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El Gobierno de Boris Johnson se desmorona: dos ministros clave presentan su dimisión tras otro escándalo

  • Los exministros acusan a Johnson de incompetencia y falta de integridad
  • Nadhim Zahawi, hasta ahora en Educación, nuevo ministro de Finanzas
Boris Johnson. Foto: Reuters.

Tras sobrevivir a una miríada de escándalos, la suerte parece estar terminando para Boris Johnson. La dimisión de uno de los altos cargos del grupo parlamentario la semana pasada, por realizar tocamientos sexuales a dos personas tras "haber bebido mucho", ha sido la gota que ha colmado el vaso para gran parte de su partido. Y en una señal clara de que su crédito se ha agotado, el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, y el de Sanidad, Sajid David -que fue precisamente el predecesor de Sunak al frente de la cartera económica- han presentado su dimisión, dejando muy tocado a Johnson.

La crisis comenzó el viernes pasado, cuando Chris Pincher, el 'número dos' del equipo de disciplina del grupo parlamentario, encargado de asegurarse de que todos los diputados voten siguiendo las instrucciones del partido, dimitió por "haber bebido mucho y darme vergüenza a mí mismo", según dijo en su carta de dimisión. Bajo los efectos del alcohol, Pincher realizó tocamientos sexuales a dos hombres, según denunciaron las víctimas. Johnson alegó que era la primera vez que había cometido una acción similar. Pero en los días posteriores, la prensa reveló que Pincher ya había sido cesado de otro cargo gubernamental tras otro acto de abusos sexuales, y que el propio Johnson había bromeado con su apellido, "pellizcador" en inglés, hace ya años.

Este martes, un ex alto cargo de la Administración pública, Simon McDonald, envió una carta al parlamento, indicando que Downing Street "ha mentido", ya que Pincher había sido denunciado en 2019 y ya entonces se habían confirmado los abusos del diputado, lo que el Gobierno sabía perfectamente. La respuesta del portavoz gubernamental, Michael Ellis, fue alegar que "Johnson no se acordó de aquello" al darle un nuevo puesto de responsabilidad, e insistir en que el Gobierno tiene "los más altos estándares en la vida pública", ante las carcajadas de la Cámara de los Comunes y, posteriormente, de los Lores. Hasta la propia bancada conservadora se reía públicamente de las explicaciones de su Gobierno, en una imagen sin precedentes.

A lo largo de la tarde, las escenas de furia entre los 'tories' se han ido multiplicando. El exsecretario de Estado de Educación Nick Gibbs dejó la puerta abierta a votar a favor de una moción de censura de la oposición contra Johnson si este no dimitía, y aumentaban las peticiones de un cambio en las reglas del Partido Conservador para poder votar de nuevo el cese de Johnson como líder del partido.

Dimisiones por 'consciencia'

Sobre las 19.00, hora peninsular española, Johnson salió a pedir perdón, confirmando que sabía de los antecedentes de Pincher antes de nombrarle y que había mentido hasta entonces. "Visto con perspectiva, debía haber sabido que no iba a cambiar y no debería haberle nombrado" como vicejefe de disciplina parlamentaria. Pero, mientras eso ocurría, dos de los pesos pesados de su Gobierno decidieron dar el golpe de gracia al 'premier' con sendas dimisiones que parecen insoportables.

En su carta de dimisión, Sunak reconoce que "dimitir como ministro de Finanzas mientras el mundo sufre las consecuencias económicas de la pandemia, la guerra en Ucrania y otros retos no es una dimisión fácil", pero "el público espera que el trabajo gubernamental debe ser realizado con propiedad, competencia y seriedad. Puede que este sea mi último cargo ministerial, pero creo que esos estándares merecen ser mantenidos". Y termina con una apelación a "decir la verdad" a la gente.

En un tono similar, Javid asegura que su "consciencia" no le permite seguir en este Gobierno. "Puede que [el Partido Conservador] no haya sido siempre popular, pero hemos sido competentes y hemos actuado en el interés nacional. Ahora mismo, no somos ninguna de esas cosas".

Por el momento, Johnson no parece tener la intención de dimitir, y aliados suyos, como el viceprimer ministro, Dominic Raab, la de Cultura, Nadine Dorries, o el del Brexit, Jacob Rees-Mogg, están insistiendo en que no van a dimitir, y que tampoco esperan que el 'premier' lo haga. Y el 'premier' ha intentado tapar el fuego poniendo a dos 'leales' en las carteras vacantes: el que hasta ahora era su jefe de Gabinete, Steve Barclay, irá a Sanidad, y el de Educación, Nadhim Zahawi, pasa a Finanzas.

Pero la tensión dentro del Partido Tory parece ya insostenible, y la lista de peticiones de dimisión por parte de diputados rasos se están multiplicando. La gran duda es si podrá sobrevivir a este escándalo, o si ya se le han acabado los comodines y el país se dirige a un nuevo primer ministro. Por el momento, todas las miradas están puestas en el Comité 1922, el que fija las normas para elegir al líder del partido. Las reglas actuales indican que no se puede votar de nuevo una moción de censura interna hasta que pase un año. Si ese mismo comité indica que va a cambiar esas normas para permitir una 'segunda vuelta' sobre Johnson, sus días estarán contados.

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