Telecomunicaciones y tecnología

Un guía turístico de última generación

Sevilla 24 sep (EFE).- Si es usted una de esas personas que no puede ocultar sus emociones ante ciertos monumentos, sea prudente y cuidadoso, porque FROG, un robot que actúa de guía turístico, a través del reconocimiento facial, puede detectar si se aburre o no atiende, y entonces, dejarle en evidencia al alterar el tono de voz.

Recorrer el Real Alcázar de Sevilla, cuyo origen se remonta a comienzos del siglo X, guiado por un robot con aspecto de rana y que emplea tecnología de realidad aumentada, es posible desde hoy gracias a un proyecto internacional de robótica en el que participa la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

FROG, que así se llama el nuevo guía turístico, no solo explica a los visitantes -en español, holandés o inglés- la historia del emblemático palacio sevillano, sino que es capaz de interactuar con ellos, e incluso reconocer sus emociones.

"Se llama Sala de las Bóvedas porque aún cuenta con las bóvedas góticas que fueron construidas por Alfonso X. Sin embargo, fue reformada a finales del siglo XVI inspirándose en el anterior emperador Carlos V...", así describe FROG una de las salas del conjunto arquitectónico.

Este robot también puede ofrecer información detallada sobre los jardines, sus fuentes y estanques o sus portadas y galerías.

Un robot que pesa cien kilos, que dispone de pantalla táctil y que cuenta con una autonomía de casi tres horas, por lo que cuando detecta que se queda sin batería, el mismo se retira para cargarse automáticamente.

Ya ha sido probado como guía en el zoo de Lisboa, y presentado en países como Holanda o Francia, pero ahora sevillanos y turistas pueden disfrutar de "un divertido" robot que solo durante el mes de noviembre se mostrará al público en el Alcázar.

FROG es el resultado de un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea y que, cuenta con presencia española, mediante la Escuela Politécnica Superior de la UPO.

Luis Merino Cabañas, profesor de robótica y coordinador del proyecto en España, ha dicho durante la presentación que la capacidad de entender algunos sentimientos humanos y comportarse adecuadamente "es algo novedoso en robótica y una tendencia muy fuerte en este campo".

"Es sorprendente, por ejemplo, ver cómo niños se acercan para hablar con él", aunque a pesar de ser un robot de última generación no cuente con reconocimiento de voz, una línea en la que, asegura Merino, se podría trabajar ya que "por ahora es un audio guía pero con más inteligencia e interactividad".

En este proyecto, coordinado por la Universidad holandesa de Twente, colaboran además instituciones como la Universidad de Amsterdam, el Imperial College de Londres y la empresa portuguesa de robótica IDMind.

Su responsable, Vanessa Evers, que no ha querido perderse el acto de presentación de este singular robot en Sevilla, ha contado que a su exhibición en Holanda asistieron "hasta los reyes" para dar cuenta de la importancia de este tipo de innovaciones.

Los creadores de FROG, han agradecido al Alcázar de Sevilla su colaboración al ceder el espacio para las pruebas del robot, que según Merino "podría tener en un futuro cercano una utilidad social, como asistente o acompañante para los profesionales del turismo".

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