Empresas y finanzas

Los bajistas salen de Abengoa por primera vez en su historia

Junio de 2010. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) comenzó a publicar las posiciones cortas en las sociedades cotizadas de España tal y como lo hace hoy en día. Aquel mes, los inversores bajistas ya aparecían en el capital de Abengoa, una de las empresas que en los últimos años se ha visto más asediada por estos inversores.

La dinámica de los 'osos' es tomar prestados títulos para venderlos en el mercado a la espera de que pierdan valor. Pues bien, siete años y siete meses después, los especuladores han desaparecido de Abengoa. Es la primera vez, en todo este periodo, en que lo hacen. Una realidad que ha pasado desapercibida pero que añade argumentos a quienes defienden el valor de la ingeniería andaluza, cotizando en niveles mínimos desde que se aprobara la reestructuración financiera que implicó la dilución extrema de sus accionistas tras la capitalización de la deuda. Ayer, las acciones de tipo B se mantuvieron invariables en 0,011 euros, mientras que las de clase A registraron una caída del 1,77 por ciento, hasta 0,028 euros.

La atonía en las acciones de Abengoa responde, fundamentalmente, a la elevadísima deuda que soporta el grupo para el volumen de negocio que aún hoy, a pesar de la recuperación, presenta. Un pasivo, además, que en una parte muy relevante ha de hacer frente a unos costes financieros altísimos. Es la correspondiente a los casi 1.200 millones de euros que el grupo recibió por parte de fondos de inversión y entidades financieras. Sufragaron el rescate con unos tipos que pueden llegar al 18 por ciento. Intereses de usura que respondían a la situación de vida o muerte a la que se enfrentaba la compañía que preside Gonzalo Urquijo. Sin ese dinero, Abengoa habría protagonizado la mayor quiebra de la historia de España, por delante de la de Martinsa Fadesa.

La multinacional española está cumpliendo el plan de negocio que estableció en su reestructuración y ha empezado a conseguir relevantes contratos, como los de Omán y Marruecos o el que está a punto de anunciar en Dubai por casi 500 millones de euros. Sin embargo, la losa de la deuda pesa demasiado en su cotización. El grupo ha dado pasos importantes para reducir esos 1.200 millones y, de hecho, espera liquidarlos antes de que acabe el presente ejercicio. En este sentido, ya ha llegado a un acuerdo para vender el 25 por ciento de Atlantica Yield a la canadiense Algonquin por más de 600 millones y prevé desprenderse en próximas semanas del 16,5 por ciento restante que posee en la 'yieldco'. Además, en los próximos meses también traspasará su mayor proyecto industrial, la planta de cogeneración A3T, en México. Por este activo están interesados tanto Algonquin, que podría comprarlo en la fase de construcción, y Atlantica Yield, cuyo derecho emergerá una vez está concluida la obra, presumiblemente en el tercer trimestre.

Con estas ventas amortizará los 1.200 millones de 'new money' y, por tanto, eliminará los costes financieros asociados. Sin embargo, aún tiene una deuda viva de 2.700 millones con una vida de cinco años que en los niveles actuales de actividad no le da para reducirla.

En este escenario, la huida completa de los bajistas es una buena noticia para Abengoa y refleja la confianza en que lo peor, en términos de cotización, ha pasado. Rompe así con más de siete años en los que siempre ha estado bajo la amenaza de los cortos. Tanto que en 2011, antes de que se desatara su crisis, la compañía fue la cotizada con más posiciones cortas de España.

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