Transportes y Turismo

El archipiélago portugués que España considera suyo desde el siglo XV

  • Las Islas Salvajes están a 280 kms de Madeira y a 165 de la isla canaria de Tenerife
  • España dio por hecho que pertenecían a Canarias y nunca registró su conquista
  • Salvajes tiene una superficie de 2,73 kms cuadrados en sus tres islas y varios islotes

Las Islas Salvajes, Ilhas Selvagens en portugués, son un archipiélago situado en el océano Atlántico. El enclave luso más cercano es la isla de Madeira, a 280 kilómetros, mientras que Canarias queda más cerca: la isla de Tenerife está a 165 kilómetros.

Este archipiélago pertenece a Portugal desde el siglo XV y si es así es prácticamente por un descuido español. Corría el año 1438 cuando el portugués Diogo Gomes de Sintra dijo haber descubierto las Islas Salvajes por casualidad cuando regresaba a Portugal desde Guinea. Aunque otros historiadores aseguran que ya había constancia de tales islas desde mucho antes.

De hecho, la Corona de Castilla conquistó las islas Canarias en el siglo XV y sus barcos visitaban las Islas Salvajes con asiduidad, dando por hecho que formaban parte de la nueva conquista. Castilla obvió que las Islas Salvajes pertenecían a Canarias, pero como son minúsculas y no tienen ni agua ni ningún interés económico y los españoles las consideraban inhabitables, nunca las poblaron y tampoco registraron su conquista a nivel internacional.

La isla Salvaje Grande

Este hecho lo aprovecharon los portugueses para adueñarse de las islas y, así, se han mantenido bajo soberanía portuguesa desde entonces. Eso sí, España sigue considerando que estas islas son españolas y parte de Canarias, aunque su soberanía no sea una prioridad.

Las Salvajes dependen administrativamente de Madeira y geográficamente son parte de la región Macaronésica, que componen cinco archipiélagos de origen volcánico: las Azores, Madeira, Canarias, Cabo Verde y las propias Islas Salvajes.

Archipiélago familiar

La pertenencia a Portugal de las Islas Salvajes se ha traducido durante casi toda la historia en que han sido propiedad de familias de Madeira, que poco más que pescaban allí. Pero en 1971 las compró el Gobierno portugués y creó la Reserva Natural de las Islas Salvajes, que es parte del Parque Natural de Madeira.

Numerosas aves se dan cita en las Islas Salvajes

Las Salvajes son áridas y ofrecen un paisaje un tanto lunar debido también a su origen volcánico, pero cuentan con más de 150 especies de plantas y son un paraíso para las aves. Existen varias especies autóctonas de caracoles y un reptil llamado Tarentola boettgeri bischoffi.

El archipiélago continúa estando deshabitado en la actualidad, aunque no por completo. Allí se mantiene un grupo de varios integrantes del Cuerpo de Vigilantes de la Naturaleza, un retén de Fuzileiros navais y una familia portuguesa, la familia Zino, encabezada por el ornitólogo Fran Zino, cuyos miembros son conocidos como 'los Guardianes de las Salvajes'.

Tres islas y 2,73 kms cuadrados

Este archipiélago, que está a 375 kilómetros de la costa africana, tiene una superficie total de 2,73 kilómetros cuadrados. Se compone de tres islas y otros islotes mucho más reducidos, distribuidos en dos grupos: el norte y el suroeste.

En el norte está la Isla Mayor o Salvaje Grande, que es de forma rectangular y tiene una extensión de un kilómetro y medio de largo por medio kilómetro de ancho, y cuyo acceso es complicado debido a los arrecifes y a las costas escarpadas.

En el suroeste están la isla Salvaje Pequeña (Pitón Grande) y el Isleta de Fuera (Pitón Pequeña), además de varios islotes. Entre ambos grupos de islas hay una distancia de 15 kilómetros y el punto más alto del archipiélago es el Pico da Atalaia, de 163 metros.

Las islas son a rodas luces un paraíso para los amantes del buceo, aunque no se permite salvo que se cuente con un permiso especial de la dirección de los Servicios de Parques Naturales de Madeira. El naturalista francés Jacques Cousteau afirmó tras visitar las Salvajes que tenían "las aguas más limpias y transparentes" que jamás hubiese visto.

Litigio con España

España no pleitea por la soberanía portuguesa de las Islas Salvajes, pero sí las considera propias atendiendo al Derecho Internacional del Mar. Navegar en el entorno de las Islas Salvajes puede resultar muy peligroso debido al relieve marino, que hace muy fácil encallar si se aproximan en exceso. Ya le ocurrió al petrolero italiano Cerno, que se quedó atascado en la costa norte de la isla Salvaje Pequeña, aunque estos percances, con la tecnología, son actualmente poco probable.

El acceso a las Islas Salvajes no resulta fácil

Portugal y España mantienen un litigio de baja intensidad por la soberanía de las Islas Salvajes desde el siglo XV. Se disputan sobre todo las aguas, que efectivamente están mucho más cerca de Canarias que de Madeira, isla que de por sí queda también en medio de la nada en el Atlántico.

Portugal mantiene una ferrea vigilancia del territorio. Las aguas de las Salvajes fueron destino de numerosos barcos pesqueros que faenaban sin licencia, la mayoría portugueses y españoles, aunque casi siempre de manera esporádica, algo que Portugal tiene en la actualidad bastante controlado. La pesca abunda en la zona, pero España y Portugal no litigan por ello, entre otras cosas porque la protección que Portugal otorga a la zona como reserva natural la hace inviable, al menos a gran escala.

