un claro oportunismo político para dar satisfacción a la presión que ejercen determinados grupos conservacionistas.

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