Viaje del mes

Una ruta imprescindible por París

  • En este 'Viaje del mes' trazaremos un recorrido por los lugares imprescindibles de la capital francesa, que harán que nuestro viaje sea uno de los más inolvidables.

París es muchas cosas: la ciudad de la luz, la ciudad del amor, la ciudad de los puentes, del arte y la cultura... Pero ante todo es una de las capitales europeas más bellas. Dividida en dos por el río Sena, que acentúa su belleza, cuenta con un amplio abanico de atractivos turísticos que todo el mundo debe visitar al menos una vez en la vida.

La Île de la Cité (Isla de la Ciudad) fue el punto de partida desde el que se creó y expandió la actual París. A partir de ella fueron constituyéndose los diferentes distritos y barrios que la conforman y hoy es el corazón de la capital. Así que, dada su importancia, aquí comenzamos nuestro periplo.

En ella es donde podemos encontrar uno de los símbolos más antiguos e importantes de París, protagonista de grandes novelas como Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo, en cuya idea original se basó la película de dibujos animados El Jorobado de Notre-Dame. Hablamos de la catedral de Notre-Dame, construida entre 1163 y 1245. De estilo gótico, marca el centro geográfico de la ciudad, el "kilómetro 0" de Francia, y es visitada por millones de turistas durante todo el año.


Todos conocemos la trágica historia de la gitana Esmeralda y el jorobado Quasimodo, campanero de la catedral, y la visitamos con la esperanza secreta de encontrarnos con ellos en alguna de sus torres. Eso sí, para subir, hay que ascender los 422 escalones a pie de la torre sur, desde donde podremos observar las famosas gárgolas que vigilan y cuidan Notre-Dame. Es más que recomendable esperar la larga cola para recorrerla por dentro (de forma gratuita) y admirar la belleza de sus vidrieras y grandes rosetones, del órgano y las criptas arqueológicas.

Continuamos nuestro recorrido cruzando por alguno de sus famosos puentes, como el Pont Neuf o el Pont des Arts, lugar donde hasta hace muy poco los enamorados ponían sus candados como símbolo de su amor eterno -recientemente se ha prohibido hacerlo, ya que una de las vallas del puente cayó al río y pone en riesgo la seguridad de los barcos que lo surcan-.

Muy cerca de la Île de la Cité, podemos llegar a pie al Museo del Louvre, el más grande del mundo y uno de los más famosos gracias a las grandes colecciones que alberga, entre ellas antigüedades orientales, egipcias, griegas, romanas... La zona que la rodea es muy bonita y no podemos dejar de entrar por la Gran Pirámide principal de cristal, la más utilizada, aunque hay otras entradas más escondidas con menos tiempo de espera. Es imposible visitar el museo al completo en un solo día, así que no podemos perdernos piezas de gran relevancia como el cuadro de La Mona Lisa, la escultura de la Venus de Milo, la de Victoria de Samotracia, los sarcófagos y momias egipcios y los apartamentos de Napoleón III. La entrada es gratuita para menores de 26 años.

Nuestra siguiente parada será el Arco del Triunfo. Para ello, pasearemos por los Jardines de las Tullerías y la Plaza de la Concordia, con su obelisco y su noria, hasta adentrarnos en los Campos Elíseos, la principal avenida de París con casi dos kilómetros de longitud. Está considerada una de las más bellas del mundo y en ella podemos encontrar escaparates de las marcas más lujosas: Cartier, Louis Vuitton, Mercedes Benz, Dior, Gucci, Tiffany & Co, etc.

Llegamos a lo más alto de la avenida y nos encontramos con la Plaza Charles de Gaulle y el Arco del Triunfo, construido por orden de Napoleón Bonaparte. Su construcción comenzó en el año 1806 con el objetivo de que el emperador celebrara la victoria conseguida en la batalla de Auterlitz pasando por debajo. Sin embargo, no pudo hacerlo en vida, ya que fue exiliado a la isla atlántica de Santa Elena en 1815 y murió en 1821, antes de que finalizara su construcción en 1836. Consiguió hacerlo una vez muerto, antes de que fuera enterrado en París.

Aquellos a los que les interese la historia del gran conquistador, no pueden perderse el Palacio Nacional de los Inválidos, un majestuoso monumento que impresiona a todo el que lo visita. Fue construido en el siglo XVII como residencia de los miembros retirados del ejército francés y hoy alberga el sarcófago con las cenizas de Napoleón I, además del extenso Museo del Ejército.

