Andalucía

La cementera de Málaga cumple 100 años a la vanguardia de Andalucía

  • El mercado exterior ha contribuido a paliar los efectos de la crisis económica.
La fábrica produce 1,2 millones de toneladas de cemento y clínker al año. Foto: Alex Zea.

La fábrica de cemento de Málaga está a punto de cumplir 100 años y lo hará en plena forma, con unas de las instalaciones más vanguardistas de Andalucía y sorteando una de las peores crisis de la historia, a la que ha logrado resistir sin bajar su ritmo de actividad, aunque eso sí, perdiendo beneficios.

Aunque la fábrica se inauguraba oficialmente en 1925, hay constancia de que en 1918 ya operaba.República, dictadura, guerra civil, democracia y varias crisis económica, la última de ellas salvajes, esas son las etapas que ha atravesado la fábrica de cemento más antigua de Andalucía desde que comenzó a funcionar hace ahora 100 años bajo el mando de un empresario español.

A lo largo de su historia la cementera malagueña ha pasado por muchos propietarios, incluso llegó a ser propiedad del Banco Central. Con la llegada de las grandes multinacionales a España, la fábrica pasó a manos de empresas extranjeras y fue propiedad de la francesa Ciments Français primero y de la italiana Italcementi Group después.

Actualmente las instalaciones pertenecen al grupo alemán FYM-Heidelberg Cement Group, que tiene en Málaga su sede central para toda España, donde cuentan con otras dos fábricas una en Añorga (San Sebastián) y otra Arrigorriaga (Bilbao) además de cuatro centros logísticos.

"Es una fábrica sana y con futuro, podemos presumir de que tenemos la fábrica más moderna de Andalucía y una de las más vanguardistas de España y de Europa. Eso nos permite mirar hacia delante, esperando que el mercado se recupere y podamos volver a la senda del beneficio, ya que, hace algunos años que venimos perdiendo dinero", comenta a elEcnonomista Andalucía Tomás Azorín, director comercial y de Relaciones Institucionales de Heidelberg en España.

El total de facturación de la multinacional en España ronda los 150 millones de euros, de los que unos 75 millones de euros se provienen de la fabricación de cemento y el 60 por ciento se genera en la fábrica de Málaga, lo que supone unos 45 millones de euros.

La fábrica de Málaga está actualmente al 80 por ciento de su capacidad productiva, entre cemento y clínker (materia prima intermedia) produce 1,2 millones de toneladas al año.

En lo que se refiere al empleo, la plantilla de la multinacional en Málaga está compuesta por 160 personas, a los que se suman unos 250 empleos indirectos que se generan con su actividad.

Mercado exterior

Pertenecer a una multinacional ha ayudado a la fábrica malagueña abrirse camino en el mercado exterior, lo que ha permitido paliar los efectos de la crisis.

Actualmente, el 55 por ciento de la producción de la fábrica se exporta fuera de España, aunque esto solo aporta el 19 por ciento de la facturación, ya que, para ser competitivos el precio debe ser muy bajo.

Aprovechando la localización estratégica de Málaga, la compañía exporta el cemento fabricado en Andalucía a países africanos como Argelia y Gambia, además de en Europa en países como Italia y en Sudamérica, principalmente en Colombia.

Estas ventas han permitido a la compañía sortear la crisis de la que todavía no se ha recuperado el sector de la construcción, pues según explica el director comercial en 2007 el consumo de cemento en Andalucía estaba en torno a los 10 millones de toneladas, en 2014 se llegó a los mínimos con 2 millones de toneladas (el mercado cayó un 80 por ciento) y ahora se pretende alcanzar los 2,5 millones de toneladas.

"El mercado que es razonable para Andalucía serían unos 4 millones de toneladas, seguimos muy por debajo de lo que sería razonable", destaca el experto indicando además que en 2006 se visaban unas 170.000 viviendas al año, en 2014 la cifra cayó hasta las 5.000 y en 2018 se alcanzarán las 16.000.

"La vivienda en Andalucía debería llegar a 35.000, hemos crecido pero seguimos estamos a la mitad y además en los últimos meses notamos una desaceleración", lamenta Azorín.

Consolidar el mercado doméstico, volver a la senda del beneficio, reducir los costes energéticos y seguir mejorando en la sostenibilidad son los grandes retos que se marca la compañía en Málaga, ciudad por la que pretende seguir apostando tras convertir las instalaciones en su buque insignia en España.

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