Andalucía

El campo andaluz en alerta ante la falta de lluvias

La falta de lluvias ha provocado ya un 10% de pérdidas en la agricultura. Foto: Alex Zea.

Las últimas semanas de febrero y las primeras de marzo han estado marcadas en Andalucía por la ausencia de lluvias y por temperaturas inusualmente altas en todas las provincias. Una primavera adelantada muy celebrada por los sectores de la hostelería y el turismo que han visto como se llevaban sus terrazas en pleno invierno, pero que ha puesto en alerta a los agricultores que ya empiezan a cuantificar los daños provocados por la anormal climatología.

"No queremos ser dramáticos, porque todavía puede haber solución, pero estamos ante una situación preocupante. Las altas temperaturas, la falta de lluvias y el fuerte viento está afectando a muchos cultivos en la región", indica a elEconomista Andalucía José Vázquez, técnico de Cultivos Herbáceos de Asaja.

Unos daños que ya rondan entre el 5 y el 10 por ciento dependiendo del cultivo, pero que, según en el experto se podrían alcanzar hasta el 50 por ciento si no llueve en los próximos 15 días.

"Las últimas precipitaciones refrescaron el terreno y aliviaron la situación, pero fue insuficiente si no llueve en los próximos días el problema será bastante importante", advierte.

Cultivos retrasados y más pequeños de lo habitual, riegos atípicos y floraciones muy adelantadas son algunas de las principales consecuencias que están provocando las altas temperaturas y la ausencia de agua en el campo andaluz.

Las ocho provincias están sufriendo está situación, aunque hay algunas zonas más afectadas que otras.

Los cultivos más dañados son los de secano, principalmente los cereales, un sector de mucha importancia en provincias como Sevilla.

El trigo, la cebada y la avena presentan ya notables daños por la falta de agua, con plantas muy debilitadas y que no han alcanzado el tamaño necesario para ser productivas. "Para recuperar los cereales necesitaríamos que las lluvias dejaran unos 40 litros, pero las por ahora la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) no prevé lluvias así", señala el portavoz de Asaja.

El girasol ha experimentado un importante retraso en la siembra, de hecho en algunas zonas aún no se ha sembrado, lo que provocará mermas también en la producción.

Retrasos que también se están produciendo en otros cultivos como el maíz y el algodón, debido a la sequía del terreno que imposibilita las tareas de siembra. "Hace falta agua, los agricultores van a sembrar en seco confiando en que se otorgue un riego adicional", comenta el experto.

Las leguminosas como los garbanzos y las lentejas también están sufriendo las consecuencias de la falta de lluvias y a pesar de que se plantaron en febrero en algunas zonas aún no han nacido.

Las inusualmente altas temperaturas del final del invierno están afectando también a los frutales y a los frutos secos que están experimentando un importante adelanto de la floración, lo que podría provocar daños en la cosecha si el termómetro registra descensos y vuelve a la normalidad, ya que, en algunos cultivos como el almendro las flores son especialmente sensibles al frío, por lo que al nacer antes de su tiempo podrían tener problemas en el cuajado del fruto.

La preocupación por la sequía también ha llegado a la ganadería, ya que, la falta de lluvias ya afectado de manera muy notable al pasto. La falta de reservas hídricas provoca el debilitamiento de la planta en un momento que debería ser de pleno desarrollo del pasto de cara a la primavera. Esta situación causa grave preocupación entre los ganaderos de extensivo que verán incrementados los costes de alimentación del ganado si definitivamente no hay un desarrollo adecuado del alimento natural.

Unos daños que aunque aún pueden revertirse, ya han comenzado a provocar pérdidas económicas en la agricultura andaluza. Los retrasos en las siembras, la merma de los cultivos y la falta de agua están generando ya incrementos en los costes de producción para los agricultores, por lo que si la situación no mejora las pérdidas serán millon

Una primavera adelantada muy celebrada por los sectores de la hostelería y el turismo que han visto como se llevaban sus terrazas en pleno invierno, pero que ha puesto en alerta a los agricultores que ya empiezan a cuantificar los daños provocados por la anormal climatología.

"No queremos ser dramáticos, porque todavía puede haber solución, pero estamos ante una situación preocupante. Las altas temperaturas, la falta de lluvias y el fuerte viento está afectando a muchos cultivos en la región", indica a elEconomista Andalucía José Vázquez, técnico de Cultivos Herbáceos de Asaja.

Unos daños que ya rondan entre el 5 y el 10 por ciento dependiendo del cultivo, pero que, según en el experto se podrían alcanzar hasta el 50 por ciento si no llueve en los próximos 15 días.

"Las últimas precipitaciones refrescaron el terreno y aliviaron la situación, pero fue insuficiente si no llueve en los próximos días el problema será bastante importante", advierte.

Cultivos retrasados y más pequeños de lo habitual, riegos atípicos y floraciones muy adelantadas son algunas de las principales consecuencias que están provocando las altas temperaturas y la ausencia de agua en el campo andaluz.

Las ocho provincias están sufriendo está situación, aunque hay algunas zonas más afectadas que otras.

Los cultivos más dañados son los de secano, principalmente los cereales, un sector de mucha importancia en provincias como Sevilla.

El trigo, la cebada y la avena presentan ya notables daños por la falta de agua, con plantas muy debilitadas y que no han alcanzado el tamaño necesario para ser productivas. "Para recuperar los cereales necesitaríamos que las lluvias dejaran unos 40 litros, pero las por ahora la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) no prevé lluvias así", señala el portavoz de Asaja.

El girasol ha experimentado un importante retraso en la siembra, de hecho en algunas zonas aún no se ha sembrado, lo que provocará mermas también en la producción.

Retrasos que también se están produciendo en otros cultivos como el maíz y el algodón, debido a la sequía del terreno que imposibilita las tareas de siembra. "Hace falta agua, los agricultores van a sembrar en seco confiando en que se otorgue un riego adicional", comenta el experto.

Las leguminosas como los garbanzos y las lentejas también están sufriendo las consecuencias de la falta de lluvias y a pesar de que se plantaron en febrero en algunas zonas aún no han nacido.

Las inusualmente altas temperaturas del final del invierno han afectado también a los frutales y a los frutos secos que están experimentando un importante adelanto de la floración, lo que podría provocar daños en la cosecha si el termómetro registra descensos y vuelve a la normalidad, ya que, en algunos cultivos como el almendro las flores son especialmente sensibles al frío, por lo que al nacer antes de su tiempo podrían tener problemas en el cuajado del fruto.

Preocupación en la ganadería

La preocupación por la sequía también ha llegado a la ganadería, ya que, la falta de lluvias ya afectado de manera muy notable al pasto. La falta de reservas hídricas provoca el debilitamiento de la planta en un momento que debería ser de pleno desarrollo del pasto de cara a la primavera. Esta situación causa grave preocupación entre los ganaderos de extensivo que verán incrementados los costes de alimentación del ganado si definitivamente no hay un desarrollo adecuado del alimento natural.

Unos daños que aunque aún pueden revertirse, ya han comenzado a provocar pérdidas económicas en la agricultura andaluza. Los retrasos en las siembras, la merma de los cultivos y la falta de agua están generando ya incrementos en los costes de producción para los agricultores, por lo que si la situación no mejora las pérdidas serán millonarias.

Ante esta situación los agricultores reclaman a las administraciones que apoyen el sector con ayudas para amortiguar la situación y ponen sus esperanzas en una primavera lluviosa.

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