Muy cerca de este gran complejo arquitectónico se encuentra la Escuela Militar y, enfrente, el auténtico símbolo de París e, incluso, de Francia: la Torre Eiffel. Conocida en el mundo entero por su gran imponencia, atrae la mirada de turistas y parisinos desde cualquier punto de la ciudad, ya que su altura alcanza los 324 metros y es visible casi desde todas partes. Subir a la torre es una de las grandes experiencias que vivir en París, no recomendable para los que tienen miedo a las alturas. La majestuosidad de la Torre Eiffel se ve acentuada por la noche, cuando se ilumina al completo y ofrece un espectáculo único. Si hace buen tiempo, recomendamos contemplarlo desde las orillas del Sena o tumbados en el parque del Champ de Mars, que se extiende justo enfrente hasta la Escuela Militar.

Volvemos atrás, hacia el Palacio Nacional de los Inválidos, y caminamos por el entramado de calles hasta llegar a Montparnasse, uno de los barrios más bohemios de la ciudad, donde se reunían antiguamente artistas procedentes de todas partes del mundo (al igual que en Montmartre). Hoy es una zona muy concurrida por sus cafés, restaurantes y crêperies.

En este barrio encontramos, solitaria, la Torre Montparnasse, una de las más altas de París (209 metros), inaugurada en 1973. Si la Torre Eiffel lo permite, su terraza panorámica 360º ofrece las mejores vistas de París. Pese a que no es más alta que la estructura de hierro diseñada por Gustave Eiffel, desde ella sí que podemos admirar la ciudad al completo incluyendo la Torre Eiffel. Merece la pena descansar en la terraza abierta de la planta 59 (acristalada por los lados) para admirar la belleza parisina, con sus monumentos, su río y su intensa luz natural.

A pocos minutos a pie llegamos al Barrio Latino, con los preciosos Jardines de Luxemburgo y su palacio, el Panteón, la Iglesia de Saint-Étienne-du-Mont, la antigua Universidad de La Sorbona y el teatro del Odeón, entre otros. En este barrio, no podemos olvidar pasar por la calle Mouffetard, una de las más antiguas y dinámicas de París, donde podemos encontrar mercados, tiendas, cafés, restaurantes y, según se dice, la mejor crepería de la ciudad: Au P'tit Grec. Para probar sus ricos y grandes crepes, hechos al gusto de cada uno, hay que tener paciencia y esperar la larga cola que podemos encontrar todos los días.

Rozamos el fin de nuestro periplo parisino con una visita al bohemio barrio de Montmartre, protagonista de numerosas películas de renombre como Moulin Rouge y Amélie, entre muchas otras, por ser cuna de numerosos artistas -sobre todo pintores? de gran reconocimiento a nivel mundial. Situado en una colina a 130 metros de altura, en él encontraremos impresionantes lugares como el Moulin Rouge o la Basílica del Sagrado Corazón, a la que para llegar hay que subir 197 escalones o, mucho mejor, coger el Funicular de Montmartre. Desde este lugar sagrado, uno de los más importantes de París, caminamos hacia sus callejuelas para disfrutar de su ambiente, sus galerías, restaurantes y cafés, pequeñas tiendas, del Moulin de la Galette y el espacio Dalí, entre otros.

Además, si os encanta la película de Amélie y nunca os cansáis de verla, no olvidéis pasar por la cafetería en la que trabajaba, el "Café des Deus Moulins", donde disfrutar de un muy rico café en su terraza (¡CUIDADO! El café con leche vale 4,50 euros, aunque merece la pena).

Para finalizar este viaje por una de las ciudades más bellas del mundo, podemos completar nuestro recorrido relajándonos y descansando las piernas en un crucero por el Sena, desde el que observaremos la Torre Eiffel, la Asamblea Nacional, más de 20 puentes (como el Pont Neuf y el Pont des Arts) y, entre otros, la Isla de la Ciudad con su catedral de Notre-Dame. En conjunto, una experiencia única para disfrutar de forma diferente la capital francesa y su río. Los tickets para subir en barco y hacer muchas otras actividades en París pueden comprarse online a través de este enlace.

No olvides que París tiene mucho más que ver y disfrutar de lo que ha sido esta ruta básica. ¡Hay que volver!

Más información en:
http://es.france.fr.

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