15 Aniversario

Automoción: de la combustión a la llegada de la electrificación

  • La pandemia ha servido para que países que deslocalizaron su producción hace tiempo quieran recuperarla en el futuro

Hace 15 años el motor de combustión era la única opción disponible entre aquellos que tomaban la decisión de adquirir un vehículo. Tres lustros después, los países incentivan la compra de modelos electrificados con el objetivo de descarbonizar el parque automovilístico.

En 2006, las matriculaciones de motores diésel superaban con creces a las ventas de gasolina, que estaba en el punto más bajo que ha conocido de cuota de mercado. Concretamente, hace 15 años, siete de cada diez compras eran de modelos de gasóleo. Tras la crisis financiera de 2008, el desarrollo tecnológico, el estallido del fraude de emisiones por parte del Grupo Volkswagen y una pandemia después, ya nadie quiere un modelo diésel.

Solo hay que ver cómo ha cambiado el panorama mundial de los fabricantes de vehículos. Hace tres lustros, el principal fabricante de vehículos era Japón, ligeramente por delante de Estados Unidos y aventajando en más de 4 millones de unidades producidas a China. Asimismo, Francia ocupaba la sexta posición mundial entre los países productores de vehículos y la segunda detrás de Alemania. En la actualidad, uno de cada tres vehículos producidos en todo el mundo se ensambla en las factorías chinas y Francia ocupa el decimotercer puesto tras haber deslocalizado su producción y haberla recortado un 30% en 15 años.

Incremento de la electrificación

Pero el sector se encuentra en un momento de transformación en el que los vehículos eléctricos serán la realidad del futuro. La oferta por parte de los fabricantes ya se encuentra en el mercado, aunque todavía los clientes se muestran reticentes a la hora de adquirirlos. El principal problema ante esta situación es la falta de infraestructura de recarga necesaria para alimentar estos modelos. Las automovilísticas seguirán desarrollando este tipo de tecnología y seguirán realizando inversiones en otras como en la pila de combustible de hidrógeno o en los biocumbustibles. Aunque toda esta transformación también llevará aparejada una menor necesidad de mano de obra en las fábricas. Asimismo, habrá un gran despliegue de gigafactorías con el objetivo de abastecer de baterías a los vehículos eléctricos.

Evolución de la producción de vehículos en los últimos 15 años

De manera paulatina, a medida que se vaya ampliando la red de infraestructura de recarga, el parque de eléctricos se irá incrementando. Actualmente, esta situación se está produciendo a dos velocidades distintas; una, en aquellos países que ya cuentan con ella y las ventas de eléctricos superan con creces a las de combustión, como en Noruega; y otra, en la que se hará de una manera más lenta, como en España.

En los últimos tres lustros, España se ha mantenido estable en la fabricación de vehículos. Así, en 2009 superó a Francia como segundo productor europeo y en los últimos años disputa con Brasil ser el octavo productor de vehículos a nivel mundial. Pese a ello, este año España perderá un fabricante de vehículos que llevaba asentado en nuestro país desde 1980. Nissan abandonará sus plantas en Barcelona (Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca) y el mejor posicionado para sustituirle es el fabricante asiático Great Wall Motors.

La pandemia también ha servido para que países que deslocalizaron su producción se afanen ahora en retornar esa fabricación con el objetivo de no perder la carrera por la electrificación. Es el caso de Francia, quien ha pasado de fabricar algo más de 3 millones de vehículos en 2006 a algo más de 2 millones en 2019. Ahora, el Ejecutivo de Emmanuel Macron prevé para 2030 fabricar 2 millones de vehículos eléctricos.

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