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El éxito de la reindustrialización exige una nueva Ley de Industria

  • Se debe fomentar la inversión a través de incentivos económicos y bonificaciones
  • En 1975, la industria representaba el 30% del PIB. Hoy en día, solo es el 16% del total

La reindustrialización en nuestro país es uno de los temas primordiales al que deben atender actores políticos, económicos y sociales más pronto que tarde. La pandemia y la posterior invasión de Ucrania han dejado claro que la dependencia de terceros no siempre es la mejor opción.

Por eso, desde hace tiempo, hay una corriente que apuesta por impulsar nuevamente la industria de nuestro país, que durante varias décadas ha sufrido un gran retroceso, quedando incluso opacada por otros sectores. De hecho, hoy en día, la industria representa el 16% de nuestro PIB, pero en 1975 suponía el 30%, es decir prácticamente el doble. Según datos de la Contabilidad Nacional de España, el sector industrial representó en 2021 el 15,3% del PIB, frente al 17,5% presente ese mismo año en el conjunto de la eurozona, según Eurostat.

Ahora bien, ¿a qué se refiere exactamente el término de reindustrialización y por qué es tan importante? En un sentido estricto, este concepto quiere exponer la necesidad de incrementar el peso de la industria en la economía nacional, frente a otros sectores como la construcción, la agricultura o el sector servicios. Favorecer este proceso tiene consecuencias. Consecuencias positivas.

La industria de un país tiene gran importancia, no solo por su aportación cuantitativa a la producción o por el empleo nacional, sino también por sus beneficios colaterales en la economía y la sociedad en su conjunto. Además, la industria otorga soberanía económica, muy importante en crisis como la vivida en el año 2008 o, más recientemente, con la guerra de Ucrania. En cualquier caso, tener una industria fuerte debilita los efectos negativos de las crisis.

Una fábrica abandonada.

No obstante, para lograr esto, se hace necesario establecer un ecosistema político-económico atractivo para inversores y facilitar que, industrias o fábricas abandonadas, puedan recibir una segunda oportunidad, gracias a una legislación favorable y a unos procesos de tramitación más rápidos.

Acuerdo por la industria

Con esta premisa, LHH, consultora del Grupo Adecco, líder en procesos de outplacement y reindustrialización, organizó, en colaboración con elEconomista.es, la jornada "La reindustrialización en la actualidad: retos y objetivos". Contó con la participación de actores importantes dentro del proceso de reindustrialización como Marcos Huergo, presidente de LHH España; Lucía García, directora de Procesos de Reindustrialización de LHH; Roberto Bouzas, CEO de Nervión Naval Offshore; Gerardo Cortijo, responsable del Área de política Industrial de CCOO; y Nuno Arroja, Plant Manager de Mahle, que expusieron diferentes puntos de vista sobre cómo abordar este proceso, las ventajas, los posibles inconvenientes y la importancia de lograr el nexo entre las diferentes partes que componen este puzle.

El primer punto en el que todos se mostraron de acuerdo fue en la necesidad de legislar, en establecer una Ley de Industria que favorezca un proceso de reindustrialización saludable. Cabe señalar que en diciembre de 2022 se aprobó un anteproyecto de la nueva Ley de Industria, una reforma enmarcada dentro del Plan de Recuperación, y que pretende atender las necesidades digitales, la sostenibilidad medioambiental y la economía circular que hoy por hoy marcan el mercado. Objetivos que no aparecen contemplados en la ley aún vigente, que data de 1992.

"Francia tiene una ley que regula esto, pero en España no. Hay que legislar el cómo, porque así se ahorran discusiones y tiempo en el inicio de las tramitaciones", afirmó Bouzas. "Si quieres fomentar la reindustrialización tienes que regular", añadió.

En esta misma línea se mostró Cortijo, quien ha participado en numerosas peticiones a favor de una Ley de Industria moderna. El representante de CCOO, explicó que "es obligatorio una tramitación y un pacto de estado". Sin embargo, alude a un problema político la falta de soluciones. "Cuando se gobierna pensando en las siguientes elecciones generales es imposible pensar en esto. Hay que establecer una forma de hacer política en algunos elementos del estado. Por tanto, se debe fomentar un pacto perdurable y sostenible", mantuvo el experto.

La reindustrialización juega un papel muy importante en las áreas rurales.

Desde LHH España, Huergo va más allá de la legislación y entiende que hay tres elementos que influyen en este asunto. "El primer factor a tener en cuenta es la legislación. Una buena legislación", defendió. No obstante, esta legislación es condición necesaria pero no suficiente. Aquí entra el segundo factor, la concienciación. En palabras del presidente de LHH España, "hay que concienciar, porque si se hacen las cosas para cubrir la legalidad siempre se buscan atajos como, por ejemplo, ocurrió con los planes de recolocación". Por tanto, el tercer elemento que juega su papel en esto son los incentivos. "Hay que primar de algún modo las buenas prácticas. Estaría bien distinguir entre aquella personas o entidades que solo quieren cumplir la ley y las que van más allá", continuó.

"Hoy por hoy no hay aliciente para una empresa que cierra y que lleva a cabo una restructuración. Es un coste sin retorno", añadió. Fortalecer la reindustrialización supone grandes ventajas como afirma el directivo: "Supone más aportaciones a la seguridad social, más riqueza..."

