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La financiación a Ucrania y la ampliación de la UE centrarán el debate de la Cumbre de líderes en Bruselas

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
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Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se darán cita este jueves y viernes en la que es una de las Cumbres de líderes más interesantes de los últimos tiempos. Cuestiones tan determinantes como la ampliación de la UE, con la adhesión de Ucrania y Moldavia, o la revisión del presupuesto comunitario de 2024 y 2027, para dar ayuda a Ucrania, apuntan a dilatar las negociaciones y el encuentro al sábado.

Hungría se articula como el principal escollo a superar en ambos casos, aunque no el único. El gobierno ultraderechista de Víktor Orban rechaza dotar de financiación adicional a Ucrania en un momento en el que el apoyo de Estados Unidos también pende de un hilo. Una financiación que se articula en forma de 33.000 millones de euros en préstamos y 17.000 millones de euros de nueva financiación a través de la revisión del marco financiero plurianual.

La nueva versión del presupuesto comunitario tendrá que superar más escollos. La propuesta de la Comisión Europea, el punto de partida para este debate establecía 66.000 millones de euros de financiación adicional que se destinarían entre 2024 y 2027, principalmente, a Ucrania (17.000 millones de euros) y a hacer frente al alza del coste de endeudamiento por la subida de los tipos de interés.

Sobre la mesa hay varias opciones, pues exceptuando a Budapest el resto de Estados miembro son partidarios de dar a Kiev una señal clara y contundente del respaldo de la UE en los próximos años. Pero hay varios factores a tener en cuenta a la hora de encontrar la fórmula adecuada. La crisis presupuestaria en Alemania inclina la balanza de Berlín, el principal contribuyente al presupuesto europeo, a rechazar nueva financiación al presupuesto comunitario. En su lugar, propone reconducir los recursos disponibles que no se han utilizado hasta la fecha en otras partidas de fondos.

El respaldo a la revisión del marco financiero plurianual debe ser unánime. Por eso hay otras fórmulas sobre la mesa: captar esta financiación en los mercados, como se hace con el plan de Recuperación, o excluir de la revisión del presupuesto esta dotación económica y articularla como una nueva partida.

Una conversación en la que será determinante las objeciones de una Italia que pide que no haya más financiación para Ucrania si no hay financiación para Italia en sus temas prioritarios, entre ellos migración. O el rechazo de Austria, Bulgaria y Eslovaquia, que se suman a Italia y Hungría en contra de dar más financiación a Ucrania.

Retomando uno de los temas principales de la Cumbre de líderes de Granada, la ampliación de la UE apunta a dilatar las conversaciones. La adhesión de Ucrania y Moldavia abre grietas entre los Estados miembro y, si en un primer momento, era Budapest la principal objetora, a esta postura se han unido más países. Todo pese al informe con el visto bueno de la Comisión Europea, que señalaba que Kiev había cumplido con el 80% de las reformas requeridas pese a estar en guerra.

Meloni se suma así a la postura del ultraderechista húngaro y arroja sus dudas sobre la adhesión de Ucrania. Budapest refleja preocupaciones, curiosamente, como el nivel de corrupción en Ucrania o la garantía del estado de Derecho en el país, pese a que se trata, especialmente este último, de cuestiones que han complicado su relación con Bruselas y comprometido su acceso a fondos europeos.

Y luego emerge un grupo de países que reclama que Bosnia Herzegovina realice este proceso de la mano de Kiev y Chi?in?u, pese a que el primero de ellos tan solo ha completado el 20% de los requerimientos de Bruselas, después de habérsele concedido el estatus de país candidato.

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