Universidades

¿Demasiadas universidades?

Despuntan las primeras voces reclamando un cambio profundo en la estructura universitaria de nuestro país. Muchos centros imparten los mismos títulos superiores, unos a escasos kilómetros de otros. ¿Es esto positivo para nuestra educación? ¿Mejora este sistema la calidad de la enseñanza?

Vaya una premisa por delante: por muchos que sean, nunca sobran centros de formación. De uno u otro carácter, estas instituciones de educación son vitales para el progreso de un país, tanto social como económico. Ahora bien, ¿es lógico que en una misma comunidad autónoma convivan varias facultades o escuelas universitarias que impartan los mismos títulos? ¿Es razonable que España iguale su número de universitarios al de otros países que casi nos doblan en población? Éstas y otras muchas preguntas se abordan en el informe de la Fundación Alternativas Propuestas para la Reforma de la Universidad Española, editado por Daniel Peña, rector de la Universidad Carlos III de Madrid, y que fue presentado en la comisión de educación del Congreso de los diputados la pasada semana.

Josefina Gómez Mendoza es una de las expertas que han colaborado en la redacción de este extenso informe. La que fuera rectora de la Universidad Autónoma de Madrid y que hoy ocupa el cargo de catedrática de Análisis Geográfico Regional en esta institución, pone el dedo en la yaga de la abundancia de universidades españolas con un claro ejemplo. "El caso de mayor proliferación es, sin duda, el de Madrid, donde se han creado tres nuevas universidades públicas (Alcalá de Henares en 1977, Carlos III de Madrid en 1985 y Rey Juan Carlos en 1996), las dos últimas en varios municipios del sur metropolitano buscando, en principio, el reequilibrio territorial. También es en Madrid donde se ha instalado el mayor número de nuevas universidades privadas, la mayor parte, por cierto, en recintos situados en el explosivo -en términos de urbanización- oeste metropolitano".

En total, la Comunidad de Madrid tiene 15 universidades . De ellas, siete son públicas y ocho privadas (incluida una online, la Udima). "Hay más estudiantes de Derecho en Madrid que en todo el Reino Unido", declaraba el pasado mes de junio el ministro de Educación, Ángel Gabilondo.

Pero en general, la abundancia de centros universitarios no se ciñe únicamente al caso madrileño. Esther Giménez-Salinas, rectora de la Universidad Ramón Llull, también ha colaborado en la redacción de este informe, en el que denuncia que "uno de los problemas más importantes del sistema universitario español es la falta de especialización de las universidades". Para Giménez-Salinas, "con frecuencia, en un territorio confluyen varias universidades que realizan los mismos estudios, compitiendo entre ellas y a veces con poco éxito. El crecimiento desmesurado y poco planificado de las universidades en los años 80 y 90 ha creado universidades muy iguales, que ofrecen titulaciones muy similares y con escasa especialización e identificación".

La abundancia de centros universitarios se acompaña de una enorme cantidad de alumnos superiores. "En las universidades españolas, que han pasado de ser 35 en 1985 a 77 en 2008 con 165 campus presenciales, hay casi 1,5 millones de estudiantes, una cifra muy similar a la de Alemania o Francia, países con tamaños de población sustancialmente mayores que la española (82.500.000 y 64.500.000 respectivamente, frente a 46.000.000 en España)". Quien lo dice es Juan José Dolado, catedrático del departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid y también colaborador en el informe de la Fundación Alternativas, para quien la actual situación necesita una rápida revisión. "Nuestra estructura de cualificación tiene forma de reloj de arena-señala Dolado-. Esto significa que en España tenemos muchos universitarios, muchos alumnos en la base de primaria, pero pocos estudiantes en la parte central, la parte que ocuparían las cualificaciones técnicas medias".

POSIBLES ASOCIACIONES

Para Dolado, la solución a esta sobresaturación de centros de enseñanza superior pasaría por "un proceso que facilite fusiones de las 50 universidades públicas existentes en un número más limitado de campus de mayor tamaño, en función de características tales como su proximidad geográfica, complementariedades en grupos de investigación, estructura de titulaciones ofrecidas y demanda de estudios. Se trataría de aprovechar economías de alcance y escala, conducentes a una reasignación más eficiente de las inversiones y gastos corrientes en un número más limitado de grandes campus que lideraran el proceso de mejora". La rectora Giménez -Salinas incide en que "uno de los retos de futuro es, sin duda, optar por la especialización y la excelencia, destacando claramente los puntos fuertes y diferenciados de las distintas universidades del sistema".

REDEFINIR, NO ELIMINAR

Es precisamente esa división según el carácter de los centros docentes la que defiende Juan José Dolado. "Yo no digo que haya que eliminar universidades , sino que es necesario redefinir su estructura hacia un tipo de universidades docentes y de investigación, y otras hacia centros dedicados a una formación superior más técnica". Subraya que el carácter de esta nueva universidad que propone para España no es una invención que haya que crear desde cero. "En educación -añade el catedrático- no se trata de inventar el Mar Mediterráneo. Ya está casi todo inventado. Yo sólo propongo que se tengan en cuenta modelos como el finlandés, donde se ha hecho una reagrupación de centros universitarios dotándoles de un carácter claramente diferenciado a unos de otros".

Lo que Dolado propone también es una apuesta decidida hacia los estudios de Formación Profesional, un camino que entidades como el propio Ministerio de Educación español también ha decidido seguir. Para el catedrático de la Carlos III de Madrid, esta redefinición necesaria del sistema universitario español serviría también "para destinar recursos a fortalecer la oferta de centros de Formación Profesional, aumentando su atractivo como vía de acceso mucho más eficiente al mercado laboral, para muchos alumnos que fracasan en la universidad. Es absolutamente imprescindible una potenciación de la financiación y reconocimiento social de la FP pues España presenta un déficit sustancial respecto a los países de la UE en lo concerniente a esta materia". Las cifras le dan la razón. "Mientras que en nuestro país la proporción de alumnos universitarios es 2,5 veces mayor que la de F.P. -señala Dolado-, es prácticamente uno a uno en los grandes países de la Unión Europea. Lo ideal sería ir a un sistema educativo más dual de centros universitarios: unos más orientados a la investigación y a la docencia de posgrado y otros más orientados a la docencia de grado y a facilitar la inserción a corto y medio plazo de profesionales en el mercado laboral (centros de F.P. media y superior)".

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