Andalucía

Cerrar el círculo energético y apostar por la profesionalización de las compras de energía

  • Antonio Aceituno Experto en compra de Energía y CEO de Tempos Energía

Estamos asistiendo a uno de los mayores desafíos a los que se ha podido enfrentar la cuenta de resultados de cualquier empresa, sin importar el tamaño o condición de ésta. Si giramos la mirada a los precios del mercado spot de nuestro país en 2020, encontraremos que la marca de referencia de España cerró a una media de 33,95 €/Mwh, alcanzando así el nivel más competitivo de la historia.

Sin embargo, los meses consumidos de 2021 han sido totalmente distintos, comenzando por el segundo mes de enero más adverso desde 2010 con un precio medio de 60,17 €/Mwh, seguidos por récords absolutos de costes para meses como abril y mayo, donde el pool estadísticamente muestra su gran competitividad, viendo precios medios por pantalla de 65,02 €/Mwh y 67,12 €/Mwh, respectivamente, sobrepasando el mes de junio la prohibitiva cota de los 80 €/Mwh.

Hablamos, por tanto, de un cambio de enormes dimensiones en el mercado de la energía de nuestro país, que afecta de manera directa y contundente a la partida energética de toda empresa, con una subida media de casi 23,50 €/Mwh (68,82%) si comparamos los promedios de 2021 y 2022.

Este incremento se puede traducir en subidas en la factura energética de una empresa que pueden ir desde los 200.000 euros, hasta superar los dos millones de euros si hablamos de un uso intensivo de la energía y estabilizándose en la cota de los 700.000 euros si miramos a una mediana empresa, lo cual se convierte en todo un desafío a la hora de dar cumplimiento al presupuesto anual asignado.

Para comprender la dimensión del desajuste señalado, hemos de aislar y monitorizar el problema. Tanto el año pasado como este 2021, la tecnología de respaldo, aquella que marca el precio final de la energía en un mercado marginalista como es el nuestro, no ha cambiado. Las responsables son las centrales de ciclo combinados. Son estas plantas las que utilizan como materia prima el gas natural.

Mirando al gas, el escenario se presenta totalmente desfavorable. Los precios subieron por encima de los 30 €/Mwh hasta alcanzar un máximo de casi 13 años, estando las causas localizadas. Por su parte, el mercado del CO2 ha visto como se ha convertido en el valor más atractivo en lo que va de año con una revalorización que sobrepasa los 32 €/t (162%).

Estas circunstancias, conocidas ya por las empresas españolas y que pasan por las posibles soluciones para ajustar el mercado con el nuevo objetivo de reducción de emisiones del 55% de la Unión Europea para 2030, incluyen aumentar el factor de reducción lineal anual (LRF), ampliar la tasa de eliminación del 24% de la reserva de estabilidad del mercado más allá de 2023 o incluso un recalculo extraordinario del propio límite del mercado, arrojando un aumento del 75% con respecto a julio del año pasado.

Llegados hasta aquí, teniendo en mente el gran deterioro de la cuenta de resultados a consecuencia directa del espectacular crecimiento conjunto del gas y CO2, existen herramientas en los mercados que, bien utilizadas, pueden ayudar y dar un impulso enorme a la competitividad de las partidas energéticas. Toda compra de energía debe poseer una dualidad inconfundible. En primer lugar, hemos de cumplir en todo momento una máxima: pagar por la energía el precio que tiene realmente.

La consecución de este capital objetivo solamente se consigue si disfrutamos de la mejor ecuación de indexado al mercado spot. Una vez afianzada la ecuación al mercado diario, hemos de seguir construyendo el puzle de la compra de energía, añadiendo esta vez una de sus piezas más importante: las compras adelantadas a precio fijo tomando como referencia el mercado de futuros. Es decir, de manera diaria, nuestro contrato debe permitir comprar una parte o el total de la energía a precio fijo para los próximos seis meses, trimestres o incluso tres años.

En definitiva, se trata de terminar de construir el círculo energético. Los mercados, pese a su volatilidad y complejidad, están llenos de oportunidades. Si somos capaces de aprovecharlas, podemos contribuir a la consecución de una importante reducción en los costes de aquellas commodities que sostienen a los grandes centros de producción.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.