Tecnología

Una usuaria del servicio de alquiler vacacional Airbnb, incapaz de echar al inquilino de su piso

  • La ley californiana le protege como si se tratase de un alquiler convencional
  • El 'ocupa' responde amenazando con demandar a la propietaria

La popularidad del servicio web Airbnb como punto de encuentro entre propietarios de casas y usuarios que quieren alquilarlas durante sólo unos días no ha dejado de crecer en los últimos meses, y con ella son cada vez más frecuentes los casos de flagrantes abusos que despiertan dudas sobre el encaje de esta plataforma en el sistema legal tradicional.

El caso de Cory Tschogl, propietaria de un apartamento en Palm Springs (California) podría ser el de cualquier propietario que ha decidido complementar sus rentas con el negocio del alquiler vacacional.

Tschogl compró un piso en una buena localización, lo colocó en Airbnb y Flipkey y un ejecutivo se ofreció a través de la plataforma a alquilarlo durante 44 días, informa Business Insider.

Y así lo acordaron. Cobrar los primeros 30 no fue difícil, puesto que la plataforma exige pagos mensuales por adelantado para los alquileres de más duración, así que el problema llegó al intentar cobrar el resto. La advertencia de "paga o vete" no surtió efecto, y aquí es donde la propietaria se topó con la ley californiana.

De acuerdo con la legislación de ese estado, cualquier persona que haya alquilado una propiedad por 30 días es considerado automáticamente como un inquilino de un alquiler convencional, y el término de renovación del contrato, como mensual.

Tendrá que recurrir a la justicia

En otras palabras: la usuaria de Airbnb se enfrenta a un tortuoso proceso legal que podría tardar entre tres y seis meses, y que le costará hasta 5.000 dólares en gastos judiciales, sin que pueda recurrir a la policía para desalojar al inquilino.

Tschogl, que reconoce que la culpa no es de Airbnb, sino del ocupa, señala sin embargo que la plataforma debería ampliar su garantía para hacer frente a casos como este, respondiendo no sólo de lo que se deja de ganar sino además de los daños causados".

"Miles de propietarios de inmuebles de alquiler vacacional están expuestos, y no lo saben. El público debe saberlo, los abogados deben saberlo, y sitios como Airbnb deben saberlo y mejorar sus políticas, sus procedimientos y sus mecanismos de protección", concluye Tschogl.

Mientras tanto el inquilino, más informado de sus derechos que la propietaria, advierte que podría demandarla si ésta se atreve a cortarle la luz como medida de presión.

comentarios26WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin

Comentarios 26

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

Rau
A Favor
En Contra

Esto también pasa en España, inquilinos que no pagan y justicia que tarda años en echarlos porque la justicia esta para que sus trabajadores vivan bien, nos para usar servicios rapidos

Puntuación 1
#25
Emilio Antolí­n San Emeterio
A Favor
En Contra

Pues yo, si un inquilino no me paga, le corto la luz y, si me demanda él a mí, voy al juez y le pregunto dónde cojones está el sinalagma contractual, es decir, si él no cumple con su contraprestación principal (la renta), ¿por qué he de cumplir yo con la mía (la posesión pacífica)? En estos casos lo mejor es el método israelí: contra el terrorista okupa, leña y leña hasta que se vaya.

Puntuación 0
#26