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La sequía dispara un 200% el uso de césped artificial en la Costa del Sol

  • La falta de agua ha desplomado las ventas de los proveedores de planta natural
  • El sector de la vivienda de lujo apuesta por jardines de baja demanda hídrica y sistemas de riego automatizados
El césped artificial no necesita riego ni mantenimiento. elEconomista.

La sequía en Andalucía sigue agravándose. En Málaga, una de las provincias más afectadas, los embalses se encuentran por debajo del 17% de su capacidad. La Costa del Sol Occidental entró en noviembre en situación de extrema gravedad activándose una serie de medidas restrictivas de ahorro de agua que impiden entre otras acciones el riego de jardines y zonas verdes. Esto ha disparado la demanda del césped artificial en casi un 200% en las últimas semanas.

"No hay agua y muchos jardines ya se están viendo comprometidos, hemos registrado un importante incremento de la demanda y mucho interés, sobre todo entre los ayuntamientos", explica a elconomista Andalucía Francisco Carrasco, director general de Econatura Andalucía.

La empresa lleva más de 18 años suministrando césped artificial, alternativa que no requiere agua ni mantenimiento, nació en Murcia donde atesoran experiencia en la falta de agua y a principios de 2023 abrió una sede en Estepona con el fin de dar respuesta a la creciente demanda de los clientes en la Costa del Sol.

"La falta de agua ha disparado el interés de los clientes, comenzaron a aumentar nuestras ventas, analizamos el mercado y vimos que la falta de agua era ya un problema real en la zona. En los últimos meses la demanda de nuestros productos se ha incrementado entre un 150% y un 200%", añade Carrasco.

Los ayuntamientos buscan alternativas

Los ayuntamientos de las principales ciudades como Málaga, Marbella o Estepona, considerado el Jardín de la Costa del Sol, han comenzado a sustituir algunos de sus jardines por césped artificial. "Nos han llamado para algunos proyectos que en principio iban a ser naturales y los han cambiado por la falta de agua, ahora mismo es insostenible", añade el director de Econatura Andalucía.

La compañía comenzó su actividad en Málaga con tres empleados, ahora son cinco y prevén seguir aumentándola plantilla para dar respuesta al notable aumento de la demanda que está registrando.

Uno de los sectores más afectados por esta situación es el de la vivienda de lujo, ya que las villas cuentan de media con una superficie de césped que ronda entre los 150 y los 500 m2, en el caso de las medianas y aumenta hasta los 2.000 en las mansiones de mayor tamaño.

Aunque la demanda hídrica varía según el tipo de jardín, el sistema de riego y otros parámetros como la exposición al sol, la antigüedad de la planta o la época del año, de media cada día se necesitan entre cinco y ocho litros por m2 para las zonas de césped y entre dos y cinco para macizos de planta y arbolado.

Preocupación en la vivienda de lujo

"Estamos muy preocupados, por un lado los productores de planta no pueden abastecernos al ritmo que necesitamos, y por otro nosotros no nos atrevemos a implantar la vegetación en las villas, porque justo las primeras semanas es cuando más agua necesitan y actualmente no podemos regar. Si no llueve pronto, la situación será complicada en el sector. Esperemos que en las próximas semanas lleguen las tan deseadas lluvias", comenta a elEconomista Andalucía Alejandro Guerrero, ingeniero forestal y paisajista de villas de lujo.

La situación de escasez de agua está modificando la fisionomía de las zonas verdes en este sector, ahora son más sostenibles y necesitan menos agua para vivir. Los jardines típicamente tropicales que hace algunas décadas decoraban las grandes mansiones han ido dejando paso a otros de marcado carácter mediterráneo en sintonía con la naturaleza de la zona.

"Incluso en épocas de abundancia de agua, si es que esto puede decirse en nuestras latitudes, yo siempre he apostado por la inteligente selección de plantas para los jardines que diseño. Agrupamos las plantas ya no solo desde el punto de vista del diseño, sino también de las necesidades hídricas para que los riegos sean altamente eficientes. La variedad de césped que actualmente estamos instalando y que recomendamos a nuestros clientes es la Zoysia, que necesita casi una cuarta parte de agua de la que demandan otras como la Festuca, Poa o Raygrass, además de menos siegas y tratamientos fitosanitarios", apunta Guerrero.

El uso de sistemas de riego eficientes y automatizados que controlan desde la humedad del suelo hasta las precipitaciones para regar solo cuando es estrictamente necesario es otra de las medidas que ha puesto en marcha el sector para ahorrar agua. "Detrás de un jardín hermoso hay mucha ingeniería y muchas horas de desarrollo. Como ingeniero forestal, mi premisa es el respeto a la naturaleza y el aprovechamiento eficiente de los recursos", subraya el paisajista.

Los clientes de este sector, en su mayoría grandes fortunas del norte de Europa que tienen en la Costa del Sol una segunda o tercera residencia para disfrutar del buen tiempo y de todo lo que les ofrece Andalucía, comienzan también a preocuparse por la falta de agua.

"Son conscientes porque todos han recibido una notificación por parte de sus empresas suministradoras de agua informándoles de la delicada situación y nosotros también les hemos ido informando. Es complicado de entender cuando la residencia habitual se encuentra en ciudades como Londres, Bruselas o Ámsterdan, donde las lluvias son muy abundantes, pero por ahora comprenden la situación", añade.

Al mismo ritmo que ha aumentado la demanda del césped artificial, la situación de sequía extrema ha desplomado la actividad en los viveros y comercializadores de plantas.

"Hay promotores que están dejando un poco de lado la inversión en zonas verdes por el temor a no poder regar y a tener que dejar que todo muera. Algunos de mis proveedores han visto los pedidos se les han ido cancelando ante la imposibilidad de regar los jardines en obra, sumándose esto a la escasez de agua para poder producir la propia planta. La situación es incierta para todos y algunas empresas tienen más miedo ahora que en 2020 en plena pandemia", lamenta Guerrero.

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