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En el tratamiento de aguas, la construcción o la movilidad... El CO2 tiene más aplicaciones de las que imaginas

  • El CO2 es un componente esencial de varios productos cotidianos
  • Retirar el exceso de CO2 de la atmósfera y reutilizarlo como materia prima abre un abanico de potenciales aplicaciones de este gas "reciclado" en la industria

El dióxido de carbono (CO2) está presente en todos los sectores industriales y posee más aplicaciones de las que imaginamos. Se encuentra en muchos de los productos que tenemos a nuestra disposición cada día, desde bebidas hasta alimentos envasados, pasando por medicamentos tan comunes como la aspirina. De acuerdo con las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), actualmente se utilizan 230 millones de toneladas de CO2 en todo tipo de procesos productivos.

La física Lourdes Vega, actual directora y fundadora del Centro de Investigación e Innovación sobre CO2 e hidrógeno (RICH) de la Universidad de Khalifa (Emiratos Árabes Unidos), rompe una lanza a favor de este gas: "El CO2 se utiliza desde siempre. Hay gente que puede pensar que es malo o que es tóxico, que es inflamable. No es tóxico. Lo comemos y lo bebemos. Y tampoco es inflamable. De hecho, una de sus aplicaciones es apagar incendios".

¿Por qué este gas que en el colegio asociábamos a procesos naturales como la fotosíntesis se señala ahora como el rival de la acción climática? El problema, recuerda la experta, es que en la actualidad hay demasiado en la atmósfera, un exceso que es, en gran medida, responsable de los sucesos que vinculamos con el cambio climático. La solución ya no solo pasa por reducir las emisiones, igual de importante va a ser retirar el CO2 que sobra en la atmósfera y no es necesario para la vida.

"El CO2 se utiliza desde siempre. Hay gente que puede pensar que es malo o que es tóxico, que es inflamable. No es tóxico. Lo comemos y lo bebemos"

Por suerte, la tecnología avanza a buen ritmo para conseguirlo. Ya encontramos en el mercado sistemas que permiten "atrapar" el gas producido en procesos industriales antes de que se emita a la atmósfera (Carbon Capture, Use and Storage, en inglés) o directamente de corrientes de aire (Direct Air Capture). Estos desarrollos abren la posibilidad de almacenar el CO2 y reutilizarlo como materia prima en muchos sectores. Repasamos algunas de sus aplicaciones más importantes.

Alimentación

El CO2 tiene un potencial enorme en la industria de la alimentación. Es un conocido ingrediente de bebidas carbonatadas pero cada vez gana más relevancia su papel en la preservación de alimentos. "Inyectamos una pequeña cantidad de CO2 al envase y crea una atmósfera que mantiene el producto a salvo de bacterias, permitiendo su conservación durante mucho más tiempo", señala Vega.

También está en la fórmula de la congelación directa para el transporte, en lo que habitualmente llamamos hielo seco, que en realidad es CO2 en estado sólido con una capacidad frigorífica tres veces superior a la del agua en el mismo estado.

Medicina

El mismo hielo seco tiene aplicaciones médicas y está contrastada su utilidad a la hora de preservar tejidos y órganos, así como en crioterapia (terapia de frío localizada que se emplea en el tratamiento de diversas lesiones de los tejidos).

La medicina también emplea CO2 en la creación de ambientes adecuados para la manipulación de órganos artificiales. Asimismo, es llamativo su uso para la producción de fármacos tan populares como la aspirina, ya que al hacer reaccionar fenóxido sódico con CO2 a una determinada presión y temperatura se consigue ácido salicílico.

Combustibles sintéticos

Empresas como Repsol están trabajando en otro uso al alza, el de los combustibles sintéticos fabricados con CO2 retirado de la atmósfera e hidrógeno obtenido con electricidad de origen renovable. Y es que la combinación de estas dos materias primas permite obtener una cadena de hidrocarburo similar a las de las gasolinas o gasóleos con las que alimentamos nuestros vehículos. También conocidos como efuels, estos combustibles con cero emisiones netas son totalmente compatibles con motores de combustión y se posicionan como una de las grandes apuestas para la descarbonización del transporte, especialmente el pesado, el marítimo y el aéreo.

En España, la multienergética está construyendo en el puerto de Bilbao una de las mayores plantas del mundo para la fabricación de combustibles sintéticos que tiene previsto poner en funcionamiento en 2024.

Tratamiento de aguas

El CO2 también es muy apreciado para el tratamiento de aguas. "El gas cambia su pH, lo que te da un montón de propiedades que el agua requiere", explica Vega. El pH es un indicador esencial para conocer si el agua es apta para consumo, baño o regadío, entre otros. En general, el CO2 puede servir para remineralizar las aguas desmineralizadas a partir de la adición de carbonatos.

"El CO2 cambia el pH del agua, por lo que aporta un montón de las propiedades que requiere"

Un campo de aplicación incipiente es el del filtrado de las piscinas, donde el CO2 presenta ventajas en comparación con otros productos como el cloro.

Materiales de construcción

Otro uso que se podría desarrollar a gran escala estaría en los materiales para la construcción. "Utilizando las escorias de las cementeras y las escorias de las acereras, puedes neutralizarlas con CO2 y convertirlas en materiales para la construcción. Esto tiene una ventaja, porque tanto las acereras como las cementeras emiten muchísimo CO2. Entonces, si tú in situ propones una planta que hace que ese CO2 reaccione y formas los materiales para la construcción, estás dando un valor al CO2, porque lo que estás haciendo es neutralizar esos residuos y los estás convirtiendo en otro producto", explica la experta.

Es el caso de los ecoáridos, un sustituto sostenible de los áridos tradicionales extraídos de canteras que se emplean para fabricar morteros, hormigones o firmes de carretera, entre otros. Se producen a través de una reacción entre el CO2 y residuos alcalinos en condiciones específicas de temperatura, presión y tiempo. Ainhoa Martín Morante, técnico de innovación en Petronor, apunta que gracias a este proceso la compañía conseguirá "evitar la emisión de 2.200 toneladas de CO2 anuales" y "transformar residuos cuyo destino sería vertedero en productos comerciales". Precisamente, en las inmediaciones de las instalaciones de Petronor se está construyendo una planta de fabricación de ecoáridos. En ella se convertirán cada año 22.000 toneladas de residuos y 2.200 toneladas de CO2 en 56.000 toneladas de estos nuevos áridos. Este proyecto ha sido seleccionado por la Comisión Europea en el programa de ayudas Innovation Fund, que le ha concedido 3,2 millones de euros para su ejecución.

* Ofrecido por Repsol.

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