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El alto riesgo que corren los jóvenes con su adicción a las criptomonedas

  • Los jóvenes ven en las criptomonedas una forma de ganar dinero rápidamente
  • Escocia ha abierto una clínica de rehabilitación contra la adicción a las criptos
Fuente: Dreamstime

Una nueva adicción se está instaurando poco a poco en nuestra sociedad. A las ya conocidas como alcohol, nicotina, cafeína, sexo, fármacos o el juego, entre otras, hay que añadir la ludopatía por las criptomonedas, una fiebre que, sobre todo, está causando furor entre los más jóvenes, que ven en ellas una forma de ganar dinero rápido con el mínimo esfuerzo.

La posibilidad de comprar y vender criptomonedas en cualquier momento, unido al atractivo de sus aplicaciones y el estatus social de la figura del inversor las han convertido en todo un fenómeno social. La dependencia que tienen los jóvenes por la tecnología provoca que todo tipo de información, acertada o errónea, sea mucho más accesible.

Factores como la ubicuidad, compulsividad, volatilidad, inmediatez o disponibilidad pueden influir negativamente en el desarrollo de esta patología. Además, el famoso "miedo a perdérselo" o "miedo a dejarlo pasar" es un término comúnmente conocido como FOMO (Fear of Missing Out) que puede aplicarse no solo a las inversiones, sino al mundo de las criptomonedas.

Este fenómeno responde a un patrón muy similar al de cualquier otra adicción: "Es parecido a las apuestas, a la pornografía y a las compras online; es algo instantáneo y con cambios rápidos, y el atractivo de lo digital es siempre supone un plus muy importante, por lo que tiene todos los criterios para convertirse en potencial adictivo", cuenta el psicólogo experto en adicciones, Antonio Gijón, en el programa de La Sexta Noche

Al ser un fenómeno reciente, todavía no se ha declarado la adicción a las criptomonedas como una enfermedad ni trastorno mental por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA). Eso sí, síntomas como ansiedad, depresión, irritabilidad, pasividad en las relaciones sociales, deudas, abandono del trabajo o estudios, entre otros, ya forman parte de las personas que padecen este tipo de adicción.

En realidad, esta adicción mantiene un gran parecido a la del juego, ya que a menudo estas personas se autoengañan buscando un beneficio, la dopamina, la cual activa los centros de recompensa del cerebro, ya sea intentando recuperar lo perdido e invirtiendo con el objetivo de dar con un golpe de suerte. "Terminé recuperando casi todo lo que perdí en un solo intercambio. La sensación fue de absoluta euforia", confiesa un británico en la BBC que terminó recibiendo ayuda en un hospital de Reino Unido después de perder millones de euros.

Abre la primera clínica de rehabilitación

Escocia puede presumir de ser el primer país en abrir la primera clínica de rehabilitación contra la adicción a las criptomonedas. El terapeuta Tony Marini es uno de los encargados en ayudar a los afectados por esta nueva enfermedad. Para él, la mayoría de los adictos comienza comerciando ocasionalmente, pero esto aumenta cuando se experimenta la sensación de ganar un poco de dinero. 

Cuando este comportamiento se transforma en un hábito es cuando se puede entrar en una peligrosa espiral en la que puedes llegar a perder miles o millones de euros. Según cuenta Marini, hay muchas personas que no aceptan esta adicción, sobre todo cuando se ha perdido mucho dinero, pero en el fondo resulta fundamental para poder superarlo con la ayuda de especialistas. "La gente está muy avergonzada. Se sienten culpables y no quieren hablar de ello", indica. 

Por desgracia de estas personas, esta adicción no viene sola, ya que muchos terminan enlazando este vicio con otros como el alcohol y las drogas. Por eso, tal y como indican en el medio Futurism, los pacientes que acuden a la clínica de rehabilitación no solo tienen limitado el uso de teléfonos y otros dispositivos con los que especular con criptomonedas, sino que también tienen limitado el consumo de drogas, a excepción de la nicotina y la cafeína.

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