Opinión | Amador G. Ayora

¿La quiebra del Popular fue precipitada?

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La caída del Popular dejó a cientos de miles de accionistas y bonistas sin un euro de lo invertido en la entidad de la noche a la mañana. La causa que las autoridades aducen es que el banco tenía un valor negativo y se quedó sin liquidez para atender la demanda de dinero de sus clientes. Sin embargo, dos semanas después, seguimos sin conocer la valoración negativa (entre 2.000 millones y 8.200 millones) realizada por Deloitte, que fue concluyente para su liquidación.

Opinión | Amador G. Ayora

¿Son seguros los bancos pequeños?

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La caída del Popular y la volatilidad que sacudió a Liberbank en los días siguientes plantea una pregunta inquietante. Después de gastarnos más de 60.000 millones en rescatar y sanear las antiguas cajas , ¿seguimos teniendo un sistema financiero muy frágil? La respuesta es que no. Los bancos españoles están sanos, con la excepción del Popular, que era como la manzana podrida. Lo que hizo la UE con su intervención fue suprimirlo de un plumazo para que no contagiara al resto.

Opinión | Amador G. Ayora

Los aliados inconfesables de Saracho

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Si usted era accionista del Popular y, además, lector de elEconomista, seguramente en estos momentos dormirá tranquilo. Desde el sábado pasado, en el que adelantamos en este artículo, y en la edición en papel y en la digital, que el Santander era ya el único banco en que confiaba el Gobierno para quedarse con el Popular, advertimos que solo le quedaban unos días de vida. Las opciones eran una adquisición exprés o un rápida intervención. El triste final fue una combinación de ambas, que salvó el patrimonio de los depositantes, pero no el de sus accionistas y bonistas.

Opinión | Amador G. Ayora

Popular, ¿demasiado grande para caer?

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Dicen que a perro flaco, todo se vuelven pulgas. El miércoles, una noticia de Reuters sobre la posible intervención del Banco Popular por parte del BCE tiró la acción casi el 7 por ciento; el jueves otro infundio sobre el Fondo Monetario la mandó a los infiernos, con una caída del 18 por ciento y el viernes se desplomó otro porcentaje similar, después de conocerse por elEconomista que el Santander es la única opción de salvar entidad. Los 1,2 euros por acción, equivalentes a unos 5.000 millones, que Francisco González ofreció al expresidente de la entidad, Ángel Ron, a finales del año pasado, se antojan inalcanzables.

Amador G. Ayora | Director de 'elEconomista'

Hay que pasar de las palabras a los hechos

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La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos puede suponer un revulsivo para mejorar las relaciones comerciales entre España y Latinoamérica. España es tradicionalmente el segundo inversor en la zona por detrás de Estados Unidos y si éste se retrae, podría aprovechar para convertirse en el primero. Las empresas españolas tienen la lección bien aprendida y saben aguantar y fortalecerse en tiempos difíciles.

Opinión | Amador G. Ayora

Atlantia caerá en las redes de La Caixa

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Cuando en 2012, en plena crisis económica, Portugal puso peajes en todas sus autopistas públicas, los ojos de millones de ciudadanos se volvieron hacia el Gobierno español. ¿Seguiría España los pasos de su vecino luso? Los dos países tenían una acuciante necesidad de reducir su déficit y su única opción era subir los impuestos a costa de estrangular el crecimiento.

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Una realidad mutante

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El dicho bursátil de vender en mayo, que hace solo unas semanas parecía obsoleto, puede empezar a cobrar sentido. La economía mundial y española no abandonan su senda ascendente, pero comienzan a surgir en el horizonte algunos nubarrones.

Opinión | Amador G. Ayora

Lecciones de los casos Bankia y Uber

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El juez del caso Bankia, Fernando Andreu, cerró esta semana las pesquisas sobre la salida a bolsa de Bankia, después de cinco años de instrucción, con una sorprendente conclusión: los organismos como el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), así como Deloitte, la auditora de la entidad en ese momento, no son responsables de los delitos de falseamiento de las cuentas o estafa de los que acusa a sus antiguos gestores.

Opinión | Amador G. Ayora

El difícil arte de sucederse a sí mismo

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Los empresarios familiares lo conocen bien, la sucesión es uno de los momentos más complicados por los que atraviesa una empresa. Por eso aconsejan firmar un protocolo con los pasos a seguir para acometer sin sobresaltos el relevo generacional.


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