Turismo y Viajes

Estrés, el "coste oculto" del business travel

  • En un viaje de negocios el estrés puede suponer casi 500 euros a la empresa.
Fotografía: Finnair.

Según el dicho popular 'lo barato sale caro'. Aunque no siempre se cumple, en lo que respecta a los viajes de negocios parece ser que sí. El último Observatorio Sectorial del Business Travel, elaborado por Gebta España, revela que en un 22% de las ocasiones -de media- es más rentable pagar una tarifa aérea más completa que el ahorro que se obtendría reservando la tarifa más económica. La razón está en el "coste oculto": el estrés.

Desde el inicio de la crisis, la obsesión permanente en las políticas de viajes de empresa ha sido el ahorro. "La preocupación por el gasto está para quedarse", manifestaba hace apenas unos días Marcel Forns, director general del grupo de agencias de viajes corporativos Gebta. El sector de los viajes de negocios en España está tomando impulso en 2013 porque las empresas realizan más viajes -casi un 4% más que el año anterior-, pero el gasto destinado a los mismos se incrementa en un porcentaje que no supera el 1% entre enero y octubre. El control del gasto se ha convertido en una prioridad.

Ergonomía y workcenter

Sin embargo, una política excesivamente restrictiva del gasto olvida otros factores que importan... ¡y mucho! El Observatorio Sectorial ha analizado uno de ellos, la productividad, y ha constatado que procurar al viajero de negocios unas mejores y más confortables condiciones de viaje sale a cuenta, aunque la factura en principio sea más alta. Si permitimos que el viajero mantenga un entorno de trabajo ("workcenter") durante el viaje que le permita aprovechar el tiempo del desplazamiento para trabajar y reducimos en lo posible el impacto del resto de elementos que le generan estrés durante un viaje (conexiones deficientes, vuelos largos en clase turista, pérdida de equipajes, etc.), su productividad se incrementará notablemente... y el beneficio será para la empresa.

De este modo, Gebta asegura que existe recorrido para optimizar el retorno de la inversión en los viajes de negocio, no sólo por la vía del ahorro, sino también por la vía de la ergonomía y de facilitar entornos de trabajo y descanso de los viajeros porque contribuyen a mejorar la productividad empresarial. El Observatorio Sectorial ha puesto el punto de mira sólo sobre el viaje aéreo y, preguntando a los propios viajeros, ha confirmado que si éstos disponen de más espacio a bordo, intimidad en su butaca para manejar documentos que pueden ser confidenciales, horarios de vuelo razonables y mejores conexiones, el resultado es que serían más productivos. El problema es que todo eso implica, por regla general, reservar tarifas aéreas más caras.

En contrapartida, Gebta afirma que el porcentaje de los casos en los que la tarifa más elevada "compensa" puede alcanzar hasta el 78%, según el nivel retributivo del viajero y el tipo de ruta.

El estrés cuesta 487 euros

Desde esta óptica, el estrés adquiere la categoría de "coste oculto". Las empresas lo soportan en aras de abonar las tarifas más económicas, de gastar lo justo, pero no trasladan a sus cuentas las pérdidas que ocasiona. De hecho, ni las consideran. El Observatorio Sectorial, por su parte, recoge la cuantificación realizada por la compañía Carlson Wagonlit Travel: el estrés en un viaje de negocios supone una pérdida media de 6,9 horas por viaje y un coste (oculto) medio de 662 dólares (487 euros).

Multiplicar esa cifra por el número de viajes -con las adaptaciones correspondientes según niveles de trabajadores y costes/hora- debería ser una partida a considerar en cualquier empresa. Y en una doble vía, porque no sólo hay margen para ser más productivos, sino que además procurar mayor confort al viajero de negocios frecuente será una herramienta para retener su talento en la empresa. En definitiva, no todo son números en un presupuesto.

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