Banca y finanzas

Los líderes de la UE urgen a culminar la unión bancaria sin concretar plazos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.
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Las turbulencias de los mercados financieros, con el último vaivén de Deuschtse Bank, hicieron aflorar, en el seno de la UE, la urgencia de completar la unión bancaria. Ha sido en el contexto de una Cumbre del euro, que hacía tiempo no se celebraba, que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han convenido en acelerar los últimos pasos del proyecto comunitario, que tiene en suspenso la creación de un fondo europeo de garantía de depósitos.

La intención era mandar un mensaje de calma a los mercados, pero también analizar el impacto que los recientes seísmos para el sector financiero europeo. Es así que, en una cita, en la que han intervenido la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, y el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, los líderes han pedido, en una declaración conjunta, "continuar los esfuerzos para completar la unión bancaria", en línea con la declaración del Eurogrupo de junio del pasado año, que instaba a reforzar el marco de gestión de crisis y el uso de los fondos de garantía de depósitos nacionales.

Un marco en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha instado a crear un fondo de garantía europeo que para "proporcionar más confianza en el mercado y evitar el riesgo de fragmentación en Europa", según ha explicado en rueda de prensa tras el encuentro.

En un paso más, la presidenta del BCE ha incidido en la resiliencia del sector bancario considerando su fuerte posición de capital y liquidez. "El sector bancario europeo es fuerte porque hemos aplicado reformas regulatorias acordadas internacionalmente", ha indicado la francesa a los líderes, según fuentes diplomáticas. Y ha añadido que los recientes acontecimientos recuerdan la importancia de mejorar "los estándares regulatorios" y "completar la unión bancaria" y "crear realmente una unión de mercado de capitales".

De fondo, los títulos de Deutsche Bank y UBS se desploman en los parqués suizo y alemán, respectivamente. Una senda descendente, la de la entidad alemana, del 13% que tiene su raíz en los problemas de rentabilidad de que lleva sufriendo durante años y que ha tenido como catalizador el colapso de las entidades estadounidenses, Signature Bank y Sillicon Valley Bank, y la caída y rescate de Credit Suisse tras su compra por UBS. Un seísmo en los mercados que proyecta la sombra de un contagio al sistema bancario europeo y aviva los temores de una crisis financiera en las bolsas europeas.

Ha sido así que tras el segundo día de cumbre y la perturbación de los mercados europeos, el canciller alemán, Olaf Scholz, ha asegurado que la UE no se dejará arrastrar por la vorágine de la última crisis bancaria. Un punto en el que ha argumentado que la UE ha implementado reglas muy estrictas en los últimos años por lo que "el sistema es estable en Europa y el sistema de supervisión bancaria y el sistema financiero son robustos y estables".

Preguntado por esta cuestión a la salida del encuentro, Donohoe ha incidido en que el Consejo de la UE "ha sido muy claro en sus conclusiones" sobre el hecho de que los bancos son "resilientes, fuertes y que las decisiones que hemos tomado respecto a la liquidez, y la cantidad de capital de nuestros bancos, asegurarán que continuarán siendo resilientes en el futuro".

Si el origen de la unión bancaria de mercado de capitales tiene sus raíces en la crisis financiera, el proyecto se ha quedado a medio camino de su consecución. Y lo que se antojaba una necesidad en 2012, volvió a experimentar un revulsivo la pasada primavera después de que el Eurogrupo fijara los objetivos para los últimos pasos de su consecución. Fue para desencallar la iniciativa. Y fue para tratar de completar su principal tarea pendiente: un sistema de Garantía de Depósitos común a para equiparar los riesgos en caso de quiebra, y por el que Alemania no manifiesta especial simpatía ya que requiere una respuesta común a los riesgos nacionales de la banca.

Tampoco se llegaron a completar otros de los pilares del proyecto comunitario, como el marco de resolución ni tampoco el esquema de protección de depósitos conjunto. Se habían culminado, sin embargo, dos de los tres pasos correspondientes a la arquitectura financiera y de supervisión de la unión bancaria: la vigilancia de las entidades bancarias a través de un organismo común, el Mecanismo Único de Supervisión que depende del Banco Central Europeo. También la herramienta de liquidación de las entidades bancarias, a través del Mecanismo Único de Resolución.

Y la habitual comparecencia ante la prensa de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo de la UE, Charles Michel, desapareció de forma inesperada de la agenda. Por lo que no hubo mensajes adicionales más allá de la declaración conjunta que no concreta propuestas ni plazos.

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