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Más de la mitad de los humedales en España, en riesgo de morir de sed

  • En los últimos 20 años se ha multiplicado por cuatro la cantidad de agua subterránea empleada para uso agrícola
  • En España el regadío consume el 80% del agua de las cuencas hidrográficas.
Imagen de archivo de la Laguna de Santa Olalla en agosto de 2022

España tiene aproximadamente 2.000 humedales, superficies de tierra que se inundan de manera permanente o intermitente. Una cantidad que ha ido variando mucho a lo largo de los años. Sobre todo, si se tiene en cuenta que entre las décadas de los 60 y los 70 desapareció entre el 60 y 70% de la superficie de patrimonio húmedo original del país. Pese a que la situación empezó a mejorar en los 80, cuando el país se suma a las corrientes proteccionistas que se habían empezado a imponer en el ámbito internacional durante la década anterior, el camino por recorrer es todavía muy largo.

Tanto, que más de la mitad de los humedales en España, el 54%, se encuentra en una situación crítica, según datos de Ramsar, convención que se ocupa específicamente de estos ecosistemas, que recoge el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) en su informe Situación actual y perspectivas de conservación y restauración de los humedales españoles hasta 2030. En concreto, el 24% se encuentra en estado pobre, el 30% en estado muy pobre. Esto significa que solo el 12% de los sitios están bien conservados y otro 15% en estado moderado. Además, hay otro 19% está todavía está en evaluación por lo que se desconoce su estado.

La recuperación de los humedales constituye un objetivo prioritario de las políticas europeas de biodiversidad. La Estrategia 2030 de la Unión Europea sobre la Biodiversidad, aprobada en mayo de 2020, especifica, entre otros muchos objetivos, la obligación de los países europeos de mejorar al menos el 30% de los hábitats y especies en peor estado de conservación, entre los que se incluyen los hábitats y especies ligadas a las zonas húmedas.

Con el propósito de cumplir esta meta y de no ampliar esos porcentajes, el departamento que capitanea Teresa Ribera está trabajando en el Plan Estratégico de Conservación del Patrimonio Natural y la Biodiversidad y en el Plan Estratégico para la conservación y el uso sostenible de los humedales 2022-2030. El objetivo para 2025 es que los humedales que actualmente se encuentran incluidos en la lista de Montreux de humedales amenazados, Doñana y las Tablas de Daimel, la hayan abandonado y que ningún otro se incorpore a ella. Para ello, en ambos parques se seguirá reforzando el control de la explotación de agua de los acuíferos, combatiendo las extracciones ilegales o incluso acudiendo a actuaciones de urgencia para elevar temporalmente los niveles freáticos y eludir los riesgos de incendios.

Una situación que es incluso más dramática si se atiende las denuncias de Fundación Global Nature. La entidad asegura que el inventario nacional tiene todavía muchas carencias y recoge, como mucho, dos de cada diez humedales. Esto se debe, en parte, porque solo nueve de las comunidades autónomas han aportado sus datos. Según los últimos datos oficiales recogidos por el Miteco, este inventario está compuesto por un total de 871 conjuntos de humedales repartidos en 24 provincias. Si se tienen en cuenta los humedales que no están recogidos en los inventarios oficiales, el número de zonas húmedas de España se aproxima a las 5.000.

Principales amenazas

Pero, ¿qué está matando de sed a los humedales españoles? La agricultura intensiva, cambios en los usos del suelo incluidas modificaciones ilegales utilizando el SIGPAC, infraestructuras eléctricas, turismo masivo, contaminación o especies invasoras son las principales causas que amenazan a los humedales y están provocando su degradación y en el peor de los casos su desaparición.

La Fundación Global Nature denuncia que el sector agrícola está implicado en las principales presiones identificadas, incluidos los cambios en el uso del suelo, la extracción excesiva de agua subterránea y su contaminación, especialmente con los nitratos procedentes de los fertilizantes y los purines.

