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La gestión forestal sostenible, en la base de la bioeconomía

  • Ofrecido por Ence.
Madrid

Dar el paso hacia la bioeconomía, basada en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, conlleva un cambio en el paradigma de producción y consumo, promoviendo así un modelo circular de todo el proceso, desde el inicio de la misma. La obtención de las materias primas, en cuanto a naturales y renovables, debe respetar por ello exigentes criterios ambientales, sociales y económicos para cumplir con las más exigentes expectativas del cliente final.

En el caso de la madera y los productos derivados de la misma, esto supone aplicar en las masas forestales de la que se obtiene criterios de gestión forestal sostenible, que garantice que se mantiene el equilibrio entre estas tres vertientes: medioambiental, económica y sociocultural. La gestión forestal sostenible y el desarrollo del medio rural se encuentran, por tanto, íntimamente ligados.

Ence, como referente nacional en la gestión forestal -con más de 65.000 hectáreas- actúa como motor de la industria forestal, aplicando las mejores prácticas de gestión en su patrimonio y extendiéndolas al resto del sector, y generando valor para propietarios, empresas de aprovechamiento y transportistas a través de sus compras de madera. Así, la compañía impulsa una gestión forestal sostenible, permitiendo el suministro de materias primas, como la madera y la biomasa, con las más exigentes certificaciones internacionales, que sirven de base para el impulso de la nueva bioeconomía circular.

Aplicar una gestión forestal responsable y sostenible tiene múltiples ventajas, tanto para los propietarios como para el medio ambiente. Por un lado, mejora el estado de conservación de los montes, evitando su degradación, y combatiendo el abandono forestal y la propagación de incendios, reduciendo también el riesgo ante plagas y enfermedades.

Del mismo modo, contribuye en la recuperación de suelos degradados: mediante una buena gestión forestal sostenible se consigue su regeneración y conservación, ayudando también a aumentar su valor ambiental, mejorando el conjunto de servicios ecosistémicos que aporta, como la biodiversidad o la regulación del ciclo del agua.

Cuando un monte genera beneficios a la propiedad, se continúa velando por su cuidado, limpieza y replantado, también para garantizar la capacidad de seguir generando esos ingresos. Esto tiene consecuencias económicas, dado que la actividad que se desarrolla a partir de esta gestión forestal sostenible contribuye a fijar población al rural, generando empleo y riqueza, con lo que se fomenta el desarrollo económico y social de estas zonas.

Lo cierto es que la gestión forestal sostenible es necesaria no sólo para no agotar los recursos, sino para aumentar su disponibilidad. En términos globales, favorece la mitigación del cambio climático, almacenando carbono en la masa forestal y en los productos de madera, que pueden, además, sustituir otros basados en el petróleo, reduciendo así las emisiones de estos productos de forma adicional. Por último, contribuye a la conservación de la biodiversidad.

Como ejemplo, las plantaciones de eucalipto gestionadas de manera sostenible fijan grandes cantidades de carbono y favorecen la producción de oxígeno. La materia prima renovable que generan, como es la madera, es utilizada por Ence en sus biofábricas de Pontevedra y Navia para la producción de celulosa, capaz de sustituir cada vez más productos basados en plásticos, como paradigma de bioeconomía. A su vez, se favorece la descarbonización del sistema eléctrico, a través de la generación con biomasa, de carácter renovable.

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