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Agbar desarrolla una estrategia para acelerar la transformación ecológica

  • Ofrecido por Agbar
Los Humedales de Illa del Mar y del Embut, declarados reserva natural de fauna salvaje
Madrid

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, la empresa Agbar expone los cuatro ejes en los que se dividen sus iniciativas para mitigar las consecuencias del cambio climático mediante la innovación y la digitalización.

Hoy en día la sostenibilidad y la reducción de las emisiones de CO2 son temas candentes debido al aumento de la preocupación de la ciudadanía ante las posibles catástrofes medioambientales. Como muestra de ello están las iniciativas desarrolladas por las instituciones como el Parlamento Europeo, que ha puesto en marcha la Alianza Europea para una Recuperación Verde, con el objetivo de frenar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad a través de proyectos financiados con las ayudas que Europa ha puesto a disposición de los países de la Unión tras la Covid-19.

El 5 de junio de cada año, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con motivo de esta causa y se ha convertido en la cita anual más importante de Naciones Unidas para abogar por la acción ambiental y la necesidad de proteger el ecosistema.

Este año, el DMMA se centra en promocionar las acciones que contribuyen a proteger y cuidar nuestro planeta. Para ello se ha empleado el lema Una sola Tierra, el cual reivindica la necesidad de desarrollar una forma de vida sostenible y en armonía con la naturaleza. Para ello, es primordial que se pongan en marcha políticas por parte de las autoridades que nos guíen hacia estilos de vida más limpios y ecológicos, así como realizar cambios sustanciales en nuestras elecciones cotidianas de forma que podamos contribuir a esta causa de modo individual.

Esta celebración tiene lugar 50 años después de la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de Estocolmo, en la cual se acordó el establecimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y se designó el 5 de junio de cada año como el Día Mundial del Medio Ambiente. Una sola Tierra también fue el lema de esa conferencia celebrada en 1972 y, 50 años después, sigue vigente: el Planeta es nuestro único hogar y es responsabilidad de la humanidad salvaguardar sus recursos finitos.

La biofactoria Sur de Granada, referente de economía circular a escala internacional

La pérdida de la biodiversidad y el cambio climático son consecuencias directas de la actividad humana y se retroalimentan entre sí. La pérdida de biodiversidad se está agravando a causa del cambio climático y a su vez este se acelera debido a esta afectación de los ecosistemas, ya que muchos de ellos, como océanos y bosques, son determinantes en la absorción de emisiones de carbono. A causa de ello, los fenómenos adversos relacionados con el medioambiente se están intensificando. Por ejemplo, respecto a aquellos relacionados con el sector hídrico, se ha producido un aumento de la variabilidad del ciclo del agua (inundaciones, sequías), dificultad en la previsión de la disponibilidad de recursos, una disminución de la calidad del agua y, sobre todo, se ha agravado aún más su escasez.

En 2030, se estima que el 47% de la población vivirá en áreas con estrés hídrico. Además, en un contexto de crecimiento de la población mundial y con una mayor demanda de recursos y alimentos, se necesitará más agua para la agricultura, la industria y las ciudades. Se calcula que la demanda de agua aumentará entre un 20% y un 30% de aquí a 2050. 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) realizó y publicó a principios de 2022 el informe Hacer las paces con la naturaleza, cuyas conclusiones mostraban que una transformación de los sistemas sociales y económicos supondría una mejora significativa en nuestra relación con la naturaleza, además de crear conciencia sobre su importancia y poner ese valor en el centro de la toma de decisiones.

Por todo ello, es urgente implementar cambios transformadores que nos pongan en marcha hacia un futuro más sostenible, a través del desarrollo de proyectos responsables con el planeta y que doten de una mayor resiliencia a las ciudades y también a los entornos rurales.

El papel de las empresas

El sector privado es uno de los agentes que tienen capacidad de promover estas acciones, como es el caso de Agbar, grupo con una trayectoria de más de 150 años, que desde sus inicios ha apostado por la preservación del planeta y del medio ambiente y ofrece soluciones innovadoras en torno a la gestión sostenible del agua, los recursos naturales y la salud ambiental para las ciudades, la agricultura y la industria, en línea con la hoja de ruta de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas

Agbar tiene el objetivo de reducir el impacto de sus actividades, y las de sus clientes, en la Tierra y de esa forma contribuir al desarrollo sostenible y a la preservación de los recursos naturales mediante soluciones de gestión responsable del agua, reciclaje y valorización de los residuos, generación de energía verde o mejora de la calidad del aire, entre otras iniciativas. Para ello, el grupo se apoya en la innovación y la digitalización para acelerar la transformación ecológica y contribuir así a proteger mejor el planeta y mejorar la calidad de vida de las personas. 