"Durante el periodo estival, se laborean las orillas y los lechos lagunares secos de pequeños humedales temporales, identificados en el SIGPAC como superficie no agrícola, pero integrados en parcelas mayores dedicadas al cultivo de secano. Tras dicho laboreo, los titulares de esos terrenos solicitan la incorporación de la nueva zona labrada al resto de la parcela que la engloba. El SIGPAC realiza la correspondiente comprobación mediante fotointerpretación, por lo que si la imagen ha sido tomada en verano resulta muy probable que se detecte una zona seca que ha sido labrada. En consecuencia, se modifica el uso anterior pasando a constituirse como tierra arable", denuncia el Plan Estratégico de Humedales a 2030 aprobado por el Miteco el 23 de noviembre de 2022.

"Esta práctica, que demostraría una falta de control adecuado de la administración pese a conocer su existencia, implica un cambio de uso que no se ha valorado ambientalmente y un incremento de la superficie que se declara y, por tanto, cobra de la PAC, por lo que incluso se subvenciona su explotación agraria con fondos financieros europeos y se obtiene el derecho a labrar sobre una laguna temporal que era un hábitat natural amenazado. Ese cobro indebido es algo que, según el Plan, sucede a menudo", denuncian desde la Fundación Global Nature.

Además, hay que tener en cuenta que en las últimas décadas no ha dejado de crecer la superficie de regadío en España, tanto, que en menos de 20 años se ha multiplicado por cuatro la cantidad de agua subterránea empleada para uso agrícola. Este método consume el 80% del agua de las cuencas hidrográficas. Esta proporción supera el consumo para riego estimado en la región mediterránea (66%) y en el mundo (alrededor del 70% del total de la extracción y desvío de agua dulce del mundo se destina a la agricultura).

Líneas de actuación

El Plan Estratégico elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico establece diferentes líneas de actuación que se deben realizar en los próximos años para conseguir los objetivos fijados de cara al año 2030. Por ejemplo, para 2026 todas las comunidades autónomas deben tener sus humedales incluidos en el inventario oficial. "Necesitamos conocer adecuadamente cuáles son nuestros humedales y dónde se encuentran. Por lo tanto, es indispensable y urgente centrarse en las tareas de catalogación y finalizar el Inventario Español de Zonas Húmedas", detalla el Plan 2030.

La otra dirección básica de acción en este ámbito tiene que ver con la necesidad de disponer de mejores conocimientos, datos e información científica sobre los humedales españoles, al menos en ciertos campos en los que las lagunas de información son manifiestas y entorpecen cualquier acción de conservación. A este respecto, la Fundación Global Nature denuncia que la falta de información "no solo ha provocado que el inventario nacional sea muy limitado, además ha llevado a que las Confederaciones Hidrográficas cuenten con información deficiente para cumplir con el mandato de incluir esos humedales en las zonas protegidas dentro de los planes de cuenca".

Más allá de camino pendiente con lo que a los inventarios se refiere, para el Ministerio resulta esencial ir atenuando los vacíos de información existentes en relación con el funcionamiento hidrológico básico de los humedales, la determinación de sus necesidades hídricas, su restauración o los efectos del cambio climático.

Más concretamente, el objetivo para 2025 es que estén plenamente implementadas/aplicadas las metodologías estandarizadas comunes para el seguimiento del estado de conservación de los tipos de hábitat de humedal. Además, para ese mismo año, el Miteco espera que se hayan establecido/consensuado metodologías estandarizadas comunes para el seguimiento del estado de conservación de todas las especies de interés comunitario de humedal/asociadas al medio acuático.

Más a largo plazo, para 2030 está fijado que ningún humedal y ninguna especie/tipo de hábitat de interés comunitario ligado al medio acuático se encuentre en un estado de conservación desconocido. Además, para ese mismo año el objetivo es que haya mejorado el conocimiento científico disponible sobre los humedales españoles todo lo posible. Sobre todo, en los campos en los que mayores carencias de información existen, como son la perspectiva ecosistémica, la hidrología básica, el estado de conservación, los hábitats y especies, los requerimientos hídricos, la restauración ecológica, el cambio climático y los servicios ecosistémicos.

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