Aragón

Grupo Lobe obtiene un beneficio de 7,2 millones de euros

Juan Carlos Bandrés, director general Grupo Lobe
Zaragoza

Grupo Lobe obtuvo un beneficio antes de impuestos de 7,2 millones de euros en 2017, lo que supone prácticamente un 50% más en comparación con el año 2016. La empresa, pionera en la construcción certificada Passivhaus, mejora los indicadores económicos y avanza en la ejecución de su Plan Estratégico 2017-2020, además de seguir apostando por la innovación y por la industrialización del sector de la construcción e inmobiliario.

Más rentabilidad económica, financiera y liquidez son las tres claves que resumen el año 2017 en el Grupo Lobe, empresa aragonesa especializada en la edificación Passivhaus, que cerró el ejercicio con un beneficio antes de impuestos de 7,2 millones de euros.

"Es una cifra significativa", ha afirmado Juan Carlos Bandrés, director general de Grupo Lobe, quien ha explicado que este beneficio supone "prácticamente duplicar" el del año 2016.

La empresa gestionó un volumen de negocio de 335 millones de euros (construcción e inmobiliario), confirmando la senda marcada por el Plan Estratégico de la empresa para los ejercicios de 2017-2020. Además se ha producido una mejora en la rentabilidad económica (5,23%) y la rentabilidad financiera-ROE (11,94%).

Las previsiones para este año son también positivas. En la actualidad, Grupo Lobe tiene un volumen de gestión de 409 millones de euros, gestiona 1.566 viviendas en Zaragoza, Madrid y Valencia, de las que el 75% están ya vendidas. El margen es del 15%.

Son los primeros datos de un ejercicio, en el que prevé facturar alrededor de 80 millones de euros, en el que continuará con su apuesta estratégica hacia la industrialización de la compañía y la diferenciación respecto a otras compañías del sector.

"Esto, unido al incremento de fondos propios conseguido a lo largo de los últimos años, permite a Grupo Lobe, afrontar nuevos retos y proyectos futuros en el sector residencial", además de continuar impulsando la innovación y el desarrollo de los procesos constructivos, según ha afirmado durante la presentación de los resultados de 2017. Unas líneas estratégicas que ya han permitido al grupo empresarial ser referente a nivel internacional.

En esta apuesta por la diferenciación sigue siendo clave la construcción certificada Passivhaus para ofrecer a las personas viviendas distintas, edificadas bajo otros parámetros y con el valor de esta certificación. Y es que, realmente, "algo sucede" porque los datos publicados por el Colegio de Registradores indican un aumento de las transmisiones, "pero el 80% son viviendas que ya existían y el 20% es vivienda nueva·, lo que hace necesario hacer llegar al cliente un producto atractivo y diferenciado.

Grupo Lobe también continuará avanzando en la ejecución de su Plan Estratégico 2017-2020, que contempla 2.700 viviendas desarrolladas y un volumen de venta de 500 millones de euros, pero sin obsesionarse en los indicadores. "Es más importante consolidar posiciones. Todavía estamos en 2018" y se tienen buenas perspectivas para 2019, "pero no nos tenemos que agotar en ese objetivo".

La empresa, en la que trabajan ahora 100 personas, igualmente seguirá incidiendo en la innovación a la que destina alrededor del 7,5% del beneficio. "No podemos estar haciendo cambios sin invertir en innovación".

Principalmente, estos fondos se destinarán al proyecto de digitalización general de la empresa y en la forma de construcción de los edificios para medir la productividad "para ser más productivos sin aumentar costes y tener mejores salarios".

Durante la presentación de los resultados, Juan Carlos Bandrés también ha hecho alusión a los retos y riesgos del sector entre los que ha hecho alusión al relevo que se deberá producir con la salida de los fondos de inversión y ante el que las empresas del sector debarán  "ser promotores del cambio" y los incrementos del valor del suelo y de los costes constructivos.

Las empresas del sector también tienen que afrontar las dificultades para acceder a financiación. "Es difícil obtener financiación. Las entidades no permiten operaciones sin un nivel de comercialización del 70% y del 80%. Es una atadura del sector que tiene que estar comercializando antes y ajustar márgenes. El aumento de la actividad hace que crezcan los costes y se generan tensiones".

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