Aragón

El campo aragonés pasa de la preocupación al miedo ante los bajos precios y las dificultades para competir en el mercado global

Zaragoza

ASAJA ha denunciado la situación que atraviesa la agricultura y ganadería en la comunidad aragonesa. Bajos precios con los que no se cubren costes, la falta de herramientas para competir en igualdad con otros productores en un mercado global y políticas desligadas de la producción son algunos de los principales problemas que inquietan a este sector que, además, está en el punto de mira de los grupos activistas que les acusan de ser uno de los principales agentes que propician el cambio climático. Una situación ante la que agricultores y ganaderos llaman la atención y anuncian movilizaciones para hacer frente a esta denostación del sector y pedir vivir de su actividad.

El sector agrario y ganadero de Aragón cierra un año 2019 que puede definirse como complicado. Si bien hay sectores de actividad que han registrado indicadores positivos -por ejemplo el aumento de la cabaña porcina-, hay otros en los que esta evolución no ha sido tan positiva e, incluso, podría definirse como negativa.

Es el caso de las pérdidas de 14 millones de euros que se han registrado en el cultivo del maíz como consecuencia de la plaga de araña roja ante la que no se han podido realizar tratamientos aéreos ni emplear materias activas para hacerle frente y de la caída del 28% en cosecha cereales, pasado de más de 2,4 millones de toneladas en Aragón a poco más de 1,8 millones de toneladas.

Pero este no es el único problema. El sector se enfrenta a muchos más al no disponer de las mismas herramientas que otros productores para competir en el mercado global, la imposibilidad de emplear otras semillas genéticamente modificadas que permiten obtener una mayor producción lo que permitiría salvar las explotaciones, insuficiencia de embalses total de agua en la comunidad aragonesa ante la falta de una política no basada en almacenar agua cuando es clave para el sector, el exceso de burocracia que deben afrontar agricultores y ganaderos incluso antes de empezar a producir, la imposibilidad de influir en los precios y la ejecución de una normativa europea no vinculada a la producción. Y, a todo ello, se suman además los problemas de contaminación y de cambio climático que se le achacan a este sector por parte de grupos minoritarios activistas.

Un conjunto de factores que ha llevado a que el sector vea el futuro muy complejo. "Hemos pasado de la preocupación al miedo al futuro. Lo tenemos difícil", ha añadido Fernando Luna, presidente de ASAJA, en declaraciones a elEconomista.es

Un temor por el futuro en el que los bajos precios que se vienen manteniendo desde hace años ponen en peligro la viabilidad y el futuro de las explotaciones. "Los precios están en una vorágine a la deriva. Están totalmente obsoletos".

De hecho, se barajan precios muy similares a los de hace 40 años e, incluso, en algunos casos se sitúan por debajo dentro de un contexto en el que los costes de producción han aumentado y siguen creciendo. Por ejemplo, la cebada valía unos 150 euros y hoy en día está entre 160-170 euros y un cordero valía 60 euros y, hoy, vale 50 euros. Y, aunque aquí entra en juego la PAC, "se está poniendo en duda" y se habla de posibles recortes. "Es una pérdida importante en el bolsillo de los agricultores y productores de Aragón y de Huesca".

Dentro de este contexto, el sector lanza un SOS para "disponer de herramientas e influencia en los precios", así como una reducción de burocracia y demandar apoyo de gobiernos con políticas agrarias fuertes y que "no nos denoste parte de la sociedad influenciada por esos grupos minoritarios, que están haciendo mucho daño a mucha gente que estamos colaborando en la vertebración territorial y cuidando el medioambiente. Los que viven en el pueblo saben lo bien que cuidamos los animales, las explotaciones".

Movilizaciones

En este contexto, el sector va a pasar la acción. "Estamos cansados porque hacemos propuestas y nos hacen caso omiso. Desde nuestra directiva de ASAJA nacional la semana pasada se acordó elaborar un calendario de movilizaciones como se ha hecho en Bélgica, Holanda y Alemania no por una causa concreta, sino por la denostación generalizada del sector. Basta ya de críticas infundadas. Lo que queremos es vivir en paz y del rendimiento de nuestras explotaciones".

De momento, el calendario no está fijado y se concretará próximamente tanto las fechas como la forma en la que se llevarán a cabo estas movilizaciones en el país.

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