Status

En qué tiene que fijarse un caballero antes de comprarse una buena corbata (tejido, corte y algunos trucos)

  • Además del tejido, la caída (larga y elegante) se erige como la cualidad más sobresaliente.
  • El corte trasero debe encontrase 45 grados exactos respecto al dibujo.
  • Explicamos cómo reconocer un exclusivo modelo 'Seven-Fold' (el Rolls Royce de las corbatas).
Leonardo Di Caprio nos da el visto bueno: las corbatas de este artículo sí que son 'Status'.
Madrid

La corbata ha acabado por convertirse en un accesorio imprescindible en determinados ambientes laborales (entorno financiero, abogacía, banca y hombre de negocios en general), sin embargo, hay quien presume de ella con los honores de una condecoración de guerra y quien la lleva sin gracia ni intención alguna, como quien arrastrara un gris y monocorde uniforme de colegio.

A la hora de lucir un traje, no son muchos los complementos que se le permiten al guardarropía masculino a la hora de aportar algo de personalidad y diferenciación al conjunto: los zapatos, los gemelos, el cinturón y -por supuesto- la corbata.

Por todo ello, es importante tener claro en qué aspectos debemos fijarnos antes de invertir (o no) en una corbata de calidad. He aquí algunas consideraciones que todo lector de Status debería tener claro antes de decidirse por una o por otra.

El tejido y la caída

Ermenegildo Zegna.

A pesar de que la inmensa mayoría de las corbatas aseguran ser "cien por cien" de seda, esto casi nunca es cierto. Casi todas ellas poseen una entretela que no es de seda (su función principal consiste en mantener la forma y asegurar -con su peso- una caída adecuada) y, además, conviene destacar, no todas las sedas son iguales.

No es lo mismo, por ejemplo, que la seda que compone la corbata sea del tipo twill, que entretejida o conchal. Sin entrar en prolijas especificaciones, lo realmente interesante es comprobar que la pieza posea el peso y el cuerpo suficiente como para aportar una elegante caída (el verdadero quid de la cuestión).

Las corbatas manufacturadas con sedas demasiado pesadas adolecerán de una caída natural (las detectará fácilmente por su aspecto, demasiado rígido). Por el contrario, los materiales excesivamente ligeros proporcionarán como resultado una pieza propensa a la antiestética arruga, un defecto que puede llegar a obsesionar a las mentes más pulcras y cartesianas en el vestir (que siempre son muchas más de las que uno pueda llegar a concebir).

Algunos trucos

Prada.

Para testar la calidad real de la corbata que uno se encuentra presto a comprar, recomendamos propinar antes un ligero pellizco a la superficie de la susodicha. Si el tejido regresa pronto a su estado original, nos hallaremos ante una corbata Champions League. Si, por el contrario, la arruga persiste (o tarda demasiado en recuperar su primigenia forma), será ésta una pieza que simplemente pelea en la zona baja de la competición.

Coja a continuación la corbata por el extremo más delgado y dejé que la pieza se despliegue (por acción de la fuerza de la gravedad) en toda su extensión. Podrá entonces comprobar el modo en que se precipita hacia el suelo. Cuanto más limpia sea la caída y menos giros realice hacia los lados, mucho mejor.

En una corbata de calificación alta, el dibujo no estará simplemente grabado sobre su superficie sino que formará parte del propio tejido. Además, inspeccionándola desde su parte trasera, deberemos cerciorarnos de que ni las puntadas ni el hilo utilizado para remachar la prenda sean apreciables a simple vista. También habrá que asegurarse de que los dos pliegues traseros son de idéntica anchura.

Gucci.

La verdadera prueba del algodón de una corbata bien confeccionada consiste en comprobar si ha sido cortada exactamente a 45 grados respecto al dibujo (lo que se denomina en el argot sartorial Cut On The Bias). Aunque parezca sencillo, no es habitual encontrar firmas que cumplan con este duro requisito.

La corbata de siete pliegues, el 'Rolls Royce de las corbatas'

Si hay un tipo de corbatas tratadas con esmero y cuidado desde todos los puntos posibles de vista, éstas son las denominadas seven-fold (o corbatas de siete pliegues). Su principal característica es que carecen de entretela alguna, ya que se confeccionan doblando un trozo de seda siete veces, cuatro veces por un borde y tres por el otro.

El proceso de creación de este tipo de prenda requiere una pieza de seda mucho más extensa de lo normal (toda la estructura interna de la corbata está compuesta exclusivamente por el propio corte de tela), encareciendo así la manufactura por un lado, pero evitando así por otro las costuras añadidas.

Así se ve desde la parte trasera una corbata de siete pliegues.

Para comprobar si una corbata es realmente o no una pieza de siete pliegues basta con desplegar la pala de la misma por su parte trasera, debiendo mostrar ésta un aspecto similar al que vemos en la imagen superior.

Son artículos normalmente artesanales, fuera del circuito industrial, cuya confección ofrece unos niveles de refinamiento, exclusividad y elegancia máximos.

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