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El liderazgo de Cepsa en biocombustibles avanzados en la Península Ibérica

  • Ofrecido por Cepsa
  • La empresa comenzó recientemente a producir biocombustibles avanzados en sus instalaciones industriales de Palos de la Frontera, mediante la incorporación de aceites usados de cocina, como parte de su nueva Estrategia 2030, ''Positive Motion', con la que ambiciona convertirse en líder en hidrógeno verde y biocombustibles
  • Mediante el uso de este recurso energético, es posible reducir las emisiones hasta en un 80% durante su ciclo de vida
Madrid

De acuerdo con el tercer informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCCO) sobre las consecuencias del cambio climático en el mundo, en los próximos veinte años el planeta experimentará un aumento de la temperatura media global de 1,5 °C, lo cual afectará a la capacidad de producir alimentos y provocará un aumento del nivel del mar. La apuesta por el uso de combustibles alternativos, como los biocombustibles, será determinante para avanzar en una transición energética que permita ser más sostenibles.

En este sentido, Cepsa busca acelerar la descarbonización de sus clientes del transporte aéreo y marítimo, así como de su propia compañía, a través de la producción de moléculas verdes, principalmente hidrógeno renovable y biocombustibles.

Concretamente, su objetivo es convertirse en 2030 en el primer fabricante de biocombustibles avanzados de España y Portugal, con una producción anual de 2,5 millones de toneladas.

Desde este año, ha comenzado a producir biocombustibles avanzados (de segunda generación) en su Parque Energético La Rábida, situado en Palos de la Frontera (Huelva). Para ello, la entidad ha utilizado aceites de cocina usados, de modo que también contribuye a un modelo de negocio que da una segunda vida a estos residuos y fomenta la economía circular. Cepsa lleva más de 10 años produciendo biocombustibles en sus refinerías y desarrollando estudios pioneros a nivel mundial para convertir residuos y aceites usados en combustibles de origen renovable de alto valor energético. Los biocombustibles tienen un papel clave en la descarbonización del transporte.

Mediante el uso de este tipo de combustibles, es posible reducir las emisiones hasta en un 80% durante todo su ciclo de vida (en comparación con los combustibles convencionales), además de aumentar la independencia energética y la seguridad de suministro, aspectos muy relevantes en el contexto actual.

En esta misma línea, la energética acaba de realizar con éxito la primera prueba en España de biocombustibles avanzados (2G) en uno de los barcos que utiliza la compañía, el Montestena, propiedad de Ibaizabal. El biofuel fue suministrado por una de las embarcaciones que la compañía utiliza en sus repostajes de barcos. Los resultados de esta prueba han demostrado un óptimo funcionamiento y rendimiento de los motores. De esta manera, la compañía ya está preparada para ofrecer estos biocombustibles avanzados a sus clientes del sector marítimo.

Esta acción se enmarca dentro de su Estrategia 2030, Positive Motion, por la que Cepsa busca no solo reducir sus emisiones de CO? (alcance 1 y 2) en un 55% respecto a 2019, y las de alcance 3 entre un 15% y un 20%, sino ir más allá y llegar al Net Positive, es decir, contribuir positivamente para que la sociedad avance en la dirección correcta. Para ello, invertirá, en esta década, entre 7.000 y 8.000 millones de euros, de los cuales más del 60% se destinará a negocios sostenibles a partir de 2023.

El desarrollo y utilización de biocombustibles contribuye a varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

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