De este modo, para lograr un buen proceso de reindustrialización es necesario conjuntar bien todas las piezas del proceso. Para Nuno Arroja, representante de Mahle, "debe haber interés de todas las partes, incluido el aspecto político pero también la parte estratégica y económica". El objetivo es no dejar descolgado a ninguna de las partes y que todas tengan condiciones favorables, en base a sus intereses. "Se debe garantizar que los trabajadores tengan una oportunidad, los inversores condiciones favorables y ayuda a la empresa que cierra, que es la afectada", explicó.

Sobre esto, García, se mantuvo en línea con lo expuesto por el resto de componentes. "Cada parte debe saber el rol que tiene. No es el mismo papel el que tienen los agentes sociales, empresas o inversores", sostuvo.

Importancia para la región

Otro aspecto en el que hubo consenso es en la importancia que supone la industria en áreas más pequeñas. De hecho, es aquí donde más atención debería recibir la industria y no solo en los grandes centros urbanos. La desaparición de fábricas en estas regiones no solo afecta directamente a sus trabajadores, sino a todo su entorno. El cierre de una empresa conlleva la reubicación de sus empleados, en el mejor de los casos, pero también incide en negocios cercanos, que se servían de los ingresos económicos de la compañía establecida en el lugar (hostelería, transporte, etc.). Es necesario recordar que, según el informe El medio rural y su vertebración social y territorial del año 2018, el entorno rural ocupa el 85% del territorio y en torno al 20% de la población total. Dadas las cifras es importante atender el problema de la reindustrialización en estas zonas y fomentar su crecimiento económico.

Por este mismo motivo, Huergo cree que el factor económico no lo es todo. "Venimos de modelos basados en aplicar medidas de carácter paliativo, es decir, minimizar ese impacto a través de medidas económicas", afirmó. No obstante, "hay que buscar cómo compensar el problema de base que es la destrucción de empleo y pérdida de tejido industrial", matizó. Por tanto, según el directivo, primero deben aplicarse políticas que ataquen este problema y si no funciona aplicar medidas económicas.

Para la experta de LHH, la reindustrialización es un concepto que nace de una medida gubernamental para paliar los efectos del cierre de industrias en regiones pequeñas, por tanto, "el objetivo es dar una segunda vida a una planta industrial que de alguna manera quedaría vacía y paliar ese efecto negativo para convertirlo en algo positivo sobre el territorio".

Un proceso que desde las organizaciones sindicales celebran, aunque debe hacerse "con garantías". "Si hay una salida de industrias y no se instalan empresas, se puede destruir completamente el empleo de esa zona, pero también el desarrollo social y económico", opinó. Para Cortijo, "la reindustrialización debe tener un papel de cohesión social y de impulso económico, que aporte estabilidad y futuro no solo a grandes áreas industriales, sino también a esas zonas como la España vaciada".

Medidas para lograrlo

Uno de los principales problemas con el que se encuentran las empresas a la hora de ejecutar inversiones en procesos de reindustrialización son los tiempos de ejecución. España es el segundo país que más tiempo dedica a la burocracia. Según la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), la normativa española es demasiado compleja y densa, además de contener muchos obstáculos burocráticos. Este es uno de los motivos que más echa para atrás a los inversores.

Cortijo afirma en esta línea que "el papel de la administración debe ser el de dar impulso, no solo de carácter económico o fiscal, sino también en la simplificación de procesos". Algunos trámites pueden tardar años.

Pese a que el 97% de las empresas en España son pymes, los procesos de tramitación no parecen estar pensados para ellos. "Una empresa que tiene 3.000 trabajadores, tiene un equipo que puede dedicarse a trámites legales, pero, ¿qué empresa mediana o pequeña puede hacer eso en nuestro país?", se preguntó el responsable de CCOO. "Debe simplificarse la tramitación y otorgar facilidades a las pequeñas empresas", finalizó.

Respecto a esto, el CEO de Nervión se mostró de acuerdo con lo comentado por el miembro de CCOO. Bouzas criticó el tiempo que lleva cualquier trámite y lo que retrasa esa burocracia. "En España, cualquier tramitación requiere meses, por lo que cualquier medida que permita acortar aunque sea un día sería increíble".

Por supuesto, los incentivos económicos siempre son de gran ayuda en estos casos. Pese a ello, actualmente, no existe una ayuda directa que favorezca el desarrollo de planes de reindustrialización. Este es uno de los principales problemas para muchas empresas. Según Bouzas, "no se trata de recibir subvenciones por recibir, sino de apostar por ayudas reguladas". Para el experto, si se utiliza el sentido común es posible hacer atractivo dar una segunda oportunidad a una empresa que cierra.

Por otro lado, Huergo afirmó que existen muchas formas de fomentar la reindustrialización como "por ejemplo, a través de planes de bonificación en los empleos generados por inversores".

No obstante, algunas regiones como es el caso de Cataluña ya han puesto en marcha líneas de ayuda para apoyar proyectos industriales priorizando pequeñas y medianas empresas. En total, la Generalitat destinará 17 millones de euros para reindustrializar la Comunidad. Este caso puede servir como inspiración para una ley general. La representante de LHH lo tiene claro. "En Cataluña hay ayudas directas para los inversores. Hay incentivos para aquellos que compran una empresa y para los que contratan trabajadores que vienen de un proceso de reindustrialización", finalizó.

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