El faro de la discordia

En 1881, España propuso a Portugal constrir un faro en las Salvajes, ya que las islas suponían un peligro para los barcos españoles que viajaban de la Península a Canarias y viceversa. Portugal accedió inicialmente, pero no inició las obras del faro, así que España se ofreció a levantarlo, pero Portugal rechazó la oferta.

El faro de la isla Salvaje Grande

Entonces, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España expresó que "la soberanía de las islas no está clara". Años más tarde, en 1911, y ante la ausencia de avances con el faro, fue cuando España amenazó con construirlo de manera unilateral y, según algunas fuentes, anexionarse las islas. Finalmente, la Armada portuguesa llevó a cabo en 1913 un estudio para levantar el faro y determinó la ubicación para su construcción.

En 1938, la Comisión Permanente de Derecho Marítimo Internacional emitió un dictamen en favor de la soberanía portuguesa de las islas, aunque España no tuvo la oportunidad de defender sus intereses porque estaba inmersa en la Guerra Civil.

Reconocimiento español

Desde que en 1971 el Gobierno portugués creara la Reserva Natural de las Islas Salvajes, los incidentes entre España y Portugal se limitan a la presencia de barcos pesqueros sin licencia, pero también al espacio aéreo, sobre todo a causa de los entrenamientos militares aéreos que el Ejército español llevaba a cabo sobrevolando la zona.

El 24 de septiembre de 1997, cazas españoles volaron sobre la reserva natural a baja altitud y el Gobierno portugués emitió una queja oficial que obligó al embajador en Portugal a pedir disculpas.

Aquel mismo año, España reconoció formalmente la soberanía portuguesa sobre las Islas Salvajes. Pero en 2013, nuestro país escribió una carta oficial a la ONU señalando la postura de que "España no acepta que las Islas Salvajes generen en modo alguno Zona Económica Exclusiva; sí acepta en cambio que generen mar territorial, ya que se las considera rocas con derecho únicamente a mar territorial".

Las playas brillan por su ausencia en las Salvajes

Diez años después, en junio de 2007 un avión del SAR español sobrevoló las islas también a baja altura, dando lugar a una nueva protesta por parte de las autoridades portuguesas, ya que se trata de una reserva natural donde está prohibido el vuelo a baja altitud.

Islas españolas a nivel particular

En 1976 unos pescadores canarios acudieron a las Islas Salvajes e izaron allí una bandera de España, como iniciativa personal y sin vinculación con Administración alguna. El gesto se quedó únicamente en eso.

Han sido muchos los barcos pesqueros españoles que durante décadas han sido detenidos en las cercanías de las Islas Salvajes, acusados de pesca ilegal por parte de las autoridades portuguesas.

El 23 de junio de 2005, cuatro barcos de pesca españoles fueron capturados al sur de las islas, en la zona económica exclusiva que reclama Portugal, y lejos de las aguas territoriales de España. Poco después, el 8 de julio de 2005 uno de los guardas portugueses y un biólogo se enfrentaron a pescadores españoles, que les amenazaban con armas.

Zona Económica Exclusiva (ZEE)

El derecho marítimo internacional dice que una isla, de forma independiente a su tamaño, goza del control de las primeras 12 millas de agua que la circunda. Esto se conoce como Zona Económica Exclusiva (ZEE), y a ello hay que añadir que, en caso de estar habitadas, aún les corresponderían 188 millas más, hasta llegar a las 200.

Las islas Salvajes están rodeadas por aguas de la ZEE Española, ya que se encuentran a una distancia de 165 kilómetros de Canarias, es decir, a 82 millas. Y es que una de las cuestiones clave en los roces entre España y Portugal por las Salvajes ha estado relacionada con cómo delimitar los límites marítimos de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Portugal, que la da derecho a la exploración y los recursos marinos de sus aguas.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar fija que "las rocas que no puedan sustentar residencia humana o vida económica propia no tendrán zona económica exclusiva", por lo que estaba en cuestión si las Islas Salvajes entraban en esa definición de rocas o si realmente eran islas de pleno derecho.

Durante muchos años, España protestó por el hecho de que Portugal trazase sus límites al sur de estas islas, e intentó que los portugueses solo tuviesen derecho a las aguas que llegaban al punto medio entre Madeira y Canarias, al norte de las Salvajes.

La isla Salvaje Pequeña a lo lejos

Un tesoro español escondido

Las Islas Salvajes acumulan docenas de leyendas sobre tesoros de piratas escondidos en ellas, como la que se refiere al pirata escocés William Kidd, que tiene su sustento histórico.

En 1701, Kidd expolió las costas de Sudamérica y atacó a varios galeones españoles cargados de oro en Perú, logrando un tesoro de un enorme valor. William Kidd habría escondido su botín en algún punto del Atlántico, que para algunos son las Islas Salvajes. De hecho, ha habido numerosas expediciones en busca del tesoro de William Kidd, pero nunca se ha encontrado nada.

En 1921 fue el explorador inglés Ernest Shackleton quien estaba convencido de que las islas albergaban el tesoro robado a los españoles y solicitó permiso a los propietarios madeirenses de las islas para buscarlo.

Cláusula sobre parte del botín

Pero Shackleton no halló nada y no pudo continuar con la búsqueda, ya que murió ese mismo año en una nueva expedición, esta vez al Polo Sur, ya que quería ser el primer humano en pisarlo.

Cuando el Gobierno portugués compró las Salvajes en 1971, lo hizo también por anticiparse a World Wildlife Fund, que tenía la intención de comprar las islas para preservar su patrimonio natural.

El caso es que el Gobierno portugués también contempló la posibilidad de que en el archipiélago se encontrara el tesoro de Kidd, ya que en el contrato de compra se incluyó una cláusula que otorgaba a los antiguos propietarios una parte del botín si es que algún día era encontrado.

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