Canarias

Cinco siglos de transporte marítimo entre Canarias y la Península

  • Los primeros productos exportados desde las islas a América fueron quesos, conservas y confituras
Las Palmas de Gran Canaria

Las islas Canarias fueron una parte fundamental de las relaciones económicas en el Atlántico por su ubicación y las inversiones realizadas en puertos como el de Las Palmas y Garachico.

La existencia de operaciones comerciales están datadas desde 1511 cuando la Corona emite una cédula donde se insta a que se carguen en las islas "ganados, queso y azúcar en Canaria". Pero hubo más: cereales, vino, ovejas, cabras, vacas, gallinas, cerdos, pez, conservas en almíbar, recuerda el doctor y licenciado en Derecho Mariano Gambín.

Este 2020 se cumple cinco siglos de las conexiones semanales entre Canarias y la Península. "La frecuencia de las comunicaciones de Canarias con la Castilla peninsular era bastante alta. En 1520, el período de demora de la salida de un barco hasta la del siguiente sería de ocho o diez", señala Gambín. Actualmente, estas rutas las cubre acogiéndose a obligaciones de servicio público (ayudas de la UE al transporte de mercancías) Naviera Armas, Trasmediterránea, Fred. Olsen o Baleària.

"Este conocimiento de la travesía influyó para que prácticamente todas las flotas que iba a Indias hicieran escala en alguna de las islas del archipiélago, preferentemente en Gran Canaria y La Gomera", sostiene Gambín, que agrega: "Pero Canarias también exportó hombres a América. Desde 1511 el rey concedió privilegios a los canarios que quisieran ir Indias, con el único requisito de inscribir sus nombres".

A partir de ese tráfico comercial, hubo funcionarios que optaron por promocionar en las Indias. Es el caso del Francisco Zambrano, que era secretario del Ayuntamiento de Telde y se trasladó no precisamente en comisión de servicios. Maciot de Betancor, el mercader natural de Génova, Juan Leardo, se trasladó desde Canarias a México. A partir de 1531 el gobernador de Santa Marta pidió la presencia de mano de obra de las islas Canarias porque se aclimataban mejor a esas temperaturas, "ya que la peninsular moría en un ochenta por ciento una vez que llegaban", afirma Mariano Gambín.

Al tiempo que en Canarias se normalizaba el transporte regular con la Península ocurría lo propio con América. En 1520 el exgobernador grancanario Lope de Sosa, natural de Córdoba, embarcó a decenas de isleños tras aceptar relevar en su puesto a Pedrarias Dávila. "Aprovechando el carácter canario de la expedición, el rey encomendó a Sosa que llevase en sus barcos maestros de azúcar canarios para dejarlos en La Española, de forma que se pudiera desarrollar en la isla el negocio azucarero", apunta Mariano Gambín.

"Desde 1508, para promover el comercio en La Española, y conociendo la escala obligatoria que era el archipiélago canario, la Corona permitió a los mercaderes comprar en las islas y conducir a Indias toda clase de mercancías, las no prohibidas, sin pagar derechos", apostilla el historiador canario. En 1526 la Corona reguló autorizaciones por 24 meses para exportar los productos locales.

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