PARIS (Reuters) - El presidente francés, Nicolas Sarkozy, instó a los líderes de Internet reunidos el martes en París a trabajar con los gobiernos y compartir los beneficios de una revolución que comparó con los descubrimientos de Colón, Galileo y Newton.
En la apertura de un foro entre cuyos ponentes figuran Erick Schmidt, de Google, y Mark Zuckerberg, de Facebook, Sarkozy prodigó elogios a una industria que ha democratizado la información y ayudado a permitir las revoluciones de la llamada "primavera árabe".
Sarkozy, repudiado en la comunidad online por medidas como una ley que aboga por que quienes pirateen sean privados de Internet, tuvo un tono más conciliador que en el pasado, aunque añadió que los gobiernos deben seguir siendo quienes pongan las normas básicas.
"No queremos cometer errores en la regulación de este poderoso pero frágil ecosistema", dijo en respuesta a una pregunta de un miembro del público. "Tenemos que actuar con pragmatismo. Es mejor no hacer nada que hacer daño", añadió.
Recordó a la industria sus responsabilidades en las áreas de privacidad y derechos de autor, estableciendo un paralelismo entre la propiedad intelectual sobre la que se construyen muchas compañías webs y los derechos de autor que los artistas quieren proteger
"Estos algoritmos que constituyen vuestro poder (..) esta tecnología que está cambiando el mundo, son de vuestra propiedad y nadie puede ponerlo en duda", dijo. "Escritores, directores o actores pueden tener los mismos derechos", añadió.
CIBERESPACIO CIVILIZADO
El foro, cuyas conclusiones serán presentadas a los líderes del G-8 en la localidad costera de Deauville esta semana, reúne a apasionados defensores de dos puntos de vista antagónicos sobre Internet.
Uno, prohijado por compañías de Silicon Valley como Google e Internet, además de por muchos académicos, está a favor de un acercamiento de no intervención para permitir la innovación y la libertad de información.
El otro, respaldado por muchas compañías de medios establecidas, defensores de la privacidad y gobiernos, propugna una mayor regulación contra potenciales excesos o abusos.
El debate ha concentrado la atención en Reino Unido esta semana, cuando miles de usuarios de Twitter hicieron una burla de las órdenes obtenidas por los ricos y famosos para acallar escándalos, publicando nombres y detalles.
El asunto ha subrayado la casi imposibilidad de imponer leyes nacionales sobre Internet así como las diferencias culturales entre Europa y Estados Unidos.
El floreciente centro estadounidense de Internet de Silicon Valley es la envidia de muchos empresarios de Europa, así como una preocupación para políticos y negocios con intereses afianzados que se ven amenazados por el poder perjudicial de Internet.
Schmidt, en un su nuevo papel como presidente ejecutivo con responsabilidad para ayudar al Gobierno desde que entregó el poder al cofundador de Google Larry Page como consejero delegado el mes pasado, trató de aliviar esas preocupaciones en una columna en un diario francés.
"Algunas personas parecen creer que una poción mágica presidió la creación de Silicon Valley y de las compañías que florecen allí", escribió en el diario Le Monde en una columna publicada el lunes. "Pero con Internet, todo el mundo puede ser un catalizador para el cambio".
Sin embargo, no todos los que estaban en la lista de invitados de Sarkozy aceptaron la invitación, ya que muchos estaban alerta de las intenciones de un presidente más conocido en el mundo online por aprobar una ley que pide que quienes vulneran los derechos de autor sean expulsados de Internet.