15 Aniversario

El futuro del asesoramiento financiero son las personas y sus proyectos biográficos

  • Dejaremos de hablar de objetivos financieros para hablar de objetivos vitales
Santiago Satrústegui, presidente de Abante. Archivo.

Cada vez que me piden mi opinión sobre lo que está por venir, siempre empiezo recordando la frase del famoso y sabio entrenador de baseball, Yogi Berra, que decía que "hacer predicciones es difícil, sobre todo cuando son sobre el futuro".

Pero siendo con un horizonte a quince años, y desde el cariño de contribuir a la celebración del aniversario de los quince años de elEconomista, me animaré a arriesgar algunas ideas sobre lo que creo que nos espera.

Creo que el mundo y las empresas van a seguir creciendo, adaptándose a las circunstancias, como ha sucedido siempre, pero lo seguiremos haciendo sin dejar de estar imbuidos de esta sensación de angustia que nos acompaña desde hace algunos años. Y esto será así porque vamos a necesitar un poco más de tiempo para digerir de forma definitiva la crisis de confianza que se desencadenó en el año 2008.

Para los inversores va a ser una época difícil de aprovechar, pero en la que, al mismo tiempo, van a surgir grandes oportunidades. La rentabilidad sin asumir riesgos va a seguir muy penalizada durante mucho tiempo y la inflación volverá a sumarse a la fiscalidad como los dos grandes enemigos del ahorro. Y en este contexto contar con un buen asesoramiento puede suponer una diferencia muy grande en la satisfacción del cliente. Esa capacidad de aportar valor al cliente por parte del asesor financiero va a estar ligada necesariamente a un conocimiento global y profundo de las circunstancias y proyectos personales de cada inversor. Llegar a este tipo de relación de cercanía y de confianza solo será posible a través de una especialización que garantice la aportación de valor más allá de las decisiones de inversión y un alineamiento de intereses a largo plazo que sea demostrable.

Como consecuencia, por la aplicación de este nuevo modelo, y también por razones regulatorias, en el futuro la labor del asesor financiero se centrará mucho más en las personas y sus proyectos vitales, mientras la gestión de las inversiones y la toma de decisiones sobre los activos estará delegada a gestores muy especializados.

En este futuro, que está empezando ya, dejaremos de hablar de objetivos financieros para hablar de objetivos vitales y cambiaremos la idea de planificación por la del acompañamiento en el proyecto biográfico.

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