Andalucía

Andalucía cierra uno de sus peores años agrarios

  • Coag, Asaja y UPA anuncian un calendario de movilizaciones conjuntas por toda España.
Los cítricos son uno de los cultivos más afectados. Foto: Alex Zea.

Con el 2020 ya iniciado, toca hacer una evaluación profunda de todo lo que ha sucedido en el campo andaluz durante el pasado 2019, ejercicio que ya ha sido catalogado como "nefasto" y señalado como uno de los peores para la agricultura de los últimos años.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha presentado este mes su Balance Agrario de 2019, año que el propio secretario general de UPA Andalucía, Miguel Cobos, calificaba como "fatídico" para la agricultura y la ganadería en la región. La escasez de lluvias, la caída de precios y los aranceles a productos andaluces de algunos países como EEUU han marcado este año, generando importantes pérdidas en los agricultores.

En el Balance Agrario de UPA cobra una especial importancia el hundimiento de los precios en los tres sectores más relevantes de la agricultura en la región: el aceite de oliva, los cítricos y las hortalizas. Una situación a la que se suma la "crisis permanente" que viene sufriendo desde hace años la ganadería.

Según el informe de UPA, consultado por elEconomista Andalucía, El 2019 ha sido un año horrible para el sector del olivar, marcado por unos precios muy bajos en comparación con la campaña anterior. El ejercicio comenzó con unos precios razonables que rondaban los 3,50 euros el kilo de aceite de oliva virgen extra, pero han ido descendiendo a lo largo del año hasta posicionarse en los 2 euros de media. Esto supone una pérdida de entre 1 y 1,5 euros de menos por kilo de aceite lo que, traducido en valores totales, significa que el sector productor ha dejado de percibir 1.500 millones de euros.

El sector de las frutas y hortalizas, como muchos otros, ha padecido las consecuencias de la sequía, reduciendo sus producciones durante 2019, pero lo más destacado ha sido la crisis histórica de bajos precios que se viene registrando.

"Este sector ha llegado a una situación crítica y de deterioro del sistema productivo, en la que prevalecen una serie de problemas estructurales que están poniendo en peligro la actividad más relevante en términos económicos, pues supone el 37% del total de la producción agraria y genera la mitad del empleo en labores de producción", lamentaban desde UPA.

En lo que al sector del vino se refiere, nuevamente, la falta de agua, acompañada de unas temperaturas más suaves de lo habitual en verano, han marcado un descenso en la producción vitivinícola, a lo que se ha añadido la proliferación de los hongos de la madera. La DOP Montilla-Moriles ha descendido su producción un 20% en esta campaña, mientras que en el marco de Jerez la merma ha sido aún mayor, del 30%. No obstante, ha habido un aumento de la calidad. La uva ha tenido gran calidad sanitaria y alto contenido en azúcares, lo que puede resultar en una cosecha de vinos con buena fermentación.

El balance final de la campaña de cultivos herbáceos ha sido bastante negativo, pues la sequía ha dado como resultado una cosecha catastrófica, con una reducción muy importante de la producción y un menor rendimiento. En cuanto a las cotizaciones de precios en origen, han sido muy bajas, a lo que se une el aumento de los costes de producción, principalmente en energía y fertilizantes.

Poniendo el foco en los cereales de invierno de secano, los mayoritarios en Andalucía, estos han sufrido un descenso de la producción muy grave, en torno al 35%.

En el sector del arroz el año pasado comenzó con la buena noticia de que la Unión Europea aprobaba una cláusula de salvaguarda sobre las importaciones de arroz procedentes de Camboya y Myanmar durante tres años, lo que redujo notablemente la competencia desleal. Sin embargo, el año no terminó con la misma positividad en las marismas sevillanas pues, los arrozales, cerraron la campaña a principios de noviembre con una merma en la producción en torno al 30%, lo que ha supuesto unas pérdidas de 35 millones de euros para el sector.

Por otro lado, en el sector de la ganadería el principal problema ha sido la falta de rentabilidad de las explotaciones pues, de forma generalizada, los ganaderos perciben unos precios muy bajos por sus producciones, desde hace ya varios años. "Si a eso unimos el importante incremento de los costes de producción, especialmente en lo que se refiere a energía, fertilizantes y piensos, la ecuación no hace más que generar pérdidas para los productores", señalaban desde la organización.

El secretario general de UPA explicaba durante la presentación del balance que a las dificultades ya existentes, como el veto ruso a las frutas, los aranceles a la aceituna negra o la incertidumbre por la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea se han sumado los aranceles de Estados Unidos, consecuencia de "guerras comerciales aeronáuticas" y que la climatología no ha acompañado, ya que desde el comienzo del año hidrológico las precipitaciones han sido de 220 litros por metro cuadrado mientras que la cifra media anual es de unos 400 a estas alturas del calendario hidrológico, que comienza el 1 de octubre.

Ante esta situación UPA Andalucía reclamaa a las administraciones andaluzas, nacionales y europeas medidas que permitan la autorregulación del sector y que fijen precios mínimos que igualen los costes de producción, que en el caso del aceite de oliva son de unos 2,70 euros el kilo frente a los dos euros por kilo a los que se ha vendido este año, y ha recalcado que si se quiere frenar la despoblación rural estas medidas son esenciales para que los jóvenes consideren atractivo el sector y que los pueblos andaluces puedan tener futuro.

Manifestaciones por todo el país

En este contexto, repleto de hostilidades con los resultados del año 2019 que ya se posiciona como uno de los más negativos que se recuerdan para el sector, con una pérdida de renta agraria cercana al 9% las organizaciones agrarias COAG, ASAJA y UPA se han unido para lanzar un calendario de protestas por todo el país.

"Urge tomar medidas de apoyo ante los ataques que estamos sufriendo", han explicado desde las organizaciones profesionales agrarias ASAJA, COAG y UPA. "No podemos esperar ni un día más", aseguran. Las organizaciones quieren lanzar un mensaje rotundo a las Administraciones a todos los niveles: comunitario, nacional y regional, así como al resto de los actores de la cadena agroalimentaria.

Las movilizaciones comenzarán en la última semana de enero y se desarrollarán en diversas zonas del país. Los convocantes han señalado la importancia de que todo el sector trabaje unido en defensa de su futuro, un futuro que, si no se toman medidas urgentes, ven "muy negro".

Las protestas pretenden ser un "punto de inflexión" ante las dinámicas que están llevando a la ruina a agricultores y ganaderos de muy diversos sectores. "Hay que cambiar las cosas. Todos los implicados deben escuchar alta y clara la voz del campo y por eso saldremos a la calle en todo el país", han remarcado los agricultores aunando sus fuerzas para salvar un sector clave en la economía andaluza.

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