Aragón

Tecnopackaging revalorizará los residuos del cultivo del plátano de Canarias

La empresa zaragozana llevará a cabo varias líneas de acción dentro del proyecto europeo BAQUA con el fin de obtener fibras y proteínas de la piel y de la pulpa del plátano para realizar aditivos para bioplásticos y alimento para peces de piscifactoría. Unas fibras con las que también se trabajará para desarrollar nuevos materiales y tecnología enfocados al sector de la automoción.

El plátano es un cultivo que tiene una especial importancia económica en Canarias. Sin embargo, su potencial aún puede ir más allá que su aprovechamiento para el sector alimentario, ya que tanto de su pulpa como de su piel se pueden obtener fibras, que es posible utilizar para otros fines, abriendo un nuevo campo que permite poner en valor estas plantaciones dentro de un proyecto de economía circular.

La iniciativa comprende varias líneas de investigación, que se van a llevar a cabo dentro del proyecto europeo BAQUA, que está dotado con 1,6 millones de euros y que cuenta con la participación de seis entidades.

Dentro de ellas, se encuentra la empresa zaragozana Tecnopackaging, cuya actividad será decisiva puesto que será la encargada de incorporar las fibras extraídas al film biobasado y biodegradable y proporcionarlas para que se trabaje con otros materiales para automoción.

El proyecto, que comenzó oficialmente el pasado mes de septiembre, se centrará en una primera fase en dos líneas de acción. "En esta primera etapa, básicamente, el proyecto se centra en establecer los protocolos y en valorizar dos fibras del plátano", según ha explicado Lidia García, técnico de I+D+i de Tecnopackaging, a elEconomista.es

Una de estas fibras se obtendrá de la pulpa del plátano con el fin de poder extraer proteínas, vitaminas y elementos nutricionales para "dietas para peces", cuya composición puede variar en porcentajes con el fin de mejorar la alimentación de los peces de piscifactoría, trabajando principalmente con especies marinas.

La otra de las fibras se extraerá de la piel, teniendo como finalidad en este caso "reforzar el plástico". El objetivo principal es poder incorporar esta fibra a los films para disponer de packagings flexibles, que se realizarán con biomateriales.

Un producto que se podrá utilizar "para proteger las bananeras -a las que se les pone un film protector-, de las condiciones ambientales y también preservar su color amarillo". Además, este film biodegradable también será empleado para envasar los piensos que se elaboren como alimento para los peces.

Unas investigaciones que, a su vez, permitirán trabajar en otros campos como los de las piezas rígidas. En este caso, la línea de acción comprenderá la incorporación de la fibra natural en polímeros para obtener biopolímeros y las pruebas de otra tecnología con el fin de que se pueda utilizar en el sector de la automoción.

Precisamente, en esta área, el proyecto comprende a su vez una fase de concienciación porque "los biopolímeros tienen más costes que los tradicionales y hay más reticencia para emplearlos. Parte de la iniciativa también quiere aumentar este interés" por su empleo.

La iniciativa, que finalizará en el primer semestre de 2019, cuenta también con una parte importante de análisis y mediciones para introducir mejoras para lo que será decisivo el feedback que se obtendrá con las muestras gratuitas que se distribuirán entre los agentes implicados en este campo. Una vez validados todos los productos, el siguiente paso será su lanzamiento al mercado.

El alcance del proyecto aún va más allá porque no solo permitirá abrir nuevos horizontes para este cultivo, sino que también contribuirá a paliar una serie de problemas "como la generación de gases invernaderos, plagas, hongos..." en el caso de que no se haga la recogida y las bananas se acumulen. De esta manera, se evitaría tener que usar plaguicidas. Además, es un sistema que "se podría replicar con otras frutas o materiales".

Aparte de Tecnopackaging, especializada en films biodegradables, forman parte del proyecto europeo la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que coordina la iniciativa; Alvines y Doradas SA y DIBAQ DIPROTEG SA, ambas españolas y dedicadas a la acuiculturas; SPIF, miembro del cluster sueco del sector de los plásticos, y AMBI-Metalpast, que opera en el sector de las piezas inyectadas, entre otros campos.

comentariosicon-menu0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
arrow-comments