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Los intentos de fraude se dispararon un 227% en el Black Friday

  • El período de descuentos alrededor del "Viernes Negro" y del Cybermonday registra mayores transacciones sospechosas de fraude que durante el resto del año
  • Los intentos de fraude en operaciones online crecen en España un 11% mientras se reducen el 18% a nivel mundial
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El Black Friday se ha hecho un hueco importante en España, así como otros días de descuento que le siguen como el Cybermonday. Es un conjunto de días en los que los comercios lanzan sus ofertas, promociones, descuentos o regalos adicionales por compra, entre otras opciones. Y, evidentemente, muchas personas aprovechan estas fechas para adquirir los productos o artículos que desean. Esto lleva a un aumento del número de operaciones de compra y, en consecuencia, del fraude.

De hecho, se ha registrado un incremento de las transacciones de comercio electrónico realizadas durante el período de descuentos en torno al "Viernes Negro" (del 24 al 28 de noviembre de este año), que están bajo sospecha: el 23% de las compras realizadas en este período en España fue potencialmente fraudulenta. Es decir, prácticamente una de cada cuatro transacciones. Estos datos suponen un aumento del 11%.

España registra una tendencia distinta a la observada a nivel mundial, donde el 15% de las transacciones en este período se consideran fraudulentas, lo que representa una reducción del 18%, según los datos del estudio realizado por TransUnion a partir de miles de millones de transacciones que pasan por la solución de analítica de fraude TruValidate, al que ha tenido acceso elEconomista

Los datos del estudio también reflejan que la media de intentos de fraude digital durante el período en torno al Black Friday fue un 82% superior a cualquier otro día del año (del 1 de enero al 23 de noviembre de 2022). Y, nuevamente, España se sitúa por encima porque los intentos de fraude en el territorio nacional durante los cinco días de descuentos y promociones del "Viernes Negro" fueron un 227% superior a los del resto de 2022. Un dato que supera incluso a Estados Unidos con un 127%, Puerto Rico con el 99%, Canadá con el 58%, México con el 51% y Reino Unido con el 40%. Además, España se desmarca de la tendencia negativa registrada en, por ejemplo, Hong Kong donde se produce un descenso del 62% o de la India con el 43% menos.

Las diferencias de España con otros países con mercados más avanzados, como por ejemplo los anglosajones, se explican porque en el caso del español se tiene "el reto de adoptar unas mayores capas de identidad digital, tales como el riesgo de dispositivo o el riesgo de comportamiento digital, entre otras", señala Lisette González, directora general de TransUnion España a elEconomista, quien también incide en que se debe poder realizar una verificación de la identidad del usuario final de la tarjeta. Pero, además, en España, "se ha empezado a generalizar el Buy Now Pay Later (Compra Ahora Paga Después) y esto, junto con otras soluciones de compra online, ha provocado una migración hacia las transacciones en línea que, sin las capas adecuadas, va a seguir incrementando el fraude en nuestro país".

Los principales fraudes

Dentro del período de compras, los intentos de fraude en España se concentraron el día 25 de noviembre, coincidiendo con la jornada de Black Friday, al igual que en la mayoría de los países analizados con algunas excepciones como Reino Unido, India y Brasil donde fue el 28 de noviembre, es decir, durante el Cybermonday. En el territorio nacional, el "Viernes Negro" concentró el 26% de las transacciones con origen en España. A nivel mundial, este dato baja ligeramente hasta el 25%.

Durante estas fechas, además, se producen varios tipos de acciones fraudulentas. Una de ellas es el abuso de la promoción, de manera que se hace un uso injusto o indebido o se aprovecha de forma ilegítima con regalos o descuentos, mientras que la otra es el robo de una cuenta. "El crecimiento de estos tipos de fraude viene directamente vinculado a la digitalización provocada en los últimos años por las compras online y la generación de promociones atractivas para vincular al cliente objetivo", añade Lisette González.

