Canal de Isabel II

Canal de Isabel II: 170 años al servicio de la economía circular en Madrid

  • Sus instalaciones son hoy biofactorías que dan nuevos usos a los residuos
  • Canal produce energía, combustibles, agua regenerada, lodos y fertilizantes
EDAR de Algete. Imagen: eE.
Madrid

Cuando comenzaron las obras de Canal de Isabel II, en junio de 1851, Italia no era todavía un país, al New York Times le quedaban tres meses para ver la luz y nadie conocía aún a la ballena más famosa del mundo: Moby Dick se publicaría en octubre... El mundo era un lugar muy diferente hace 170 años, pero entonces como ahora el abastecimiento y la gestión eficiente del agua son esenciales en la vida de cualquier comunidad.

Canal de Isabel II nació entonces para asegurar el suministro de la región de Madrid y en poco tiempo a este reto sumó el de gestionar adecuadamente las aguas residuales, que fueron aumentando en consonancia con la población. Así, en 1907 tomó la determinación de evitar los vertidos al río Lozoya y proteger su cauce, y en 1912 construyó la primera depuradora de la Comunidad de Madrid.

Hoy las 157 EDAR -estaciones de depuración de aguas residuales- de Canal de Isabel II no solo retiran cada año cerca de 30.000 toneladas de residuos de las aguas regionales, sino que emplean la tecnología para dar a los vertidos usos nuevos: son biofactorías al servicio de la economía circular.

Así, Canal de Isabel II transforma los fangos -que concentran la contaminación retirada del agua residual- en biogás, una energía renovable muy versátil. En 2020, la compañía produjo 51 millones de metros cúbicos de biogás, con los que generó casi 100 millones de kilovatios hora (kW h), suficientes para proveer de electricidad a una población de 75.000 habitantes.

Almacén de biogás. Imagen: eE.

El biogás también puede transformarse en combustible para vehículos: Canal ha instalado gasineras en tres de las EDAR que gestiona y está probando diferentes tecnologías para producir biometano en cantidad suficiente para alimentar una veintena de vehículos cada día, reduciendo drásticamente sus emisiones.

Además, Canal utiliza los lodos deshidratados que obtiene en sus plantas como fertilizante y, a partir del fósforo, produce estruvita, un fertilizante de alto valor, considerado el oro blanco de los residuos precisamente por su alto contenido en este elemento indispensable para la vida, no renovable e insustituible.

Y, por supuesto, las depuradoras permiten preservar agua disponible para el riego, baldeo de calles y usos industriales: solo en 2020, 13 millones de metros cúbicos de agua regenerada.

Pasado, presente y futuro verde

Calidad, sostenibilidad e innovación son, pues, señas de identidad de Canal de Isabel II desde su origen. Hoy, la empresa impulsa la eficiencia energética y la energía verde mediante el desarrollo de proyectos como la construcción de una planta de 5 MW pionera en España de generación de hidrógeno verde -clave en la descarbonización-, que además será la primera en utilizar energía renovable y agua depurada como fuente de generación del hidrógeno. Otro proyecto clave será el despliegue del Plan Solar, con el que se pondrán en servicio instalaciones fotovoltaicas propias para autoconsumo eléctrico a través de una inversión de 33 millones de euros, con el objetivo de obtener energía renovable y reducir emisiones.

Estos esfuerzos sitúan a Canal como una de las diez empresas españolas entre las 100 líderes mundiales de sostenibilidad, según la agencia de calificación de riesgos Fitch.

Agua regenerada. Imagen: eE.

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