Banca y finanzas

La cartera industrial de CCM, un pozo sin fondo: pierde ya el 93% de su valor

  • La venta permitirá recuperar parte del dinero destinado al rescate de la entidad
Oficina de CCM instalada en el aeropuerto de Ciudad Real. Imagen de Elisa Senra

La cartera industrial de la antigua Caja Castilla-La Mancha (CCM) está siendo un pozo difícil de tapar. Las participaciones societarias, buena parte de ellas inmobiliarias, pasaron a manos del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) tras la adjudicación del negocio financiero de la manchega a Cajastur -ahora Liberbank-.

El FGD, propiedad de la banca, tuvo que ajustar el valor de la cartera de nuevo el año pasado y llevar a cabo reequilibrios patrimoniales en diferentes sociedades por un importe de 128,3 millones de euros.

De esta manera, la valoración de la cartera industrial de CCM se ha depreciado en su práctica totalidad. En concreto ha bajado un 93,3% desde 2010 y en la actualidad tan sólo su precio se ha fijado en 45,5 millones.

Desprenderse de las filiales

La intención del FGD es desprenderse de estas filiales, entre las que se encuentran la inmobiliaria Midamarta y el Aeropuerto de Ciudad Real, en siete años, ampliable otros tres. Para ello ha contratado los servicios de Cajastur a cambio de una comisión. El proceso de desinversiones prácticamente no ha comenzado debido a la situación económica y la falta de compradores a precios atractivos.

La venta permitirá recuperar, en principio, parte del dinero destinado al rescate de la manchega, que costará en torno a los 3.800 millones, según la Comisión Europea. En esta cantidad se incluye el Esquema de Protección de Activos (EPA) otorgado a Cajastur por los riesgos crediticios derivados del negocio bancario de la entidad.

En caso de que las ventas no sean suficientes, tal y como parece, para sufragar la factura del coste de la cartera industrial el FGD puede ejercitar el derecho participativo que ostenta en Banco CCM . Este es el 75% propiedad del grupo asturiano y el 25% restante de la Fundación CCM, constituida tras la desaparición de la entidad manchega. El fondo de garantía tiene derecho a quedarse hasta un 15% del capital de la filial de Cajastur que está en manos de la Fundación.

Las ventas de participaciones fueron el año pasado peores a las de 2012. No se ha desprendido de ninguna sociedad, a excepción de la participación de Iberbol por 260.00 euros, firma que fue liquidada por parte de todos sus socios.

Estos han sido prácticamente los únicos ingresos por desinversiones que ha obtenido. Se ha beneficiado de una repreciación de la expropiación de unos terrenos por parte del Ayuntamiento de Madrid en 2003, proceso que culminó en 2013 y por el que percibió y contabilizó unos 324.000 euros.

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