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El secreto de la eterna juventud de Lerik (Azerbaiyán), el lugar de los centenarios

  • La persona más vieja del mundo podría haber vivido hasta los 168 años
  • Factores como la nutrición, remedios naturales o la quietud de la mente, claves
  • Según varios estudios, vivir en las alturas reduce el riesgo de enfermedades
Foto: Dreamstime

Existen pocos lugares en el mundo donde muchos de sus habitantes superen una esperanza de vida de 100 años. La isla de Okinawa (Japón) es, posiblemente, el número uno en este sentido, con unas 68 personas centenarias por cada 100.000 habitantes. Otros sitios como Cerdeña (Italia), Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) o Loma Linda (California, EEUU) también destacan como zonas azules del mundo, aquellas en las que es previsible vivir cien años o más.

Otro de los países que bien podría sumarse a este listado de ciudades longevas es Azerbaiyán. El país del sur del Cáucaso alberga varias regiones conocidas por producir residentes que viven hasta edades de tres dígitos, incluidas Lankaran y Nagorno-Karabaj.

Aunque es la ciudad de Lerik la que tiene fama de contar con la mayor concentración de centenarios. Está situada al sur de Azerbaiyán. Ubicada en la montaña, a una altitud de 1.096 metros sobre el nivel del mar, hace frontera con Irán. 

En 1991, había más de 200 personas en Lerik registradas con más de 100 años, de una población de 63.000. Hoy en día, existen 11 personas de más de 100 años, de una población local de 83.800, según informa CNN Travel. Los números son ahora menos llamativos, propiciados, según los lugareños, por la radiación de las torres de comunicación y al deterioro ambiental.

En Lerik se puede visitar el Museo de la Longevidad. Construido en 1991 y posteriormente renovado en 2010, alberga más de 2000 documentos sobre la vida y los recuerdos de los habitantes más antiguos de la región. Quizás lo más cautivador sean los retratos de centenarios que cubren las paredes del museo. Estas imágenes, que datan de la década de 1930, fueron donadas por el fotógrafo francés Frederic Lachop.

168 años, ¿la persona más vieja del mundo?

Precisamente, uno de los hombres que aparecen en este museo es Shirali Muslumov, un pastor que, supuestamente, vivió hasta los 168 años. En su pasaporte nació en 1805 y su lápida dice que murió en 1973. De ser cierto, sería la persona más anciana que jamás haya vivido.

Unos genes que ha heredado su hija, Halima Qambarova, de 95 años. En unas declaraciones a CNN Travel, confiesa que es posible que no viva hasta los 168 años, como su padre, pero al menos espera vivir hasta los 150 años, como su abuelo, o 130, como su tía.

Desafortunadamente, a principios del siglo XIX, los registros de nacimiento rara vez se llevaban a cabo en pueblos tan remotos como su lugar de nacimiento, Barzavu, por lo que no hay un registro certificable de cuándo nació. Oficialmente, el ciudadano más antiguo de Lerik es Raji Ibrahimova, con 105 años. 

Cinco factores

Según explican algunos habitantes de Lerik a CNN Travel, el factor de la quietud de la mente es "parte de su secreto". "Se mantienen alejados del estrés, pensando en la vida de manera bastante filosófica, viviendo un día a la vez, sin mucha planificación ni preocupación por el futuro", asegura la guía del museo. 

El de la nutrición es otro factor clave. Las personas con más de 100 años de edad sí comen carne, pero heredaron una preferencia por los productos lácteos frescos como el shor (requesón), la mantequilla, la leche y la bebida de yogur ayran.

Una de las costumbres de los habitantes de Lerik es que, a la hora de dormir, prefieren dormir en el suelo, con una manta en lugar de un colchón, por la sencilla razón de que creen que es la forma más saludable de descansar la espalda. 

Otro aspecto a tener en cuenta es el de los remedios naturales. Según la guía, "el secreto de una larga vida es una buena alimentación, los minerales del agua de manantial y las hierbas que le agregamos al té para prevenir enfermedades, para que la gente no tenga que tomar ningún medicamento y solo use los remedios naturales".

Por último, la altura. Un estudio en 2017 de la Universidad de Navarra descubrió que vivir en lugares elevados reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y diabetes. También, un estudio de 2011 realizado por la Universidad de Colorado de Denver, estableció que estos residentes que viven en las alturas también tienen más esperanza de vida.

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