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Perfumería 3.0 (o cómo la inteligencia artificial ha echado sus garras sobre el negocio de las fragancias)

  • Aunque suene increíble, el 'Big Data' también puede aplicarse a la cosmética.
  • Algoritmos y robots que generan aromas únicos según los gustos del consumidor.
  • En nuestro país, ya existe un ejemplo real: la 'startup' catalana Noustique.
La 'digitalización' de los aromas puede revolucionar el futuro de la industria del perfume.
Madrid

La información es poder. Una manida frase que unos atribuyen a Thomas Hobbes (El Leviatán), otros a Francis Bacon, y algunos a sí mismos- La cuestión es que el Big Data o la inteligencia artificial, que se nutren de información, están gestando una poderosa revolución tecnológica que nos coloca en el propio núcleo de la creación, como actores y ejecutores.

Lo que parecía ciencia ficción, ya es la base de muchos sectores, cómo no, también el de la belleza: grandes grupos cosméticos, como L'Oréal, gracias a su incubadora tecnológica, están ideando herramientas capaces de calcular el envejecimiento de la piel a través de una fotografía (para así detectar qué tratamiento es el que se adapta mejor a cada cliente)-

O el primer sistema para crear fórmulas a medida para el cuidado de la piel, bases de maquillaje y labiales gracias a la evaluación en tiempo real del estado de la piel, la calidad del aire o la contaminación.

Perso.

Un ejemplo es Perso, con la tecnología Modiface exclusiva de L'Oréal, que estará disponible en el mercado en 2021 de la mano de una de las marcas del gigante cosmético especializada en tratamiento de la piel. Con este gadget se podrá maquillaje y cremas personalizadas en el propio domicilio de cada cual y al instante.

Un fenómeno al alza -éste- motivado por la necesidad de personalización y la demanda de productos únicos a medida de nuestras necesidades o gustos.

Sería difícil determinar qué fue antes, si el huevo o la gallina, si esa necesidad de personalización fue la que gestó la beauty tech (la tecnología aplicada a la belleza), o si el marketing vio un filón y comenzó a aprovechar todo lo que podía dar de sí esa inteligencia artificial.

Como el protagonista de 'El Perfume'

Sea como fuere, lo que estaba claro es que el nuevo fenómeno en belleza no se iba a quedar limitado a unas fórmulas cosméticas personalizadas o bases de maquillaje exactas al color de nuestra piel; el perfume, cómo no, ha sido la nueva diana.

Escena de la película 'El Perfume'.

Algo que ya intentara en su día Jean-Baptiste Grenouille, el personaje protagonista de El Perfume, la novela de Patrick Süskind, mitad asesino, mitad alquimista, quien practicando el enfleurage a sus víctimas femeninas, extraía de ellas su genuina esencia, obteniendo así su 'olor único', movido en sus actos por la obsesión de crear el "aroma perfecto".

Algo parecido (pero en la vida real) es lo que pretenden proyectos como la perfumería algorítmica de ScenTronix Algorithmic Perfumery , un sistema que aspira a brindar una experiencia personal única, donde cada uno de nosotros pueda ser reconocido a través de algoritmos basados en inteligencia artificial, brindando la oportunidad de explorar y expresarse a través del olor, creando un aroma único generado y compuesto in situ.

Algorithmic Perfumery.

Aunque pretenden convertirse en una gran plataforma (como una especie de YouTube donde crear, comprar y compartir), de momento han despegado en versión beta con un experimental Living Lab en Breda (Países Bajos), aunque su red se extiende por Nueva York y Los Ángeles.

¿Su objetivo principal? Permitir el acceso a las notas más sublimes, una interfaz intuitiva y una máquina sensorial para crear perfumes personales únicos en tiempo real, in situ, y en un futuro cercano, también en línea.

Gracias a ello, los consumidores pueden descargar una aplicación en sus smartphones, realizar una breve encuesta y esperar mientras un algoritmo crea varias versiones de lo que podría ser el aroma de sus sueños. Por último, el cliente evalúa y ajusta el jugo hasta llegar a la fragancia final, única y solo para ellos.

¿Perfumes 'creados' por robots?

Más para perfumistas expertos que para el público general se ha diseñado Carto, creada por Givaudan, una de las principales casas de fragancias y sabores con sede en Suiza, un robot impulsado por inteligencia artificial gracias al cual crear fragancias es casi un juego de niños.

Carto.

Funciona a través de un sistema de pantalla táctil interactiva mediante la cual los perfumistas arrastran una especie de círculos codificados por colores que representan las notas olfativas en fórmulas de prueba. La selección se envía al centro de muestreo instantáneo de Carto que mezcla los ingredientes más rápido que la mano humana.

Con ello, la compañía espera que los perfumistas puedan explorar nuevas combinaciones de ingredientes utilizando un divertido sistema visual, respaldado por una extensa biblioteca de datos de formulaciones de fragancias, para hacer más dinámico y creativo el proceso de creación.

En la misma línea trabaja Philyra, creada por IBM Research y Symrise, otra de las destacadas casas de fragancias y sabores del mundo con sede en Alemania, Philyra hace todo de principio a fin, salvo unos pequeños detalles finales.

Al igual que Carto, esta herramienta de inteligencia artificial utiliza algoritmos avanzados que analiza cientos de formulaciones e ingredientes crudos para identificar patrones o tendencias capaces de engendrar la fragancia del éxito, respaldada por datos, dentro de una demografía específica.

El futuro está aquí y es ahora

Otro gran ejemplo es el de la startup catalana Noustique (arropada por el gigante Puig) y su The Alchemist Atelier , un proyecto que pretende llevar el universo de la creación de fragancias a nuestras propias casas.

Noustique.

Lo hacen posible con Scent Creator, un elegante dispositivo para el hogar de diseño moderno que se puede customizar con varias opciones de acabado (hay quien lo ha denominado 'la Nespresso de los perfumes'), que permite crear aromas personalizados en pocos minutos gracias a su innovadora tecnología.

Scent Creator, 'la Nespresso de los perfumes'.

El proceso es sencillo, a través de su exclusiva e intuitiva aplicación, se proporciona a los usuarios una biblioteca de 34 esencias, 16 bases y 18 acordes que cubren todas las familias olfativas, formulados por expertos perfumistas. El dispositivo permite mezclar las bases y acordes en las proporciones deseadas, por lo que el número de posibles resultados es prácticamente ilimitado.

¿El fin de los perfumistas de carne y hueso?

Lo cierto es que las máquinas no tienen esa habilidad humana que es la de oler y aportar su toque emocional, por lo que no se espera el reemplazo, sino la complementación.

Con los sistemas basados en inteligencia artificial, se reduce mucho el tiempo de producción agilizando la labor del nariz quien, con este tipo de herramientas, se espera que finalmente termine haciendo un control de calidad del producto final y edite la formulación con su experiencia en el arte de la perfumería.

La realidad es que, con ayuda de sistemas como Carto de Givaudan o Philyra de Symrise, las empresas podrían crear seis veces más fragancias en el mismo tiempo que les lleva crear una, con el valor añadido de que serían hiperpersonalizadas, o para grupos demográficos específicos, dando un puntapié a los perfumes masivos.

Y esto es solo la punta del iceberg; estamos dando los primeros pasos hacia la digitalización del aroma y un salto de gigante para reinventar el futuro de la perfumería.

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