Precisamente, "uno de los principales problemas surgidos con esta digitalización es el robo de las cuentas para usos fraudulentos de las mismas. No solo afecta a los bancos y cuentas corrientes, sino también a otro tipo de sectores como el juego online, teleoperadores e, incluso, aerolíneas. De hecho, uno de los fraudes comunes con que nos encontramos es el abuso de las promociones a clientes fidelizados mediante el robo de cuentas, donde los defraudadores utilizan las cuentas robadas para disfrutar de los bonos de fidelización, apuestas gratuitas en operadores de juego, descuentos en terminales móviles o el uso de los puntos de fidelización en la aerolínea".

En relación al robo de cuentas, las tipologías de fraudes son diversas. Por ejemplo, "nos encontramos fraude de entrega del bien comprado, donde el defraudador no busca lucrarse con dinero, sino que modifica las direcciones de entrega para que se reciban en la dirección del defraudador y lucrarse, por tanto, con el bien comprado legítimamente por el usuario. Esta tipología de fraude es muy común en e-commerce o retails donde los usuarios finales tienen cuentas con información personal".

Más preocupación ante el fraude

Junto al aumento del fraude en el período de descuentos en los días en torno al Black Friday, también se observa este año un incremento generalizado de la preocupación por parte de los clientes de ser objeto de operaciones fraudulentas. En concreto, el 86% de los españoles reconoce tener miedo a ser víctima de un fraude online. Un porcentaje nuevamente que es ligeramente superior en España al registrado a nivel global, situado en el 85%, y al de otros países como Estados Unidos, que está en la media mundial con el 85%, Canadá con el 77% o Reino Unido con el 76%.

No obstante, la preocupación es máxima para un 38% de los españoles. Este grupo reconoce que este temor a ser víctimas de un fraude online les frena a la hora de utilizar la tecnología. Una inquietud que tiene su justificación porque el 22% de los encuestados por TransUnion afirma que ha sido objeto de un fraude digital en los últimos tres meses. De ellos, el 4% acabo siendo víctima del ataque. También un 18% reconoce que fue objeto de un intento fraudulento, pero no picó el anzuelo. No obstante, es llamativo que el 78% no fue consciente de haber sido objeto de fraude.

Entre los tipos de operaciones fraudulentas más habituales sufridas por los consumidores objeto de un ataque destaca el phishing con el 25%, seguido de las tarjetas regalo o dinero con el 23% y del robo de identidades con el 21%. También son significativas las estafas de terceros en sitios de e-commerce legítimos y los cargos fraudulentos en la tarjeta de crédito o su robo con el 20% en ambos casos.

Además, a los españoles también les preocupa compartir información personal. Para la mayoría, el 70% de los encuestados, esta inquietud se corresponde por el robo de identidades, seguido de la invasión de la privacidad y de las comunicaciones publicitarias no solicitadas con el 63% y 40% respectivamente. 

¿Qué hacer para estar más protegidos?

La exposición al mundo online o digital afronta una serie de retos que deben aplacarse en primera instancia desde los comercios utilizando tecnologías de detección de robo de cuentas a través del uso de dispositivos fraudulentos. "Una de las primeras barreras de protección en canales digitales consiste en tratar de identificar el riesgo asociado al dispositivo y su posible asociación a un fraude previo", explica Lisette González. Asimismo, es importante verificar la identidad de la persona, lo que se puede realizar con una estrategia multicapa, basándose en tecnologías aplicadas a la prevención de fraude.

Los comercios online también deberían incorporar herramientas que les ayuden a detectar el fraude sin que ello afecte a la experiencia de cliente. Es clave así que las soluciones que se pongan en marcha en los comercios online faciliten la verificación de la identidad y la legitimidad de los usuarios desde el inicio de cualquier transacción, evitando los costosos falsos positivos.

Por parte del consumidor, es conveniente que proteja su identidad y verifique los métodos de comunicación con el comercio o banco fuera de la web o aplicación del mismo para no verse afectado por phishing, robo de identidad o estafas de terceros en sitios e-commerce legítimos.

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