En concreto, entre las soluciones encaminadas a luchar contra el cambio climático y a preservar el medio ambiente, Agbar ha desarrollado una estrategia climática basada en cuatro ejes. El primero de ellos se centra en la mitigación del cambio climático a través de la compra de energía verde, la generación de energías renovables o el impulso de la movilidad sostenible. Por ejemplo, en sus procesos, la generación de energías renovables es fundamental para contribuir en la lucha contra el cambio climático. Así, en 2021 la compañía ha generado 90,02 GWh de energía eléctrica renovable, que proviene en un 89% del aprovechamiento del biogás, en un 9% de la energía solar fotovoltaica y en un 2% de turbinas hidráulicas. Además, se ha inyectado a la red eléctrica 14,03 GWh de energía verde, evitando 2.104,8 toneladas de CO2 equivalentes

El segundo eje de su estrategia climática es la adaptación a las consecuencias del cambio climático mediante el desarrollo de planes de resiliencia para hacer frente a los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos, impulsando la preservación de ecosistemas clave. Para ello, Agbar ha desarrollado una plataforma digital que permite analizar, mediante simulaciones, la capacidad de las principales infraestructuras existentes de una ciudad para mitigar los efectos de las inundaciones y evaluar medidas alternativas para mejorar la resiliencia de la zona, especialmente útil en las zonas de clima mediterráneo expuestas a episodios de lluvias torrenciales que serán cada vez más frecuentes.

En tercer lugar, la compañía impulsa modelos de economía circular con soluciones de residuo 0. Por ejemplo, el modelo de transformación de las depuradoras tradicionales en biofactorías desarrollado por Agbar se basa en los principios de la economía circular y se apoya en la digitalización e implantación de tecnología. De esta forma se consigue transformar las antiguas depuradoras consumidoras de recursos, a las biofactorías que regeneran agua para nuevos usos (riego agrícola, industrial, etc.), valorizan residuos para producir nuevos recursos, producen energías renovables y generan un impacto positivo sobre su entorno.

Casos de éxito

En este ámbito, la biofactoría Sur de Granada se ha convertido en un caso de éxito y referente de economía circular a escala internacional, ya que ha conseguido que prácticamente el 100% del agua depurada se reutilice para el riego de cultivos leñosos; casi la totalidad de los lodos arenas y grasas se valoricen como abono en agricultura o jardinería, y se consigue un balance energético positivo, generando más energía renovable de la que se consume de la red eléctrica. Respecto a la economía circular, Agbar consigue valorizar el 71,2% de los residuos generados en las plantas depuradoras y el 48,8% de los generados en potabilizadoras. Asimismo, reutiliza 128,7 hm3 de agua regenerada, un 53% para uso agrícola. 

Por último, la estrategia contempla la introducción de modelos responsables con el clima, para  potenciar las infraestructuras verdes y una economía baja en carbono. 

Una de sus iniciativas en este sentido es el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza tanto en ámbito urbano como en espacios de interés natural. En este aspecto, destaca entre sus proyectos urbanos el parque La Marjal en Alicante, una zona de ocio inundable, creada para retener las aguas pluviales y mitigar así las inundaciones en la ciudad durante episodios de lluvias torrenciales, que sirve también de refugio para especies de vegetación y fauna de la región.

La depuradora Cabezo Beaza, un ejemplo en recuperación de biodiversidad

Otro caso se localiza en el Delta del Ebro, donde Agbar gestiona humedales de depuración, que depuran el agua utilizada para el cultivo del arroz mediante el uso de la vegetación acuática y los microorganismos. Estos sistemas de depuración crean espacios de gran valor ecológico: en 2020 los humedales artificiales de depuración de Illa de Mar y del Embut han sido declarados reserva natural de fauna salvaje por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña. A día de hoy es una zona de alto interés ornitológico, que ofrece espacios idóneos (refugios, zona de alimentación y nidificación) para la observación de aves, algunas de ellas amenazadas, paseos naturalistas y educación ambiental.

Por otro lado, el grupo impulsa la naturalización de las instalaciones que gestiona, transformándolas en infraestructuras verdes a través de su integración en el entorno natural, la preservación de la biodiversidad, la eliminación del uso de fitosanitarios y pesticidas, el control de especies invasoras, etc. Actualmente, el 88,2% de sus instalaciones están libres de fitosanitarios

En la depuradora de Cabezo Beaza (Cartagena), además de limpiar el agua, está contribuyendo a la conservación de la biodiversidad gracias a sus lagunas artificiales de almacenamiento de agua que sirven de refugio a más de 30 especies de aves acuáticas, entre ellas la malvasía cabeciblanca, un peculiar pato buceador que se encuentra en peligro de extinción, con una población muy escasa y localizada que en España estuvo a punto de desaparecer en la década de los años setenta del pasado siglo.

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