15 Aniversario

Estamos poniendo los cimientos de un nuevo modelo constructivo

Juan Antonio Gómez Pintado, presidente de Vía Ágora

Estamos observando cómo el sector inmobiliario está experimentando un espectacular repunte en muchos países del mundo: Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia o Inglaterra. Esta situación obedece a varios aspectos. Por un lado, el exceso de liquidez que hay a nivel mundial, en parte por el ahorro que se ha producido durante la pandemia, y por otro, la falta de alternativas de inversión. Cuando los inversores internacionales realizan sus consultas, analizan riesgos y comparan el activo, no cabe duda de que la rentabilidad del sector promotor es superior a la de otros negocios.

Durante la primera ola de la pandemia ya anticipábamos que ésta no era nuestra crisis, que estábamos en una franca recuperación. Y hoy día podemos ver que ha sido así. La posible burbuja inmobiliaria que se apuntaba en algunos foros no existe y las cifras del sector nos invitan a mirar hacia el futuro con un marcado optimismo.

Existe una demanda latente en compra y alquiler y se está propiciando una situación idónea a través de la actividad de compra -venta tradicional, el build to rent, los fondos europeos Next Generation, y la colaboración público-privada que, aunque estamos en el comienzo, generará muchas oportunidades para el inmobiliario.

La llegada de los fondos europeos, nuestro más inmediato proyecto país, supone un importante desafío para las administraciones, que tendrán que trabajar intensamente para llevar a cabo la rehabilitación y la regeneración urbana que necesitan nuestras ciudades.

También para el tejido empresarial que tendrá que incrementar su capacidad productiva y realizar esta renovación en los tiempos fijados por la Unión Europea. Es importante resaltar que el sector inmobiliario nunca ha contado con un presupuesto similar y no podemos desaprovechar las posibilidades que nos abre.

En este contexto identificamos algunas cuestiones que hay que resolver. Una de ellas es la concesión de licencias. Aunque se está trabajando en ello desde las diferentes instituciones, no pueden producirse cuellos de botella respecto a las aprobaciones de los proyectos que se vayan a rehabilitar.

En este sentido, hay que hacer una profunda labor de concienciación de las comunidades de propietarios, tanto desde las administraciones públicas, como desde el sector privado, y acometer esta gran rehabilitación de barrios que nuestro parque edificatorio necesita.

Otro escollo que tenemos que resolver es la falta de mano de obra, aunque en mi opinión, el sector es resiliente en este aspecto. Debemos realizar una importante apuesta por impulsar la formación profesional y esforzarnos por resultar atractivos para los jóvenes y las mujeres.

El futuro del sector inmobiliario es esperanzador. Está llamado a ser el motor de la recuperación económica y tiene ante sí retos que transformarán las ciudades, tal y como hoy día las conocemos.

La evolución y transformación que desde hace unos años está experimentando pasa por la necesaria industrialización, la digitalización, la sostenibilidad y la innovación.

Nos encontramos ante un nuevo ciclo en el que la eficiencia ya no es un elemento secundario. Estamos poniendo los cimientos de un nuevo modelo constructivo enfocado en el compromiso hacia el medio ambiente y el desarrollo de sistemas industrializados que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

La colaboración público-privada es ya un hecho, aunque estemos dando los primeros pasos. Lo mismo ocurre con el plan de rehabilitación y regeneración urbana. Una vez que se ponga en marcha la maquinaria, vamos a ser testigos directos de la potencialidad que tiene en nuestras urbes.

En definitiva, se está gestando un desarrollo de la promoción inmobiliaria más respetuoso con el entorno, que dará lugar a una reinvención de las ciudades, sus usos y la forma en la que nos relacionamos sin precedentes.

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