ESP500

La importancia de contar con un sector empresarial de primera

Antonio Rodríguez Arce, Presidente ejecutivo de elEconomista

La actividad empresarial nunca está libre de contratiempos. Todo responsable de un negocio permanece atento a las vicisitudes del ciclo económico y trata de prepararse lo mejor posible para los riesgos razonablemente predecibles. El problema, como señaló una vez el exsecretario de Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, es anticiparse a los unknown unknowns: las incógnitas cuya misma existencia desconocemos.

El surgimiento del coronavirus Covid-19 parece un buen ejemplo. Las dudas sobre la evolución de esta modalidad de virus -constituye una pandemia, según la Organización Mundial de la Salud- ya están teniendo efectos sobre la economía mundial. Dudas que hay que añadir a las fuentes convencionales de incertidumbre, que en nuestro país son la situación política, el aumento de los impuestos, el debilitamiento de la economía global o la mayor rigidez del mercado laboral, según el estudio Perspectivas España 2020 de KPMG.

Organismos como la OCDE han rebajado notablemente las perspectivas económicas para 2020, que en el escenario más optimista dan por hecha "una pronunciada desaceleración del crecimiento mundial en el primer semestre" del año. En el caso de España, las estimaciones del impacto del Covid-19 varían desde un 0,1% a la rebaja de cuatro décimas que, según S&P, dejará el crecimiento del PIB español en el 1,3% en 2020.

Como señala la OCDE, el nuevo contexto hará conveniente implementar una serie de cambios, desde la flexibilidad en los modos de trabajo a las medidas fiscales y presupuestarias que amortigüen los efectos de la desaceleración en aquellos sectores en los que se manifieste con mayor crudeza. Uno de ellos, sin duda, será el turismo, responsable del 12% del PIB español.

Es pronto para saber lo que ocurrirá, pero lo que no genera dudas es la fortaleza y el buen hacer del tejido productivo español, como ilustra la segunda edición de nuestro especial ESP 500 sobre las mayores empresas no financieras del país. Las cifras hablan por sí solas: 3,4 millones de empleos y una cifra de negocio total cercana al billón de euros.

El extraordinario desempeño de nuestras empresas está detrás de uno de los mayores éxitos recientes de nuestra economía: la combinación de crecimiento del PIB y la generación de superávits exteriores persistentes. Dicho de otra forma, el fortalecimiento de nuestro sector exterior y la competitividad de nuestras exportaciones.

Decía Winston Churchill que "un pesimista ve las dificultades en cada oportunidad, mientras que un optimista ve las oportunidades en cada dificultad". Este especial es, pues, un merecido tributo a lo mejor de nuestra clase empresarial y un mensaje de optimismo churchilliano en la capacidad de nuestras empresas para seguir cimentando el progreso y el bienestar de toda la sociedad.

Es este un mensaje que elEconomista viene impulsando desde su creación. El fomento de la libre iniciativa del individuo es uno de nuestros principios fundacionales, y ahí nos encontrarán siempre nuestros más de 11 millones de lectores y los miles de empresarios -grandes y pequeños- que ven en cada obstáculo una ocasión de ser mejores.

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