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La red pública de centros de 0 a 3 años propuesta por la Generalitat Valenciana perjudicará a los niños

La Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) quiere manifestar su rechazo al programa experimental de la consejería de Educación de la Generalitat Valenciana para crear una red pública de centros de 0 a 3 años en los colegios de la Comunitat, ya que considera que la atención que recibirán los niños y niñas en este tipo de escuelas será inapropiada para su desarrollo.

AMEI respeta la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que ha desestimado los recursos presentados por el sector de las escuelas infantiles privadas ante el plan de Marzà. No obstante, la asociación de educadores infantiles cuestiona la moralidad de esta política. La entidad afirma que no está en contra de los centros públicos, sino en la concepción y estructura de los mismos.

"Nada tiene que ver, desde el punto de vista arquitectónico y organizativo, un centro de educación infantil con uno de primaria", considera Juan Sánchez Muliterno, presidente de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE). "Grandes maestros como Montessori y Vygotsky, y más actuales como Mialaret, F. Martínez y MJ De la Rosa han argumentado que los niños de 0 a 3 años tienen que sentirse seguros en el centro, lo que implica que deben dominar el medio en el que están".

Para Sánchez Muliterno, un niño recién salido de las faldas de la madre siente una tensión e inseguridad enormes al llegar a un sitio nuevo, mucho mayor que la que puede experimentar una persona adulta. Por ello, según el informe que el Doctor Mialaret realizó para la UNESCO con la participación de más de sesenta países, un centro de educación infantil no debe recibir un número elevado de niños. Estas escuelas tienen que conservar el carácter de una gran familia, en cuyo seno el niño se sienta con seguridad y pueda conocer a los miembros de la comunidad y establecer relaciones de amistad con cada uno de ellos. Si se impusiera un paso demasiado brusco entre el vínculo familiar y el vínculo con un grupo social más extenso, los niños podrían quedar traumatizados y replegarse en sí mismos. Esto dificultaría el establecimiento de contactos sociales que son indispensables para la formación y el desarrollo de su personalidad.

"Los edificios tienen que conservar su carácter íntimo, con objeto de que los niños pequeños puedan conocerlos y reconocer fácilmente las caras adultas y las caras infantiles que van a formar parte de su nuevo universo", señala Sánchez Muliterno.

Esta consideración de los centros sigue las recomendaciones de la Reunión de Expertos sobre el desarrollo psicológico del niño y sus consecuencias para el proceso educativo. AMEI-WAECE recuerda que este encuentro se realizó hace años y nadie lo ha cuestionado.

Por otra parte, según AMEI-WAECE, es curioso que en un momento en el que hay más podres que nunca el consejero Marzà se gaste el dinero público creando duplicidad de plazas. En tanto que la demanda de escuelas está cubierta en la Comunidad, la ONG se pregunta si el dinero que va a gastarse en la creación de una red pública no sería mejor invertirlo en más becas o en dotarlas mejor. Crear una red pública para destruir a una privada parece demasiado partidista, insiste AMEI, además de un insulto a los ciudadanos en la gestión del dinero de todos.

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