Universidades

"La crisis va a hacer aflorar el emprendimiento por necesidad"

Isidro de Pablo, director de CIADE de la UAM

La idea, de un tiempo a esta parte, es que los campus españoles sirvan de acicate para dinamizar una economía en caída libre. Pero, en algunas universidades, desde hace años brillan con luz propia destacadas iniciativas que suman granos de arena al desarrollo económico del país. Es el caso del Centro de Iniciativas Emprendedoras de la Universidad Autónoma de Madrid (CIADE), que estos días cumple una década. Al frente, Isidro de Pablo, quien destaca el papel pionero de un centro que ya ha apadrinado a más de 120 empresas, y que exporta su "método" a quien se lo solicite.

¿Qué balance hacen de estos 10 años de trayectoria del CIADE?

El centro surge como consecuencia de un acuerdo entre la UAM y Caja Madrid para impulsar los valores del emprendimiento, la creación de empleo y la creación de empresas en el medio universitario, aunque nuestra actividad se remonta otros diez años antes.

El balance es muy positivo. Hemos creado 125 empresas e instituciones de todo tipo, tanto de alta tecnología como de carácter no lucrativo. Me refiero a proyectos que han salido directamente de nuestras manos, porque otros los desviamos hacia gente con más cualificación y capacidad. Nosotros nos quedamos con proyectos con elementos innovadores, bien por la tecnología, bien por la generación de valor social. También trabajamos en el campo de las Humanidades y las Ciencias Sociales.

¿Cuál es el perfil de la persona que se acerca hasta aquí?

Nuestro objetivo inicial al firmar con Caja Madrid eran los estudiantes, aunque más tarde nos dimos cuenta de que había financiación para trabajar con desarrollos tecnológicos y patentes generadas en la universidad, así que empezamos a trabajar además con investigadores y profesores. Y más tarde comenzamos con el emprendimiento sin ánimo de lucro.

¿Cuál es su método de trabajo?

Se resume en los siguientes puntos: sensibilización, capacitación, acompañamiento en la definición del modelo de negocio y del plan de empresa y una primera ayuda hasta la puesta en marcha de la compañía. Es siempre el mismo método, pero requiere adaptaciones. Con los años nos hemos especializado en esas adaptaciones, así como en distintos nichos en el campo del emprendimiento. Desde esa perspectiva es cuando hemos salido de la universidad.

Para el CIADE, el emprendedor tiene muchas caras?

Cualquier persona que tenga iniciativa, responsabilidad y autonomía es un emprendedor. Y tanto puedes emprender dentro de una empresa como fuera.

Entonces, ¿se trata de un concepto comúnmente mal entendido?

Efectivamente. Emprender no es empresa; un emprendedor es un innovador en la forma de enfocar un problema o una necesidad de la sociedad. Hablamos de algo con más potencial que la mera generación de estadísticas de creación de sociedades limitadas y anónimas. Hablamos de unos valores que necesita cualquier sociedad para transformarse, de una fuerza de cambio innata a la sociedad que no se puede ni inducir ni reglamentar desde las instancias de gobierno, de que el individuo tome conciencia de su capacidad de movilizarse.

Bajo esta perspectiva, ¿creéis en el CIADE que el emprendedor no nace, sino que se hace?

Hay dos formas de emprender. Una por oportunidad: veo una necesidad o un problema y me echo para delante. Éste es el más cómodo; el que no necesita emprender, lo hace porque cree que ha llegado el momento. Es el típico de las sociedades acomodadas, el que diríamos que nace. Luego está el emprendedor por necesidad, una persona que, acuciada por problemas de su entorno personal o profesional, decide emprender como vía de salida. Este emprendedor se puede llegar a hacer. Es el perfil de muchos inmigrantes, y el que va a aflorar en los próximos años con la situación de crisis.

¿Y cree que en época de crisis, es buen momento para emprender?

Creo que va a haber más emprendimiento por necesidad, que es el que te encuentras en los países del tercer mundo. Si no hay un sistema supraindividual que resuelva esas necesidades, el individuo se echa para delante. Es lo que encontramos en la sociedad anglosajona.

¿En cuál de esos dos perfiles encajaría el joven español?

Históricamente nuestro país ha tenido unos valores que no fomentan la iniciativa emprendedora ni la consideran, hasta incluso se castiga. Todavía hay un importante peso de castigo hacia el fracaso, pero algo está cambiando. A nuestra juventud le cuesta menos emprender, sobre todo a la que ha viajado.

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